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Israel, el Herodes de la niñez palestina
El estado sionista les ha robado “la alegría, la sonrisa y la pureza de la infancia”

Por: Juan Dufflar Amel
28 de julio del 2010
 

Una de las tragedias más estremecedoras del presente es el martirologio a que el Estado sionista de Israel y sus cuerpos represivos someten a la desvalida población infantil palestina en los territorios árabes ocupados.

Los asesinatos de adolescentes y hasta de recién nacidos, la detención, torturas y maltratos a los más de 400 menores confinados sin causas en las cárceles sionistas; la condena al hambre y la miseria, la falta de atención médica y la imposibilidad de una educación adecuada, son parte de las acciones contra quienes representan la esperanza y el futuro del pueblo palestino.

La guerra sin tregua sostenida desde 1948 por Israel en Palestina marcó sicológicamente a varias generaciones de estos niños, los cuales crecieron y viven aún en medio de un clima de combates, extrema violencia e inseguridad, perjudiciales a su estabilidad emocional y normal desarrollo.

Miles de ellos sufren la orfandad originada por la prisión o la muerte de sus padres a manos del agresor sionista, vacío afectivo que los lacera y los hace más indefensos y vulnerables a traumas de por vida.

Gaza un gueto sionista

La Franja de Gaza, bloqueada por aire, mar y tierra, calcinada por la Operación Plomo Fundido, que el pasado año costó la vida a mil 400 civiles palestinos, entre ellos más de 400 niños, es hoy el ejemplo más evidente de lo que significa también para esos infantes la ocupación y colonización israelí de la tierra donde nacieron.

El aislamiento del mundo impuesto por Israel a la Franja de Gaza desde el año 2007 ha dejado a más de un millón 400 mil hombres, mujeres y niños sumidos en la pobreza y atrapados en una superficie de tan solo 40 kilómetros de largo y 9,5 kilómetros de ancho, convertida de hecho en un campo de concentración.

Las consecuencias de esta crisis humanitaria golpean con mayor saña a los cerca de 780 mil menores integrantes de esa población. Sin adecuada alimentación, agua potable y atención médica, padecen de altos índices de desnutrición y depauperación, que los convierte en fáciles presas de las enfermedades, agravadas por la destrucción de hospitales, centros sanitarios y la imposibilidad de salida al exterior en busca de remedio a sus males.

Gran parte de sus escuelas y sus viviendas, fueron convertidas en escombros por los bombardeos israelíes.

Una situación semejante prevalece en las zonas más pobres de Cisjordania y Jerusalén Este, mientras el Estado sionista continúa impasible expandiendo sus ilegales colonias judías.

Según un estudio de la organización internacional Save the Children (Salven a los Niños) unos 40 mil palestinos subsisten en condiciones de severa pobreza en la denominada “Área C”, que comprende el 60% del territorio de la Ribera Occidental bajo control directo de Israel.

Un reporte del Centro Estadístico Central Palestino, indica que el 2,2% de los menores en Cisjordania son impedidos físicos y motores o padecen de dificultades visuales y auditivas, así como problemas para la comunicación y comprensión.

Al enfrentarse directamente al agresor sionista o sufrir las consecuencias de sus actos criminales, es común que los niños palestinos reproduzcan en sus juegos infantiles las escenas de violencia y combate de las que a diario son víctimas y testigos.

Para la destacada artista plástica palestina, Rana Bishara, Israel les ha robado a los niños de su pueblo “la alegría, la sonrisa y la pureza de la infancia”.

Este impune infanticidio israelí reedita las crueles escenas de los tiempos bíblicos de Herodes, rey de Judea, que en Belén y sus alrededores degolló a cientos de inocentes menores de dos años para impedir la existencia del futuro Mesías, considerado por los cristianos como el redentor de la humanidad.

 
 
 
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