Análisis

 
El Muro… la etapa más peligrosa del proyecto sionista colonialista
Por: Taisir Khaled *
27 de Abril del 2004
 

Desde su fundación, año 1948, El estado de Israel ha mantenido En Cisjordania, excepto Jerusalén Oriental, viven alrededor de 236 mil colonos en 155 asentamientos y existe un número similar de focos coloniales cuya construcción en las cimas de las montañas y en las colinas.

fue propugnada por el Primer Ministro israelí cuando aún era Ministro de Infraestructura, en la época de Benjamin Netanyahu. Esta idea de Sharon surgió en el contexto del mapa de los intereses estratégicos planteado por él en coordinación con el entonces Ministro de Defensa Isaac Mordejai.

Si volvemos un poco atrás y recordamos el mapa de los intereses estratégicos, inmediatamente nos damos cuenta de que el muro divisorio racista, comenzado por el gobierno de Sharon en Junio del 2003, coincide plenamente con dicho mapa, fiel expresión de la etapa más peligrosa del proyecto sionista colonialista en Cisjordania. Puede que la trayectoria del muro difiera de las fronteras trazadas en el mapa de intereses estratégicos en algunos detalles, pero en esencia coinciden ya que ambos proponen de forma clara el arreglo político permanente, el cual Sharon se esfuerza por imponerle al pueblo palestino.

Ese mapa de intereses estratégicos fue planteado en la agenda de trabajo por Sharon como Ministro de Infraestructura y por Mordejai como Ministro de Defensa en el Gobierno de Netanyahu, tras el Acuerdo de Hebrón firmado por ambas partes, la palestina y la Israelí, a comienzos del año 1997.

De acuerdo con dicho mapa de intereses, Israel mantenía el 63% de la superficie de los territorios palestinos en Cisjordania incluyendo dos zonas de seguridad: la primera de 7–10 Km. de ancho dentro de los territorios palestinos a lo largo de la línea de tregua y la segunda con una profundidad de 20 Km. al Occidente del Río Jordan.

Esta era, para Sharon, la idea principal del mapa de intereses, mientras que Mordejai apoyaba la idea de una zona de seguridad menos profunda al Occidente, es decir de 5–7 Km. a lo largo de la línea de tregua. Ello demuestra que la diferencia entre el mapa de Sharon y el de Mordejai era insignificante ya que había plena coincidencia de puntos de vista en cuanto a la anexión de la Depresión del Jordán y del llamado Desierto de Judea a la zona de seguridad situada al Occidente del Río Jordan.

El mapa de intereses de Sharon fue planteado en medio del diálogo y las negociaciones sobre la ejecución de la segunda parte del acuerdo de transición entre ambas partes, la palestina y la israelí, es decir, más de dos años antes de las negociaciones de Camp David ( Estados Unidos) que tuvieron lugar en la Segunda mitad del año 2000 y de las negociaciones de Taba (Egipto) a inicios del año 2001, específicamente antes del estallido de la Intifada de Al-Aqsa y de la independencia a finales de septiembre del año 2000. Ello constituye un indicio claro de las intenciones y planes anexionistas y expansionistas de la parte israelí, particularmente en Cisjordania incluyendo Jerusalén.

En aquel entonces la idea del muro aún no se manejaba en los medios del Likud y de los partidos israelíes de derecha, en la misma medida en que las líneas divisorias (calles y carreteras) longitudinales y transversales, de Norte a Sur y de Este a Oeste, constituían la idea predominante en el plan de división racista y el expansionismo colonialista en Cisjordania.

El muro divisorio segregacionista y colonialista en su forma actual es, en realidad, el suplente de las líneas divisorias (calles y carreteras) longitudinales y transversales, ya que, en esencia, persiguen el mismo objetivo: dividir Cisjordania en una serie de ghettos principales y pequeñas zonas aisladas para concentrar en ellos a los palestinos como fase final para el arreglo político que el Likud se empeña en imponer al pueblo palestino. De ahí que resulte no solo difícil sino imposible creer las pretensiones del gobierno del Likud de que el muro divisorio y la anexión colonialista que tiene lugar en la práctica en Cisjordania, sea un muro de seguridad surgido como respuesta a la Intifada Palestina y a las acciones contra los civiles en Israel. En realidad el muro no constituye una cuestión de seguridad, sino la etapa más peligrosa del agresivo proyecto colonialista y expansionista cuya ejecución se lleva a cabo en el contexto de la guerra por la salvaguardia de la integridad de los asentamientos, lanzada por Israel contra el pueblo palestino.

El muro, que en todas sus etapas tendrá una longitud de 750 Km. al Oeste, se asemeja a una serpiente reptando en el vientre de Cisjordania con 250 Km., a decir del presidente norteamericano George Bush.

La conclusión del muro en todas sus etapas tendrá como resultado la anexión del 21% de la superficie de Cisjordania al Oeste y del 22% al Este. En la zona de Jerusalén se tragará el 2% de la superficie de Cisjordania en caso de que se construya en las fronteras del Jerusalén ampliado y el 10% si se construye dentro de las fronteras del Gran Jerusalén. De esta forma el muro se muestra tal y como será, es decir, un muro divisorio racista y colonialista para proteger la seguridad del proyecto colonialista israelí y no una valla o muro para proteger la seguridad de Israel y de los civiles israelíes.

Para entender la posición con respecto al muro, es muy importante llamar la atención hacia la transformación ocurrida en la posición del Likud sobre la idea de la construcción del mismo. El Likud era partidario de poner en práctica el mapa de los intereses estratégicos sobre el terreno y luego adoptó la idea del muro tal y como se está llevando a cabo. Solo dos meses después de ocupadas las zonas A y B en abril del 2002, el Ejército Israelí reocupó las ciudades, aldeas, pueblos y campamentos que se encontraban bajo control palestino total o parcialmente según el acuerdo para la etapa de transición. En junio del propio año el gobierno israelí comenzó la construcción de la primera etapa del muro, 110 Km. desde el Norte de Jenin hasta el Sur de Tulkarem. La reocupación de las zonas controladas por la Autoridad Nacional Palestina era un paso decisivo hacia la ejecución del proyecto después que las fuerzas de ocupación cercaron a los palestinos dentro de las ciudades, aldeas y campamentos por medio del toque de queda, para así evitar el desarrollo de un amplio movimiento popular opuesto a la construcción del muro. De ahí que sería correcto describir la guerra lanzada por el gobierno de Sharon contra el pueblo palestino como una guerra para garantizar la seguridad de las colonias, en cuyo contexto comenzó la ejecución de la etapa más peligrosa del proyecto colonialista, agresivo y expansionista del cual el muro es su más fiel expresión.

De este peligroso proyecto colonialista, agresivo y expansionista se derivan una serie de consecuencias para el presente y futuro del pueblo palestino en Cisjordania y Jerusalén. En caso de que Israel concluya la construcción de las dos partes del muro al Este y al Oeste, habrá alrededor de 400-500 mil palestinos viviendo fuera de los ghettos principales en Jenin, Tulkarem, Nablus, Ramallah, Belén y Hebrón, es decir que vivirán en ghettos secundarios sometidos a un férreo bloqueo. Asimismo, habrá entre 100 y 150 mil ciudadanos palestinos viviendo tras el muro, aislados del resto de sus compatriotas en Cisjordania, quienes vivirán una situación jurídica extremadamente difícil: ¿serán palestinos viviendo en Israel o se les aplicará la Ley del Residente o la Ley de la Tierra Prohibida, es decir (sin residencia).

 
 
 
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