Estimados compañeras, estimados compañeros:
En las funciones que desempeño actualmente he encontrado una regularidad que no debe sorprendernos. Es extraordinariamente frecuente comprobar que los miembros más aguerridos y activos del movimiento de solidaridad con cuba, en los casi ciento cuarenta países donde éste existe de forma organizada, son también activistas del movimiento de solidaridad con Palestina.
Este hecho es, por supuesto, mucho más que una coincidencia. Obedece a que ambas causas, la palestina y la cubana, son faros de atracción y de movilización de las conciencias en el planeta, motivo de lucha y respaldo solidario para miles de mujeres y hombres de buena voluntad, que desean para el resto de la humanidad, el trato justo y el respeto a sus pueblos y destinos, que exigen para palestinos y cubanos.
Es un hecho que se complementa con los sentimientos fraternos que la causa palestina inspira a los cubanos, y que los reclamos de Cuba motivan en el pueblo palestino.
De ahí que una conmemoración como la de hoy, el aniversario 38 de la fundación del hermano Frente Democrático para la Liberación de Palestina, sobrepase largamente los marcos de este acto. Se trata de un momento más, y un momento muy especial, de reiteración revolucionaria mutua, de ratificación de los principios que nos unen y por los que luchamos.
Los cubanos hemos estado al tanto de la existencia y del trabajo del Frente Democrático para la Liberación de Palestina desde su surgimiento. Lo hemos visto desarrollarse y convertirse en la organización que es hoy, seria y madura, firme en la acción política y analítica y estudiosa de cada coyuntura en el largo camino recorrido por los hermanos palestinos en procura de sus legítimos derechos.
Lo hemos conocido también a través de los jóvenes que, desde hace ya decenas de años, han venido a Cuba a estudiar, enviados por el Frente, como lo han hecho también otras organizaciones palestinas hermanas. A ellos los hemos encontrado después allá, entre los refugiados o en el interior de Palestina, desempeñando la profesión que aquí adquirieron, para beneficio de sus hermanos. Ellos son y serán también mensajeros de la amistad y de la hermandad que nos une; ellos reflejan uno de los rostros mejores de la práctica internacionalista de la Revolución cubana.
Las visitas a Cuba de los líderes del Frente Democrático son auténticos acontecimientos en nuestro país. La figura del compañero Nayef Hawatmeh es bien conocida y respetada por nuestro pueblo. Sus análisis y sus apreciaciones sobre cada coyuntura han esclarecido y complementado nuestros enfoques y han enriquecido la percepción que anima la labor que nuestros órganos de trabajo internacional ejercen, dentro y fuera de Cuba, en apoyo y en solidaridad con la causa Palestina.
Particularmente emotivas para todos los cubanos fueron sus palabras durante su visita en noviembre, cuando participó en el Coloquio con motivo de los 80 años del Comandante en Jefe.
Después de recordar que “las relaciones de Cuba con el FDLP cuentan más de 30 años”, significó: “estamos hoy aquí para testimoniarle a nuestro hermano Fidel el cariño que los palestinos sentimos por su persona y por su pueblo, y cuán profundo lo llevamos en nuestros corazones”.
Hemos apreciado también el intenso papel desplegado por el Frente y por otras organizaciones palestinas ante los duros momentos que se han vivido y se viven en los meses más recientes.
De una parte, su discurso convocando a la unidad, recordando las tragedias que han ocasionado al movimiento palestino los enfrentamientos internos, entre fuerzas que sin embargo, coinciden en el compromiso principal de enfrentar al sionismo y al imperialismo norteamericano.
De otra, su denuncia de la política expansionista y represiva de Tel Aviv, y de la acción criminal del gobierno norteamericano y sus aliados europeos, contra las poblaciones palestinas, a las que se ha intentado rendir por
hambre y escasez, al privarlas de los recursos materiales y financieros prometidos y necesarios para la vida cotidiana.
Igualmente, su reclamo indoblegable por que se garantice el derecho al retorno de la diáspora palestina, a los territorios de los que fueron criminalmente expulsados en varios momentos de la historia reciente, objetivo contra el que se dirige la política de expansión de los asentamientos y de creación de auténticos batustanes en tierra palestina.
Compañeras, compañeros:
Los reclamos del pueblo palestino tienen hoy un alcance mayor que el de la solución a un conflicto que ya cuenta casi 50 años de existencia.
El Oriente Medio ha sido siempre tierra codiciada por los imperialismos que se han sucedido en la ocupación de la región. Caído el imperio Otomano, Ingleses y Franceses establecieron feudos y alianzas en bastos territorios. Crearon países incluso en forma artificial, sin tener en cuenta las peculiaridades históricas y nacionales.
La fundación del Estado de Israel en 1948, obra de una conjura interimperialista y sionista, fue seguida por la entrada de Estados Unidos en el escenario mesoriental. Es historia conocida.
Pero no hay duda de que el funesto ejercicio regional del actual administración republicana marcará un hito, un parteaguas, en la historia del Oriente Medio y de su relación con Occidente. Hoy vive la región las terribles consecuencias de una política interesada, arrogante y desconocedora, por ignorancia o por soberbia imperial, de las realidades de aquella zona.
En los últimos meses, y ante la inminencia del desastre, se ha hecho visible que dentro de la propia administración, e incluso dentro del propio establishment bipartidista, se mueven fuerzas y tendencias diferentes y a veces encontradas sobre la forma menos ominosa de salir del complejo escenario en el que la prepotencia del entorno del Presidente Bush ha introducido a la nación estadounidense.
La conducta errática de la administración, agravada por su ceguera imperial, puede iniciar aún aventuras peores y traer calamidades imprevisibles para los pueblos de la zona. Las amenazas contra irán son prueba al canto de esta afirmación.
Intelectuales del calado de Noam Chomsky han alertado sobre estos peligrosos y han sacado conclusiones contundentes sobre las consecuencias de esta aventura. A su juicio cita, “es difícil predecir lo que hará la administración Bush hoy porque es profundamente irracional. Fue irracional al comienzo, pero ahora están desesperados. Han creado una catástrofe inimaginable en Iraq. Esta debería haber sido una de las más fáciles ocupaciones militares en la historia, y ellos tuvieron éxito en convertirla en uno de los mayores desastres militares de la historia”.
Atrás van quedando los fantasmas que la gran cruzada estadounidense inició tras el 11 de septiembre; la euforia de los petroleros por su conquista de la gran cruzada estadounidense, región cuya importancia geoestratégica cercará en la medida en que se agoten las reservas de petróleo; el discurso engañoso de la democratización de las sociedades del Gran Medio Oriente, de cuya falsedad el caso palestino ha sido una muestra elocuente.
En tal escenario, la necesidad de encontrar una justa solución al conflicto palestino-israelí se hace más vigente que nunca.
Si se desea encontrar una solución a la tragedia que sacude a la región, debe comenzarse por reconocer las reivindicaciones del pueblo de Palestina. Por la creación, sin dobleces ni trampas, de un Estado Palestino, con fronteras delimitadas, y con Jerusalén como su capital. Por reconocer lo establecido en la Resolución 194 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre el derecho al retorno de los refugiados.
En resumen, por devolver a Palestina la tierra que le fue arrebatada y por reparar el enorme agravio que representó para todos los pueblos árabes la expulsión de sus tierras de centenares de miles de mujeres y hombres.
Sin esto, no puede hablarse de solución auténtica para los graves problemas que se presentan hoy en la región.
Al destacar esta noche el extraordinario papel que ha desempeñado el Frente Democrático para la Liberación de Palestina en la lucha de su pueblo por objetivos tan justos, enviamos también a sus militantes y a sus dirigentes, integrantes destacados de la dirección del movimiento palestino, el mensaje de solidaridad y de confianza de nuestro pueblo, de nuestro partido y de nuestro Gobierno. Palestina cuenta no sólo con un pueblo heroico, desprendido y admirable, sino con cuadros inteligentes, experimentados, probados en la lucha. Reiteramos a los militantes y dirigentes del Frente Democrático, a la OLP, única y legítima representante del pueblo palestino, nuestra confianza y su capacidad para enfrentar las responsabilidades actuales con la sagrada causa de su pueblo, y para dar respuesta al desafío constante que representa la perfidia sionista e imperialista.
¡Viva el Frente Democrático para la Liberación de Palestina!
¡Viva el compañero Hawatmeh!
¡Viva la OLP!
¡Viva Fidel!
¡Palestina Vencerá!