La causa de los refugiados palestinos se considera como una profunda cicatriz en la conciencia de la humanidad, que se abrió a partir de la violación de los derechos humanos del pueblo palestino.
La historia moderna no ha presenciado un proceso de desalojo total de un pueblo y dueños de sus tierras por intrusos provenientes de diferentes partes del mundo como ha ocurrido en Palestina desde comienzos del siglo XX. Todo ello gracias al colonialismo británico sionista, que facilitó los primeros pasos para convertir a la minoría judía en una mayoría dominante sobre la base de la expulsión y desalojo de los derechos del pueblo árabe de Palestina, obligándolo a una diáspora por casi todos los países del mundo.
• Antecedentes históricos. Valoración de hechos que marcaron el destino del pueblo palestino
Hablar de la catástrofe Palestina y de la emigración forzada de más de 85 % de los palestinos iniciada en 1948 representa una gran tragedia para un pueblo que ha sido víctima de la ocupación del 100% de su territorio y como consecuencia ha sufrido la expulsión de sus tierras. Esta realidad fue el resultado de la alianza del imperialismo con una de las ideologías más reaccionarias y racistas surgidas en la faz de la tierra, el sionismo.
El sionismo, como ideología, no surgió a raíz de la guerra del 48, sino mucho antes cuando comenzaban las actividades colonialistas en Palestina entre los años 1878 y 1948, de manera que desde aquel entonces se estaban gestando las condiciones para el surgimiento del Estado de Israel. Todo ello fue posible gracias a la conspiración de varias generaciones del Movimiento Sionista que tuvo su simiente en la creación de la primera colonia Betah Tekfa en 1878 que significa la apertura de la esperanza.
En realidad, la creación del Estado de Israel se debió al apoyo político y material del movimiento judío a nivel mundial, que tenía un solo objetivo: crear un estado en Palestina a costa de la expulsión de sus habitantes.
Cuando los líderes judíos anunciaron la constitución del Movimiento Sionista en 1882, expresaron que la tierra palestina era un derecho del pueblo judío y que existía la posibilidad de trasladar a los habitantes palestinos a los países árabes vecinos. Entonces, el sionismo intentó obtener un permiso oficial para poner en práctica sus ambiciones en Palestina, que pertenecía al imperio Otomano. Después de negociaciones entre los líderes sionistas y el Gobierno británico, el canciller inglés anunció, el 2 de noviembre de 1917, la famosa declaración que llevaría su propio nombre: Balfour, y en virtud de la cual se comprometió con los judíos en crear un hogar nacional en Palestina.
Ese mismo año entraron las fuerzas británicas al territorio palestino y esta promesa se convirtió en un hecho consumado, pues se estimuló e incentivó la inmigración judía hacia Palestina. Se crearon los primeros asentamientos. Todos estos hechos ocurrieron antes que se decidiera el fideicomiso oficial sobre Palestina, lo cual tuvo lugar en la conferencia de San Rino en 1920.
Con la creciente presencia judía en Palestina, Gran Bretaña se percató, en 1947, de que los judíos tenían fuerza y eran capaces de obrar por si solos. Entonces, decidió llevar el tema del fideicomiso a las Naciones Unidas, donde la Asamblea General aprobó la Resolución 181 de 1947, que establecía la partición de Palestina en dos estados: uno para los judíos y el otro para los palestinos.
Ante los enfrentamientos entre árabes y judíos, Gran Bretaña decidió retirar sus fuerzas de Palestina el 15 de mayo de 1948 y poner fin a su mandato abandonando sus compromisos éticos y legales; entregando sus armas y posiciones militares a las bandas sionistas. Mientras tanto, los palestinos se encontraban, por vez primera, ante una amarga realidad, abandonados a su suerte ante la creación de un Estado judío y sionista sin ver materializado el compromiso de un estado para el pueblo árabe de Palestina.
Con la retirada de las fuerzas británicas de Palestina, la Liga Árabe adoptó la resolución de movilizar a los ejércitos árabes hacia nuestra tierra con el propósito de proteger al pueblo palestino. Esta situación fue aprovechada por el Reino Unido para proponer al Consejo de Seguridad una solicitud de alto al fuego que fue aprobado el 29 de mayo de 1948. La tregua se extendió cuatro semanas. Los judíos aprovecharon esta situación para recibir más armas y ganar más control sobre una gran parte de Palestina.
Israel continuó su política expansionista, sobrepasando sus fronteras en un 55% .En aquel momento solo existían 650.000 habitantes judíos mientras que la población palestina era de 1.250.000 habitantes. Gracias a la tregua impuesta en el año 1949, Israel ocupó casi el 80 % de los territorios palestinos.
Podemos afirmar que la Resolución 181, privó al pueblo palestino de su más elemental derecho a la autodeterminación, y significó una vergüenza en la historia de la política internacional de las Naciones Unidas, cuyo principio fundamental y que justificó su creación fue el de garantizar los derechos fundamentales de los pueblos a elegir su destino y a vivir con dignidad. ¿Cómo es posible dividir a Palestina sin la consulta y participación de su pueblo? Además, los autores del mencionado plan justificaron su propuesta con el otorgamiento de una tierra a los judíos utilizando como argumento el genocidio de la Alemania de Hitler, haciendo pagar al pueblo palestino por los sufrimientos de los judíos y convirtiéndolo en víctima de un fascismo más feroz que se ha extendido en el tiempo con la complacencia de las Naciones Unidas y de la elite gobernante a nivel mundial.
• Las causas de la diáspora del pueblo palestino. Surgimiento de los “refugiados”
La causa de los refugiados palestinos aparece con el surgimiento del Estado sionista de Israel, que como resultado de su política de ocupación y expansión provocó la emigración forzosa de los verdaderos hijos de Palestina.
Los sionistas utilizaron actos de terrorismo como armas para tratar de acabar la oposición de la nación palestina ante la creación del Estado judío; obligaron a los árabes a abandonar sus tierras, utilizaron medios de represión desarrollados para enfrentar a los civiles, destruyeron viviendas, lanzaban granadas en concentraciones civiles y públicas, asesinaban a las personas, destruían aldeas completas, cometían actos de saqueo de las propiedades públicas y privadas; lograron desalojar aldeas y ciudades palestinas cometiendo horrendas masacres recordadas y conocidas en nuestros días como por ejemplo las masacres de Der Yassin y Quibia.
Otra razón que motivó la emigración palestina fue la expulsión directa hacia países vecinos, que demostraba la estrategia principal en la forma de desalojar a los habitantes de las ciudades y aldeas: bloquear zonas palestinas dejando una sola salida para los habitantes.
También la guerra sicológica desempeñó un papel importante en la política de expulsión de los palestinos con la divulgación, especialmente en las zonas rurales conservadoras, de las horrendas masacres, violaciones, asesinatos y destrucciones que eran cometidas por el ejército israelí.
No podemos ignorar el rol decisivo del Gobierno británico en la emigración palestina, pues desde el anuncio de la declaración de Balfour apoyó fuertemente con todo tipo de medios bélicos y logísticos a las bandas terroristas sionistas en la apropiación de la tierra palestina, ya que el destino de la tierra palestina estuvo en manos de Inglaterra durante el fideicomiso.
Como consecuencia de lo anteriormente señalado, el mandato británico fortaleció la presencia militar judía. Los sionistas iniciaron la creación de su ejército desde 1942, a inicio de 1948 contaba con 15000 efectivos y en mayo de ese año ya había superado la cifra de 60 000 soldados, mientras las fuerzas británicas desarmaban a los palestinos para dejarlos indefensos ante los ataques de las bandas sionistas.
Hay que destacar el desempeño político británico en el respaldo a la ocupación judía facilitándole el control sobre grandes ciudades árabes, la expulsión de los palestinos de sus ciudades, además de no cumplir con su deber de proteger a los civiles palestinos mientras defendía a los judíos ante los ataques del pueblo árabe palestino.
Los refugiados palestinos estaban obligados a abandonar sus hogares y desplazarse hacia los territorios de Gaza y Cisjordania o a los países árabes vecinos, especialmente Jordania, Siria, Líbano y Egipto, donde fueron ubicados en puntos de concentraciones llamados más tarde campamentos palestinos. El número de campamentos alcanzó la cifra de 67, de ellos 61 fueron organizados y supervisados por la Agencia de las Naciones Unidas UNRWA y los 6 restantes quedaron desorganizados. El número de palestinos y su distribución se estimaba de la siguiente manera: |