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Adiós Fidel... Los revolucionarios no mueren
Cuba entre el ayer y el hoy

Nayef Hawatmeh
19 de diciembre 2106
 

Fidel Castro se ha ido. La despedida es triste, es una gran pérdida para todas las fuerzas revolucionarias y patrióticas, democráticas, sociales, e internacionalistas en el Mundo.

Una mirada hacia Cuba, Centro y Sudamérica, el ayer “patio trasero del imperialismo norteamericano” (según la teoría del presidente norteamericano Monroe, del siglo XIX), al igual que las revoluciones y los movimientos de liberación nacional, la democracia y la justicia social en el mundo, en África, Asia, e incluso en los países del mundo capitalista, revela y descubre otra realidad hoy.

Los logros de la revolución cubana, bajo la dirección de Fidel Castro son tangibles y visibles en la erradicación de la ignorancia, el analfabetismo y el hambre, en la garantía de una enseñanza y atención médica gratuita, consideradas de las mejores del mundo, según “se reconoce y se constata en las estadísticas de la ONU”.

En lo referente a los derechos humanos fundamentales y a la democrática justicia social, Cuba garantiza de forma gratuita la educación, la salud y la vivienda a todos los ciudadanos, sin ningún tipo de distinción de color, etnia o género. De este modo pone Cuba, el pueblo y el estado, el dedo en los ojos de las democracias occidentales que circunscriben los derechos humanos exclusivamente a las libertades de opinión y expresión, o sea los parámetros políticos burgueses derechistas, e ignoran por completo los derechos sociales y económicos del Hombre. Esta crisis conceptual se traduce en crisis clasista y socioeconómica en las naciones capitalistas de grandes industrias como EE.UU. y Europa Occidental, y en huelgas y amplias protestas sociales. El ejemplo más reciente de ello lo vemos en la batalla emprendida por la administración Obama para aplicar “la ley de seguridad médica para los pobres” de EE.UU. y el anuncio de Trump en su campaña electoral de sus abiertas intenciones de derogar dicha ley tras el triunfo electoral.

Según los informes del Fondo de la Educación y de la Salud, de la ONU, los analfabetos hoy día en Cuba representan 0%, y para mayor exactitud 0,02%, frente a 84% de analfabetos en 1959, año del triunfo de la revolución y la caída de la dictadura de Batista.

La revolución cubana, bajo la dirección de Fidel Castro fundó 45 universidades e institutos de investigaciones, con niveles nada envidiables comparados con Occidente. El 15% del PIB se dedica al sistema de salud gratuita, íntegramente gubernamental, pese al bloqueo de EE.UU. y las dictaduras latinoamericanas por más de cuatro décadas. Los índices de muerte infantil son de los más bajos del mundo. La enseñanza se garantiza desde los círculos infantiles hasta los niveles universitarios, facilitando todos los materiales de enseñanza, y un promedio de 15 alumnos por aula.

El carácter democrático de la justicia social es uno de los secretos más destacados de la firmeza y resistencia de la Cuba revolucionaria, y de su capacidad de vencer y resquebrajar el bloqueo impuesto hasta los albores del Siglo XXI y el colapso de las dictaduras de Centro y Sudamérica, así como las grandes transformaciones progresistas e izquierdistas en la mayoría de los países de Sudamérica.

Las protestas de los pueblos de Europa y América ponen en tela de juicio la aplicación práctica de los derechos humanos por los ricos sistemas democráticos occidentales, y exigen la puesta en práctica de derechos socioeconómicos al igual que en Cuba y otros países de diversas democracias políticas, y la implementación de los mismos en las naciones del cono sur americano, en lugar de las divisiones sociales y terremotos políticos y sociales encaminados hacia la salida y la separación de la Unión Europea, como el Brexit, y el papel que juega Trump en EE.UU. y el recrudecimiento del papel de la racista extrema derecha en Europa y EE. UU.

Cuba, la revolución y el Estado, ha erigido el Estado y la sociedad de la justicia social, pero no aún el Estado de la prosperidad social. Lo hizo en las severas condiciones del bloqueo imperialista norteamericano y las dictaduras derechistas aupadas y apuntaladas por el imperialismo norteamericano en Centro y Sudamérica.

El resquebrajamiento del bloqueo y el derrumbe de las dictaduras circundantes abren ante Cuba el horizonte a nuevos planes y esfuerzos de desarrollo para pasar del Estado de la justicia social al Estado de la prosperidad social, luego de haber sufrido la pérdida de más de 102.000 millones de dólares a lo largo de 50 años, a consecuencia del bloqueo del vecino norteño, o sea desde que fracasó la invasión de Bahía de Cochinos, llevada a cabo con el apoyo financiero y logístico del vecino del norte, la mayor potencia mundial.

Fidel libró la batalla empuñando su fusil y combatiendo junto al pueblo y al ejército revolucionario. La fuerza invasora fue derrotada. El agresivo vecino impuso el bloqueo. Fidel respondió con la adopción del socialismo como vía para resistir y construir la justicia social emprendiendo el proceso de una experiencia socialista de nuevo tipo.

Es así como se convirtió Cuba en un faro de luz para América del Sur y el tercer Mundo, para los oprimidos y explotados en los países ricos del Occidente.

Siguiendo los senderos de Cuba, la Revolución, guiada por Fidel Castro, vemos la fuerza del ejemplo intelectual, político y moral; la fuerza y la palanca de gran inspiración para los movimientos y las revoluciones de liberación nacional, democrática y socialista; la solidaridad internacionalista con los pueblos y las clases pobres que sufren los desmanes de la opresión.

Medio millón de internacionalistas cubanos lucharon en el Tercer Mundo, en todos los frentes de combate frente al imperialismo, al expansionismo israelí sionista y los regímenes oscurantistas y tiránicos; desde Angola, Namibia, Etiopía y Sudáfrica hasta el Golán, Argelia y Yemen, miles de estudiantes palestinos y árabes se graduaron en Cuba, construyeron más de una facultad de medicina en Adén y otras urbes del mundo árabe, y hasta nuestros días están desplegados en el Tercer Mundo unos 30.000 médicos cubanos. Cuba, la Revolución, el pueblo y el partido, el Estado y la universidad, bajo la dirección de Fidel, representó el techo más alto de los sufridos en la tierra, y en especial en Centro y Sudamérica y África.

En mi libro “La Izquierda Revolucionaria: Crítica y Expectativas”, publicado en la capital venezolana, Caracas, en 2012, y distribuido en Cuba y otros países de América Latina, he descripto una comparación de lo que ocurrió y ocurre en Cuba y Sudamérica, y lo que ocurrió y ocurre en los países árabes y la Revolución Palestina.

¿Por qué en Cuba la victoria de la ruptura del bloqueo avanza, y en nuestra revolución palestina hay crisis, divisiones y retrocesos? También en nuestros países árabes tenemos subdesarrollo histórico, deterioro, reveses y guerras civiles, bloqueos, y vaciamiento de las Intifadas y las nuevas rebeliones árabes de sus grandes pilares “pan, libertad, Estado cívico, justicia social, dignidad humana”. Estas son las consignas que enarbolaron las revoluciones en las plazas de Túnez y Marruecos, hasta la Plaza Al-Tahrir de Egipto, hasta Yemen y Libia. Toda nuestra nación, desde el océano hasta el golfo, está inmersa en guerras civiles, muerte, hambre y millones de lágrimas.

Por tanto se publicó este libro sobre Cuba y América Latina en español, y más tarde el libro “Las revoluciones árabes que no se han llevado a término…¨, en árabe.

Junto a Fidel, desde la primera visita y primer diálogo que sostuvimos en diciembre de 1972, y el largo y prolongado diálogo con Raúl Castro, el 29 de noviembre de 2014, y el continuo diálogo continuará.

Fidel se ha ido pero sigue presente entre nosotros. Las ideas revolucionarias no mueren.
Adiós mi amigo, los revolucionarios no mueren.

 

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