También en Jerusalén la conclusión del muro tendrá una repercusión peligrosa ya que el objetivo de su construcción dentro de las fronteras del Gran Jerusalén es obvio: disminuir la población palestina del 35% existente en el Jerusalén ampliado, al 22% en el Gran Jerusalén. Ello constituye un indicio claro del proyecto de judaización de la ciudad sagrada del cual se derivan consecuencias políticas innegables aún para el observador a distancia, ya que el muro traza las fronteras con la parte palestina lo que impide la creación de un estado palestino capaz de desarrollarse y de tener vida propia, tal y como lo estipula la Hoja de Ruta, la cual Sharon supuestamente aceptó y adoptó como base para el arreglo político. En la práctica ello significa imponer el proyecto de autonomía a la población en Cisjordania a través de la fuerza militar y de medidas tomadas sobre el terreno unilateralmente.

Entre las múltiples consecuencias que se derivan de la construcción del muro está el impacto económico, sobre todo en el sector agrícola palestino, ya que conlleva a la confiscación de extensas áreas consideradas las más fértiles de Cisjordania, la destrucción de cientos de miles de árboles frutales y convierte la tierra en un campo vital para los asentamientos y las actividades colonialistas. Las zonas más perjudicadas son Jenin, Tulkarem, Qalquilia y las Depresiones, consideradas, por su producción, como la canasta de alimentos de Cisjordania y que tienen una contribución agrícola aceptable al PBN palestino a la luz de la política de bloqueo y estrangulamiento económico y la política de destruir los recursos económicos que contribuyen de manera aceptable en la estructura de producción palestina además de la mano de obra bajo condiciones económicas extremadamente difíciles. Más aun, el muro significa el control total de Israel sobre los recursos hidráulicos palestinos y les impide beneficiarse de las aguas de la Cuenca Oeste de las provincias de Jenin, Tulkarem y Qalquilia y de la Cuenca del Este en las Depresiones y Alturas Orientales, dejándoles solamente la Cuenca Noreste en la zona de Jenin que es la menos importante entre las fuentes de agua palestinas. De la misma forma, el muro afecta grandemente los pozos subterráneos utilizados por los palestinos para desarrollar la agricultura.

Ello se hace evidente al comparar los daños causados a esos pozos como resultado de la ejecución de la primera etapa de la construcción del muro en la que se destruyeron alrededor de 30 pozos y se dañaron otros 56, que eran utilizados por los ciudadanos palestino para desarrollar una riqueza agrícola basada, en menor medida, en la agricultura intensiva.

Por otra parte, la construcción del muro tiene otras consecuencias peligrosas en el sector social y de servicios como la educación, la salud y otros. Algunos tratan de limitar esos daños a las aldeas y poblados ubicados entre el muro y la línea de tregua o las pequeñas concentraciones situadas en las provincias de Qalquilia, Salfit y las aldeas al Oeste de Ramallah o en el entorno de Belén o Jerusalén, pero estos daños son mucho más amplios ya que los servicios de educación,, salud, vivienda, obras públicas y otros no se pueden garantizar de manera aceptable sino es sobre una base nacional tomando en cuenta a Cisjordania, incluyendo Jerusalén, como unidad territorial. Además, serían muy exiguos e ineficaces si se distribuyen entre un grupo de ghettos principales y otros secundarios y pequeñas concentraciones anexas. El gobierno israelí está consciente de ello, por eso el proyecto del muro fue diseñado para convertirse en un proyecto político e imponer autonomía administrativa a la población y en un proyecto colonialista en primer grado.

Por ello y por otras consideraciones, el pueblo palestino se opone y ofrece resistencia a la construcción del muro ya que constituye la etapa más peligrosa del proyecto colonialista, agresivo y expansionista. El pueblo palestino, en su posición de resistencia a este peligroso proyecto colonialista que da al traste con las esperanzas de impulsar los esfuerzos en aras del arreglo político, se apoya en su derecho inalienable a tener una patria y a defenderla utilizando todos los medios de lucha nacional y en la legalidad internacional. De ahí que su causa haya sido elevada al Tribunal Internacional de La Haya por resolución de la Asamblea General de la Naciones Unidas, pues la legalidad internacional, a tenor del Convenio de La Haya de (1907), del IV Acuerdo de Ginebra del año 1949, o de las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de las Naciones Unidas, le prohíbe a Israel, como estado ocupante, construir ese muro en territorio palestino ocupado.

Lo que llama la atención aquí y al mismo tiempo extraña es la oposición de un número no reducido de naciones, ya sea por coincidencia de políticas o por la política de la hipocresía y del doble rasero, a que la parte palestina se haya dirigido a la Corte Internacional de Justicia para asesorarse sobre la legalidad y legitimidad del muro como proyecto colonialista, agresivo y expansionista, con el pretexto de que el tema planteado ante la corte es, en esencia, un tema político y no legal. Estas naciones se olvidaron de que la propia Corte hubo de intervenir en un asunto similar a finales de la década del setenta del pasado siglo. En ese entonces la ONU había adoptado la decisión de poner fin al mandato del régimen racista de Sudáfrica en Namibia.

El régimen del apartheid no acató la resolución de la ONU por lo que el asunto fue transferido a la Corte Internacional de La Haya, la cual decidió imponer sanciones a Sudáfrica y abrir el camino hacia la independencia de Namibia luego de años de sufrimiento.

La escena se repite, esta vez en territorio palestino y el propio Yosef Lapid, Ministro de Justicia del gobierno de Sharon alerta a Israel sobre la posibilidad de convertirse en un Estado de apartheid similar al anterior régimen racista de Sudáfrica. ¿Acaso la Corte Internacional volverá a hacer justicia, esta vez en territorio palestino, abriendo el camino a una presión internacional que ponga fin, junto con la lucha del pueblo palestino, a la catástrofe que representa el muro y que también abra el camino para la creación de un estado palestino que se pueda desarrollar y en el que se pueda vivir? Esa es la interrogante.

* Miembro del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) Miembro del Buró Político del Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP)

 
 
 
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