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La resistencia es legitimidad
Por: Moatasem Hamadeh
13 de diciembre 2018

Cuando las facciones palestinas fueron a El Cairo a ratificar los entendimientos del 12 de octubre de 2017, para poner fin a la división entre Fatah y Hamas, algunos intentaron resucitar el tema de las armas de la resistencia en la Franja de Gaza desde dos vías incorrectas:

• La primera: que el rol de seguridad de la Autoridad Palestina que se implementa en Cisjordania, debe ser implementado en la Franja de Gaza.

• La segunda: un solo fusil, que es el fusil de la Autoridad Palestina.

Era natural que este tema suscitara amplios debates, a través de las intervenciones de algunas fuerzas, incluida la intervención del Frente Democrático para la Liberación de Palestina, en lo siguiente:

• Primero: no puede haber igualdad entre Cisjordania y la Franja de Gaza.

En Cisjordania, la ocupación se extiende a lo largo y ancho del territorio, y hay compromisos de coordinación de seguridad anunciados por el Presidente de la Autoridad Palestina como "sagrados". Mientras que en la Franja, hay una resistencia armada, no solo con fusiles, sino más allá de ellos. Y hay un bloqueo israelí y el peligro de la agresión diaria contra el pueblo, la resistencia y su liderazgo. Además, en la Franja de Gaza, hemos avanzado en la senda nacional, es decir, la retirada de la ocupación y los asentamientos de la Franja, cosa que aún no se ha logrado en Cisjordania. Por lo tanto, debe existir una fórmula para que la AP, libre de todas las formas de coordinación de seguridad, resguarde la situación de la Franja. Y esto se hace solo mediante la coordinación entre la AP y la resistencia.

• Segundo: Es lo que completa lo anterior. No hay ninguna contradicción entre las armas de la AP y las armas de la resistencia, ya que las armas de la Autoridad Palestina son para garantizar la seguridad interna de la población, aplicar la ley y garantizar la estabilidad interna. Esta es su condición para que la resistencia no deba intervenir y que los servicios de seguridad de la Autoridad Palestina puedan desempeñar sus deberes con respecto a la seguridad interna, y esto eximiría a la resistencia de preocuparse por la vida cotidiana de los ciudadanos para dedicarse a sus deberes de combatir y luchar contra el bloqueo, la agresión y la ocupación. Mientras que las armas de la resistencia son para defender al pueblo de la Franja contra la amenaza israelí, lo que requiere de la organización de la resistencia de manera que garantice su protección y unifique su decisión política, militar y de seguridad a través de un centro de operaciones conjuntas con un referente político nacional unificado, y la Autoridad Palestina forma parte de este referente, cuyos deberes son tomar la decisión de luchar e incrementar la batalla, cuando sea necesario, y también la decisión de apaciguar, cuando sea necesario. Esta decisión debe ser consensuada y vinculante para el centro de operaciones militares conjuntas.

La implementación de los entendimientos del 12 de octubre y el 22 de noviembre de 2017 ha tropezado con una serie de obstáculos. Las iniciativas egipcias tampoco han logrado eliminar estos obstáculos, incluida la ronda en curso en El Cairo.

Lo nuevo es que la Autoridad Palestina está intensificando sus posiciones y sus condiciones y formulando consignas, siendo consciente, ante todo, de que no serán aceptadas por Hamas ni los demás integrantes de la resistencia. Por ejemplo, “una autoridad, una ley y un fusil”, y esta es la más peligrosa: “el fusil de la Autoridad Palestina es el único legítimo”. Todas estas cuestiones no han sido acordadas, pero se han tratado y se han alcanzado soluciones nacionales, como hemos señalado, especialmente las cuestiones de seguridad, las armas, la coordinación con la ocupación y tomar precauciones respecto a los planes de bloqueo y agresión.

Quizás la más peligrosa de estas consignas sea limitar la "legitimidad" a las armas de la Autoridad Palestina, como si estuviéramos en un Estado independiente y plenamente soberano, que ejerce esta soberanía sobre cada centímetro de su territorio y salvaguarda la soberanía de su pueblo en su patria; y como si las armas de la resistencia no fueran "legítimas", sino fuera de la ley, portadas por un grupo de bandidos, que están contra la ley y deben ser despojados de ellas, para hacer cumplir la ley a todos.

Debe recordarse aquí que el fusil de la resistencia no nació con el nacimiento de la Autoridad Palestina, ni en oposición a la Autoridad Palestina. Nació con la revolución palestina contemporánea y se convirtió en un título de la dignidad nacional del pueblo de Palestina que, junto con el programa nacional (el retorno y la autodeterminación), crearon un nuevo lugar para el pueblo palestino, después de los intentos de eliminarlo y convertirlo en concentraciones de refugiados. El fusil, junto con el programa nacional, hizo entrar a la OLP a las Naciones Unidas que la consagró como el único y legítimo representante del pueblo palestino. Hasta que el gran golpe político sobre el fusil (sobre la resistencia y la Intifada) y sobre el programa nacional tuvo lugar mediante los Acuerdos de Oslo. Y no se debe ignorar que después de la llegada del equipo negociador de Oslo a Camp David (julio de 2000) no hubo manera de restituir los derechos nacionales sino con el retorno a los fusiles en la Segunda Intifada hasta la partida del expresidente de la Autoridad Palestina Yasser Arafat, y la decisión de apaciguar en el Diálogo de El Cairo (2005), a pedido del nuevo presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas.

La pacificación no significaba pasar a retiro los fusiles y abandonar la opción de la resistencia bajo el cobijo del programa nacional, aunque el Presidente Abbas, él solo, inició el desmantelamiento de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, el ala militar del movimiento Al-Fatah, y las despojó de sus armas. Todas las formas y rondas de la agresión israelí en Jerusalén, Cisjordania y la Franja de Gaza han demostrado que la Autoridad Palestina es incapaz, en su forma actual y con las limitaciones políticas, de seguridad, económicas y financieras, de proteger al pueblo palestino y su tierra, incluso es incapaz de proteger a los miembros y oficiales de sus propios servicios de seguridad, cuando son acosados y desarmados por patrullas de la ocupación.

Sabemos perfectamente bien, como lo saben los defensores del fusil "legítimo" único, que el asunto no es técnico ni administrativo, ni se trata de la dualidad de las armas entre la Autoridad Palestina y la Resistencia, sino que ante todo es una opción política. El llamado a la retirada de las armas de la resistencia significa regresar a los restos de los Acuerdos de Oslo, como una opción política, y abandonar la opción del Programa Nacional y la Resistencia contra la ocupación, con todas las formas de lucha, en el terreno y en los foros internacionales.

Todos deben darse cuenta de que la persistencia del pueblo palestino en la Franja de Gaza, en las Marchas del Retorno y el Fin del Bloqueo, su firmeza y sus sacrificios, no habrían tomado este carácter heroico, sino porque el pueblo confía en que la resistencia lo respalda, lo defiende sobre el terreno y protege sus derechos. Y que todos estos sacrificios no serán una carta de negociación bajo el techo de Oslo u otros proyectos con soluciones inútiles.

La misma regla rige en Cisjordania y Jerusalén, ya que todas estas heroicas operaciones individuales aquí y allá, son una parte inseparable de la opción por la resistencia generalizada, en su significado militar, político, cultural y social. Y también una parte inseparable del derrocamiento de los Acuerdos de Oslo o sus restos.

Y también la firmeza de los refugiados en sus campamentos y su rechazo a proyectos alternativos al derecho al retorno. Su comprensión de que existe una alternativa nacional, el Programa Nacional, con todas sus formas de resistencia, que preservan con sacrificios y sufrimientos, es lo que les garantiza el derecho al retorno.

Así que resolvámoslo, de una vez por todas:

El fusil de la resistencia es legítimo.

Aparte de eso, debe reconsiderar su política para restablecer su "legitimidad revolucionaria" volviendo al programa nacional.

 
Notas: Moatasem Hamadeh es miembro del Buró Político del Frente Democrático para la Liberación de Palestina
 

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