Considerar el surgimiento de “una nueva dirección” (palestina) que combata el “terrorismo” como una condición necesaria para el avance en la aplicación de la Hoja de Ruta, significa, además, adoptar el concepto de “aplicación sucesiva” y no por medio de pasos mutuos y equilibrados tal y como señala el texto del plan.

Tercero: El Proyecto Modificado establecido por el Gobierno Israelí.

A pesar de esos generosos compromisos por parte de Estados Unidos, el Plan de Sharon fue sometido a una difícil negociación dentro de su partido y gobierno. El fracaso del plan en obtener la mayoría en el referéndum del Likud, abrió la puerta a complejas discusiones con los ministros de la coalición gubernamental durante las cuales el proyecto original fue sometido a una serie de modificaciones dirigidas a restarle importancia a los compromisos israelíes contenidos en dicha propuesta, después de haber cobrado su precio de Washington. Los dolorosos golpes militares recibidos por las fuerzas de ocupación a manos de la resistencia en el barrio de Al-Zeitun y luego en Rafah y la gran marcha llevada a cabo en la Plaza Rabin, en Tel Aviv, para exigir la inmediata salida de Gaza, fueron los factores decisivos que hicieron poner fin a la política dilatoria dentro del gobierno y establecer el denominado “Plan de Separación Modificado”.

La resolución al respecto adoptada por el gobierno israelí el seis de junio pasado se adhiere a los compromisos norteamericanos que aparecen en la carta del Presidente Bush, pero carece de todo compromiso en cuanto a la retirada o evacuación de asentamientos por lo siguiente:

La resolución incluye la carta del presidente norteamericano por considerarla parte de ella (anexo b), pero no dice si el gobierno aprobó la misiva dirigida por Sharon a Bush en igual fecha.

Según la resolución, el gobierno solamente aprueba la “ejecución del trabajo preparatorio” que abarca la “definición de las normas y principios para la evacuación, compensación, colonización alternativa y preparación de las legislaciones necesarias”. Únicamente después de concluido el trabajo preparatorio (el cual anunció que se extenderá hasta marzo del 2005) “el gobierno volverá a sesionar para analizar por separado y adoptar un acuerdo sobre la evacuación o no de los asentamientos (los que la resolución clasifica en cuatro grupos), cuáles serán evacuados y de qué forma según las circunstancias existentes en ese momento”. (Esta fórmula aparece reafirmada cuatro veces en la resolución).

En el plan original adjunto a la carta dirigida por Sharon a Bush, se refleja el compromiso de que “el proceso de evacuación se planificó para que concluya a finales del año 2005”; pero la resolución del gobierno ignora ese compromiso y se limita a señalar que “el propósito es completar la evacuación a finales del 2005”.

En cambio, la resolución reafirma “la continuación de la construcción del Muro de Seguridad según las resoluciones conexas emitidas por el gobierno”. Asimismo, autoriza a continuar la ejecución de los planes de construcción y desarrollo comenzados en los asentamientos propuestos para ser evacuados. Una comisión especial de exenciones es la encargada de otorgar el derecho a autorizar la ejecución de planes similares que aún no se han puesto en práctica.

La resolución del gobierno mantiene lo estipulado en el plan original en relación a la preservación del control israelí sobre las fronteras terrestres de Gaza y su espacio aéreo y marítimo y del derecho a intervenir militarmente en este territorio palestino con el pretexto de la “autodefensa”.

Cuarto: Objetivos reales del Plan Israelí.

En ese contexto, continuar considerando el Plan Israelí Modificado como el eje central para la retirada de Gaza es caer en las redes de la fantasía hacia la cual el gobierno sionista trata de arrastrar al mundo para ocultar la esencia de su plan, que no es más que ganar tiempo para concluir la construcción del muro anexionista, divisorio y racista en Cisjordania, así como fortalecer la presencia colonialista en las zonas que quedarán aisladas. Todo ello con el objetivo de crear realidades sobre el terreno que impongan de manera unilateral el contexto para el arreglo permanente definido con claridad meridiana en el proyecto de separación en el párrafo siguiente: ”en cualquier acuerdo futuro sobre el status permanente no habrá colonización israelí en Gaza; pero obviamente en Cisjordania se mantendrán algunas zonas como parte del Estado de Israel, entre ellas bloques centrales de colonización judía, ciudades (colonialistas) civiles, zonas de seguridad y otros sitios para intereses adicionales”. (Este inciso aparece en el plan original adjunto a la carta enviada por Sharon a Bush. En el Plan Modificado se mantuvo el texto original al que se le añadió la frase:”bloques centrales de colonización judía”). En ese contexto el Plan de Separación persigue lo siguiente:

Eliminar la Hoja de Ruta de la agenda internacional y sustituirla por un mapa israelí rectificado que incluya las 14 observaciones ya conocidas y que cuente con la aprobación norteamericana.

Atribuirle al Muro Racista Divisorio una legalidad falsa, o por lo menos una aceptación implícita, con el pretexto de que no es permanente, de seguridad y no político y detener el rechazo internacional a su construcción.

Eludir la exigencia de suspender las actividades colonialistas estipulada por la Hoja de Ruta y comprar la complicidad norteamericana con la reanudación y aceleración de la expansión colonialista de los llamados grandes bloques colonialistas.

Obtener la aprobación norteamericana del concepto expansionista israelí sobre el arreglo permanente, incluyendo lo relacionado con las fronteras permanentes y los refugiados.

Obligar a la parte palestina a considerar, como un hecho consumado, la idea del Estado con fronteras provisionales y, por consiguiente, con el Proyecto de arreglo transitorio a largo plazo.

Todo lo anterior no niega el propósito de Sharon de abandonar la Franja de Gaza (en los límites señalados en el proyecto) aunque pone de relieve que el Plan Modificado es un intento por obtener lo máximo posible y reducir al mínimo los daños que se derivarán de esa evacuación forzosa como resultado del callejón sin salida cada vez más profundo en el que se encuentra Israel, tanto a nivel de seguridad como económico y moral por los efectos de la Intifada y el fracaso de la opción militar puesta en práctica por Sharon durante los tres primeros años de su gobierno. No obstante, el Plan de Separación (en sus dos versiones: la original y la modificada) aún no hace referencia a la maduración de la opción representada por la solución política equilibrada considerada la verdadera y única salida del atolladero, sino que es un intento por dejarla a un lado a través de una maniobra estratégica a largo plazo encaminada a crear las condiciones para el arreglo que garanticen las ambiciones expansionistas israelíes o, por lo menos, lo esencial de ellas.

Quinto: Desconcierto de la posición palestina ante el Plan Israelí.

La posición palestina en general aún se caracteriza por el desconcierto ante el Plan Israelí, situación que se agudiza por las presiones internacionales y regionales que exhortan a considerar el plan como una oportunidad histórica que se debe aprovechar. Este desconcierto se manifiesta de diferentes formas:

La acogida, aunque condicionada, de la retirada de Gaza y la evacuación de los asentamientos, lo que le facilita a Israel crear la falsa impresión de que ello constituye el eje central de su plan y, lo más importante, suprimir la otra parte del plan relacionada con el Muro de Seguridad y la expansión colonialista en Gaza y obviar las exigencias de la Hoja de Ruta.

Concentrarse en criticar el plan desde el punto de vista de que es una medida unilateral que se lleva a cabo sin previa coordinación con la Autoridad Palestina, lo que crea una impresión errónea de disposición a tratar el plan como si fuera resultado de la coordinación entre ambas partes.

Hablar de la necesidad de vincular el proyecto de Sharon con el proceso de ejecución de la Hoja de Ruta, lo que significa fomentar las ilusiones que encubren la verdadera contradicción entre el Plan de Separación (ya sea original o modificado) y el Plan de la Hoja de Ruta. Sobre esa contradicción deben concentrarse los esfuerzos diplomáticos y propagandísticos palestinos a fin de darla a conocer.

Dejarse llevar por la quimera del “enfrentamiento político al Plan Israelí con el objetivo de mejorar sus condiciones y hacerlas coincidir con la Hoja de Ruta”, pues ello conduce prácticamente a convertir el Plan de Separación en la base de las negociaciones en lugar de la Hoja de Ruta original aprobada por el Comité Cuatripartito y, por consiguiente, le facilita al gobierno de Sharon lograr los objetivos de su maniobra.

 
 
 
 
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