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¿Es posible el estado binacional?
Por: Taissir Al-Zibri *
10 de Febrero del 2004
 

No tiene sentido hablar en estos precisos momentos de un estado binacional cuando los gobiernos israelíes prosiguen sus políticas expansionistas. Si eso tuviera sentido sería el de desviar la atención del objetivo político directo: obligar al ocupante israelí a retirarse de todos los territorios palestinos ocupados en 1967, aceptar el establecimiento del estado palestino soberano y admitir el derecho al retorno de los refugiados.

La convocatoria a establecer un estado binacional dada a conocer por el premier palestino Ahmed Qurei no es nada nueva. Lo que sí llama la atención en este caso es que provenga de la primera figura del ejecutivo político palestino. Comentaristas políticos valoran que tal iniciativa solo puede enmarcarse dentro de las gestiones reales dirigidas a alcanzar, en las condiciones actuales, una solución política aceptada y equilibrada.

Si analizamos tal convocatoria desde el punto de vista histórico vemos que en tiempos muy tempranos, a principios de los 70 del siglo pasado, varias organizaciones palestinas hicieron llamados con el objetivo, en el caso de Al-Fatah, de establecer un estado laico binacional en Palestina, integrado por los árabes y los judíos, y, en el caso del FDLP, de conformar un estado democrático, de tendencia progresista y constituido por dos nacionalidades, la árabe y la judía, en las fronteras históricas de Palestina.

Sin embargo, esas convocatorias o proyectos de solución no se han propuesto el estado binacional como objetivo directo y alcanzable. Es más, el Programa Político Palestino tomó otro rumbo tras la guerra de octubre de 1973 y se basa en el establecimiento de un estado palestino en los límites fronterizos del 5 de junio de 1967. Ese es el programa unificado de la OLP hasta nuestros días. En modo alguno, eso quiere decir que los destacamentos palestinos hayan renunciado al objetivo de establecer un estado binacional en las fronteras históricas bajo el fideicomiso.

Los destacamentos palestinos actuaron con prudencia y realismo político frente a las coyunturas actuales, ya que el establecimiento de un estado binacional laico o democrático requiere de la decisión de la otra parte, es decir Israel, que esté de acuerdo en lograr dicho objetivo. Ambas partes en ese caso deben elaborar los mecanismos para el logro de ese objetivo, lo cual no es posible actualmente y lo más probable es que no sea posible de plantear en décadas futuras.

El planteamiento político táctico del estado binacional persigue presionar al gobierno israelí y ponerlo en apuros, y frenar la colonización y la construcción del Muro de Separación. Los que recurren a esas maniobras tácticas simplifican su idea del siguiente modo: Si Israel insiste en establecer las colonias, construir el Muro y arrebatar más de la mitad de las tierras de Cisjordania, la única manera de rodear y envolver las agresiones israelíes será la del llamado al establecimiento de un solo estado al oeste del río y hasta el mar, donde árabes y judíos convivan en una entidad única política y sobre la base de igualdad de derechos. Creo que es una opinión utópica y una desesperada maniobra de envolvimiento que solo repercutirá, de ser posible, sobre los objetivos nacionales palestinos que buscan obligar al ocupante israelí a retirarse de todos los territorios palestinos ocupados en 1967, establecer el estado nacional palestino independiente, reconocer el derecho al retorno de los refugiados y reconocer al estado palestino en virtud de las resoluciones de la legalidad internacional.

No tiene sentido pues hablar en estos momentos de un estado binacional mientras los gobiernos israelíes, Laborista o Likud, continúan las políticas expansionistas. Si algún sentido tiene será el de desviar la atención del objetivo político directo: el de obligar al ocupante a retirarse de los territorios ocupados. Por tanto, aferrarse a cualquiera de los actuales proyectos políticos de solución como la Hoja de Ruta o la iniciativa Árabe, propulsada por el Príncipe Abdallah, debe encaminarse hacia un objetivo político directo y no hacia objetivos quiméricos.

Es cierto que grandes pensadores, como el difunto Eduard Saeed y el luchador nacionalista, Doctor Azmy Bechara, hablaron del estado binacional como una solución. No obstante, se trata de llamados de grandes intelectuales que avizoran el futuro lejano y las soluciones históricas en su contexto humanitario. Son llamados dirigidos a movilizar a las fuerzas judías democráticas e impulsarlas a enfrentar el actual status quo político israelí que rechaza todo tipo de soluciones democráticas, históricas y humanitarias y se aferra única y exclusivamente a un estado judío, carente de todo halo de democracia y encaminado paulatinamente a adoptar el corte de los regímenes obsoletos de segregación racial.

Los planteamientos de ese tipo, independientemente de su procedencia, árabes o israelíes, son sin duda certeros en el marco del lejano futuro contexto histórico, pero no ofrecen ninguna solución inmediata a los que sufren, en estos momentos los desmanes de la ocupación

* Analista político palestino

 
 
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