Hay grandes desequilibrios en el seno de las poderosas y enormes naciones. Ahí se agravan a diario las inhumanas y salvajes desigualdades. Las familias de la cima de la sociedad norteamericana representan el 1 por ciento de la población y ostentan en sus manos el 40 por ciento del patrimonio nacional. En EEUU ante el desenfrenado desempleo, en lugar de buscar soluciones efectivas, las transnacionales aplican fórmulas destinadas a lograr mayores ganancias mediante el uso de la fuerza productiva mal renumerada de los prisioneros hacinados en las cárceles, también de las fuerzas productivas más baratas, en las empobrecidas naciones de Ultramar.

Pueblos enteros son sometidos a la más severa tortura donde además de padecer los desmanes de la pobreza, reciben el castigo de tener que contemplar las deslumbrantes noticias de la maquinaria globalizada de información.

Ante este panorama internacional, se impone la necesidad de la práctica social que demostró con suficiente fuerza de disuasión y convicción, que los preceptos humanitarios del socialismo no son invenciones infundadas sino una respuesta a la necesidad del desarrollo de la sociedad y se auto reafirman una y otra vez a lo largo de la historia. Esos preceptos, se imponen con mayor fuerza en los países capitalistas desarrollados en forma de tendencias objetivas de corte socialista en su esencia (los países escandinavos y otros), donde se conforman componentes y en ocasiones conjuntos integrales de relaciones socialistas, y me refiero a las organizadas infraestructuras de control social sobre la producción, los mecanismos de redistribución de ingresos nacionales, los sistemas de seguridad social, los fondos sociales, la participación de los productores en la administración y la extensión de la democracia a todos los sectores de la población. La única conclusión de la puesta en práctica de esas ideas es que la voluntad de la historia no difiere en nada de la idea del socialismo y de los conceptos de la justicia humanitaria.

Al mismo tiempo, los conceptos de justicia social no son ejemplos supremos impuestos a pesar de la realidad, tampoco un Status Quo al cual ha de acomodarse, es un movimiento histórico efectivo que posee su lógica interna, sobre la base del principio de que el desarrollo social debe producirse en el marco justificado de acuerdo a reglas equilibradas moralmente y desarrolladas de forma racional. La esencia de esta vital cuestión se resume en la capacidad del ser social portador de conceptos de justicia para cambiar el mundo de acuerdo con las condiciones y posibilidades en el terreno de los hechos mediante la práctica y no mediante el orgulloso y el puro terreno de las ideas. Se trata de una apuesta audaz por la construcción consciente de un mundo de igualdad y justicia social, ya que lo que no resuelve la razón lo hace en su defecto la práctica social. La historia de las revoluciones del Siglo XX, es una demostración de las posibilidades y las limitaciones de la mente humana para entender el mundo y cambiarlo. El socialismo representó una valiente apuesta para la construcción de un mundo de igualdad, democracia y justicia social, pero en un determinado momento. Este ejemplo se ajusta a lo que escribió Fiododro Dosteivsky en su novela “Los Hermanos Karamazov”: “Construir una nueva Torre de Babel para bajar el cielo a la tierra”. Todo fue a bolina por voluntad de la historia... y por sus leyes que ameritan una seria contemplación.

Del derrumbe del Socialismo Burócrata, la falta de la democracia y de la diversidad en la sociedad y la relación entre el Estado y la Sociedad para garantizar los procesos de “la transferencia pacífica del poder”, se puede arribar a la conclusión de que el desmoronamiento de los intentos de construir la sociedad socialista se debe a la ruptura del vínculo con la continuidad histórica, a la pérdida de los valores jurídicos del Estado y al desvanecimiento de los valores humanos generales con respecto a la democracia y a la cultura, en otras palabras, la ruptura con la lógica objetiva del proceso histórico, el pecado de “quemar etapas mediante saltos subjetivos”, lo que sería en la práctica, recurrir de forma atropellada a utensilios inadecuados para transformar la realidad. Esta política condujo a resultados totalmente contradictorios a los objetivos previstos y traza una óptica integral entre las limitaciones históricas como reflejo de una etapa determinada de la historia de la humanidad y el saber como reflejo adecuado de la realidad en las concepciones y los fines de la práctica social y la relatividad entre lo racional y lo irracional. Era difícil sacar conclusiones respecto a todas estas cuestiones de “la ideología socialista” o analizarlas profundamente desde posiciones creadoras ya que fueron valorados como temas totalmente “vedados”.

La caída del socialismo burocrático y la pérdida de la diversidad democrática es el resultado material de los intentos de suprimir la razón, de echar todo por tierra y de forzar la realidad al tratar de aprovechar el momento. Sobre esta base de la anulación racional aparecen, en la historia, las mariposas filosóficas nocturnas, de muy corta pero brillante vida, que al igual que las de la naturaleza aprovechan el momento con descomunal osadía, cuando son atraídas por la luz de las velas y se acercan tanto hasta quemarse con su incandescente llama. Cuan expresivo es el destino del Dogma y de la rígida ideología de tendencia fundamentalista e independientemente de cada una, aparecen como aliadas en su destino final a pesar de sus contradictorias posiciones. El mundo de hoy vive la pesadumbre de la tendencia fundamentalista neoliberal, su feroz y voraz hegemonía económica en la teología del mercado, de modo que las contradicciones antagónicas surgen en el efectivo desarrollo en su posición histórica. Es así como los constantes valores del proyecto socialista resurgen en el ideario de la justicia social, en la solidaridad colectiva y en la libertad individual como premisa de la libertad del desarrollo de todos, se convierten en la levadura metodológica del contenido y de las tareas de la actual etapa de cambio, como así también importantes factores de la conformación de los proyectos futuros.

*Secretario General del Frente Democrático para la Liberación de Palestina

 
 
 
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