Análisis

 
La Institución Sionista
Por: Samir kharubi*
8 de marzo del 2004
 

El proyecto sionista ha sido promovido históricamente por los judíos de Europa y apareció como una imitación contradictoria, en esencia, con el surgimiento y desarrollo de los movimientos nacionalistas en esa parte del planeta.

El movimiento nacionalista europeo nació como una realidad empírica y práctica resultante de la existencia de un pueblo, una región y un idioma y como medio de gobierno del pueblo, mientras que el sionismo surgió como una idea abstracta e instrumento de un estado imaginario, carente de territorio y de población y hasta de un idioma común. Por tanto. no fue el contacto entre la “supuesta” población de ese estado, dispersa por todo el mundo, lo que hizo cristalizar la idea de un “Hogar Nacional”. En realidad esa idea le fue impuesta por la fuerza al resto de los judíos del mundo por los judíos europeos “fundadores del sionismo”.

Para lograr eso en la práctica, se creó la Institución Sionista que se convirtió en el instrumento organizativo para la consecución de ese proyecto, a través de garantizar el financiamiento, la aceptación, el territorio y la población.

La realidad colonialista europea contribuyó al surgimiento y crecimiento del proyecto sionista colonialista y la creación de su instrumento organizativo no solo influido sino emergente en el centro mismo de la actividad intelectual política y organizativa europea. Ese instrumento organizativo, a pesar de que llevaba en si una legendaria conciencia falsa e inventada, se rigió por normas democráticas desarrolladas en cuanto a la discusión de sus cuestiones, la toma de decisiones y la rendición de cuentas.

Asimismo, se estructuró sobre bases internas organizadas mucho antes de la creación del “Estado Hebreo” en territorio palestino.

La Génesis

El movimiento sionista, como movimiento político organizado, estuvo vinculado a Teodoro Hertzl (1860-1904) quien publicara en 1896 su famoso libro “El Estado Judío”. Aunque Hertzl no fue el precursor de esta idea se considera su fundador y con razón, ya que no se conformó con plantearla sino que bosquejó una política realista para su consecución.

En realidad el término “sionismo” no fue inventado por Hertzl sino que se atribuye a un periodista austriaco-judío que lo antecedió, Nathan Birnbaun, quien lo utilizó en un artículo titulado “La autoemancipación”. A partir de entonces, en 1889, es decir diez años antes de que Hertzl publicara su libro, el término comenzó a circular y a difundirse.

León Pinsker, el médico judío-ruso, fue el creador de la idea de colonizar Palestina desde 1882, año en que fundó el movimiento “Amantes de Sión”, que comenzó a trabajar en la fundación de asentamientos en territorio palestino desde antes del surgimiento del sionismo político. Ese movimiento no pudo formar una “organización contemporánea” ya que en él primó el carácter religioso y por tanto fracasó.

Pero Hertzl si pudo triunfar ya que fue más allá, no sólo en objetivos sino también en cuanto a organización y a la vía para lograrlos, pues se esforzó por imprimirle a la Organización Sionista el carácter de “Nación en el camino” y creó un “Fondo para la Colonización”, una imprenta y un periódico oficiales y convocó al Primer Congreso Sionista en el cual anunció: “aquí fundé el Estado Judío”.

El Primer Congreso

En la ciudad suiza de Basilea, en 1897, tuvo lugar el Congreso, después que las asociaciones sionistas europeas aceptaran la interpretación que le diera Hertzl al sionismo político, al describirlo como un movimiento encaminado a solucionar “la cuestión judía” mediante la emigración y colonización para conformar un Hogar Nacional, por una parte, y por otra, a través de lograr la aceptación y la ayuda internacionales o, como dijera el propio Hertzl “obtener el reconocimiento internacional”

Esa última idea constituyó el factor más importante para el éxito de Hertzl porque con ello le imprimió al movimiento sionista el carácter de proyecto que trabajaba en consonancia con la voluntad de las grandes potencias influyentes y no como una mera tendencia subjetiva o deseo particular.

Durante el Segundo y Tercer Congresos no surgieron cuestiones importantes, excepto la tendencia de algunas asociaciones sionistas “prácticas” de comenzar la colonización de Palestina de inmediato, pero triunfó el punto de vista de Hertzl de prepararse hasta lograr “el clima internacional” apropiado.

El Cuarto Congreso

Esa reunión se celebró en Londres, en 1900, y fue un punto crucial en la historia del Movimiento Sionista porque en ella se evidenció que la obtención del “reconocimiento internacional” debía comenzar por Gran Bretaña, en lugar de Alemania, por lo que se adoptó la resolución inicial de crear el Fondo Nacional Judío.

El Quinto Congreso

Basilea fue la sede, en 1901 de ese Congreso, en el que se tomó la decisión de crear el Fondo Nacional Judío, sugerido por German Shapira en el Primer Congreso. También se decidió celebrar el Congreso cada dos años en lugar de cada uno.

El Sexto Congreso

El Congreso volvió a sesionar en Basilea, en 1903, y en él se consagró la celebración bianual de la reunión. Fue el último al que asistió Hertzl, quien falleció al año siguiente. El tema que acaparó la atención de las discusiones fue el "Proyecto Uganda”, pues Hertzl aconsejó aceptar la propuesta británica de colonizar Uganda sin renunciar a Palestina, como un paso transitorio. Ello provocó diversas reacciones entre los delegados al Congreso, pues unos lo apoyaron, otros se opusieron y algunos amenazaron con separarse. A raíz de ello se decidió enviar una comisión exploratoria para estudiar la situación de Uganda y se aprobó crear un banco anglo-palestino como filial del Fondo Judío para la Colonización.

La etapa de David Wolffsohn (1905-1911)

El Séptimo Congreso:

La reunión volvió a Basilea en 1905. En el foro, la Comisión exploratoria planteó la invalidez de la colonización de Uganda por parte de los judíos por lo que el Congreso decidió:

1- Que los sionistas no se involucraran en ninguna actividad colonizadora fuera de Palestina.
2- Rechazar el proyecto Uganda
3- Desarrollar el Centro Sionista en Palestina y desistir de la colonización indiscriminada que llevaban a cabo “Los amantes de Sión”.

En ese congreso Otto Warburg presentó su tesis respecto a la “política de penetración económica”, que fortaleció la tendencia “práctica” de no esperar el “reconocimiento internacional”. Ello conllevó a modificar el sistema del Fondo Judío para la Colonización a fin de que sirviera a los intereses de la nueva tendencia.

El Octavo Congreso

Después de varios años de sesiones en Basilea, el Congreso pasó a La Haya, en 1907, con la asistencia por primera vez de cuatro colonos asentados en Palestina. Se escogió La Haya con el objetivo de atraer la atención de la opinión pública mundial hacia la Organización Sionista ya que la celebración del foro coincidió con la del Segundo Congreso Mundial de Paz. En la reunión, Jaim Weissmann presentó su tesis conciliatoria y dijo “tenemos que aspirar al reconocimiento, pero nuestras aspiraciones solo se lograrán a través de nuestra actividad práctica”. De ahí que se decidiera fundar el “Buró Palestino” en Yafa, para orientar la actividad colonizadora, en sustitución de la Organización Sionista Mundial. Asimismo, se creó la Empresa para el Desarrollo de los Territorios Palestinos y se sugirió el establecimiento de una filial del Fondo Judío para la Colonización en Estambu.

 
 
 
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