El próximo mes de noviembre tendrán lugar las elecciones legislativas de medio término en los Estados Unidos. Tanto Demócratas como Republicanos se esfuerzan por tener a su favor a los principales grupos de presión política del país, entre los que destaca la comunidad judía norteamericana.
Sin embargo, luego de los últimos desencuentros diplomáticos entre Washington y Tel Aviv, por la persistencia del gobierno de Netanyahu de construir nuevos asentamientos en Jerusalén, se percibe una preocupación en el círculo demócrata por la posible pérdida de apoyo de influyentes actores del lobby judío a favor de sus candidatos, fundamentalmente por la división que ello ha originado dentro de la propia comunidad.
Si hasta hace poco tiempo la comunidad judía norteamericana se expresaba e influía en términos políticos fundamentalmente a través del American Israeli Public Affaire Comité (AIPAC), desde abril del 2008 ha venido creciendo en influencia el grupo Jerusalen Street (J. Street).(1)
La AIPAC se considera el grupo con mayor influencia dentro de la comunidad judía de cuantos existen en los Estados Unidos. Goza de un importante apoyo entre los miembros del Congreso, tanto de demócratas como republicanos. La AIPAC , sin analizar las contradicciones de la estrategia del gobierno de Netanyahu en Medio Oriente, ha condenado las reacciones del presidente Obama y las presiones de Hillary Clinton por la construcción de viviendas en Jerusalén Oriental, a la vez que han manifestado que toda esta política hacia Israel lo que persigue es crear una distracción para no tener que lidiar con el programa nuclear iraní, por lo que expresan su desconfianza hacia Obama abiertamente, a quien acusan, además, de mantener una política demasiado pasiva hacia Irán.(2)
Incluso, la AIPAC ha solicitado al gobierno que realice gestos inmediatos para disminuir las tensiones con Israel, a través de dos legisladores: el republicano Mark Kirk y el demócrata Christopher Carney, quienes enviaron a mediados de marzo una carta al presidente solicitándole que se abstuviera de realizar nuevas críticas públicas al Ejecutivo de Tel Aviv.
Por otro lado, J. Street es una organización judía fundada en abril de 2008, con un lenguaje y accionar menos pro sionista y conservador, en cierto modo progresista, cuyo objetivo fundamental persigue en términos generales cambiar el rumbo de la política norteamericana hacia Medio Oriente, particularizando en la promoción del diálogo entre israelíes y palestinos, para convertirse con ello en el brazo político del gobierno norteamericano en pro de las negociaciones. Dentro de sus miembros hay muchos ligados al Partido Demócrata, entre los que se encuentra Alan Solomont, ex presidente de finanzas del Partido y actualmente uno de sus recaudadores de fondos.(3)
Consideramos oportuno hacer notar que para las elecciones del Congreso de 2008 esta organización recaudó 600 000 dólares, de acuerdo con sus propias fuentes, y de los 41 candidatos que apoyaba, 33 obtuvieron sus asientos.(4)
A diferencia de la AIPAC , desde agosto de 2009 J. Street ha manifestado públicamente que:
· con respecto a Irán: apoya los esfuerzos de Obama por impedir que el país obtenga armas nucleares.
· con respecto al conflicto israelo–palestino: consideran que para alcanzar una solución duradera debe llegarse a una solución sobre el tema de las fronteras, y un status definitivo para Jerusalén, a partir del consenso de las dos partes.
Ante los actuales desencuentros diplomáticos entre Wahington y Tel Aviv, J. Street ha apoyado abiertamente las críticas del gobierno hacia la política de colonización impulsada por Netanyahu en Jerusalén Este, así como el objetivo de la actual Administración Demócrata de construir una coalición internacional para enfrentar el tema iraní.(5)
Entre estos dos criterios otra tradicional organización judía, el American Jewish Committee ha expresado que Israel no debe tomar el apoyo de los Estados Unidos como un derecho adquirido.
Como antecedente histórico de una situación similar a la actual solo encontramos las tensiones entre el gobierno norteamericano y la comunidad judía norteamericana cuando Estados Unidos se pronunció a favor de la retirada israelí del Sinaí en 1975.
Sin embargo, los árboles no nos deben impedir ver el bosque. Si bien existe en la actualidad diferencias de criterios dentro de la comunidad judía con relación a la política norteamericana hacia el Medio Oriente, ello no impide que mantenga su incidencia en la política doméstica norteamericana, a partir del poder económico que les respalda y que la tradicional alianza entre Estados Unidos e Israel se mantenga e, incluso, se refuerce.
Referencias:
(1) Who Speaks for Me? Israel and America in the 21st Century. J Street site web.
(2) Hillary Clinton’s AIPAC speech. AIPAC site web.
(3) J Street site web.
(4) Idem, ob. cit.
(5) Rothman, M.: J Street U: Jerusalem and Gaza: What Could and Should Happen. Newvoices, National Student Jewish Magazine, 07-05-10.
Fuente: Centro cubano de Estudios sobre África y Medio Oriente (CEAMO)
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