No siempre las acciones terroristas del Instituto Central de Operaciones y Estrategias Especiales de Israel, la tenebrosa Mossad, quedan encubiertas. En ocasiones sus siniestros tentáculos emergen a la luz pública con matices de escándalo internacional.
Este es el caso del asesinato de Mahmoud Al Mabhouh, dirigente del palestino Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas), perpetrado por agentes del Mossad en la ciudad de Dubai, integrante de los Emiratos Árabes Unidos.
Según los cuerpos policiales de la nación del Golfo, que responsabilizan al servicio de espionaje de Tel Aviv de la autoría del abominable crimen, Al Mabhouh, de 50 años, fue ejecutado en la habitación 230 del Hotel Al Bustan Rotana, y su autopsia indica que recibió una descarga eléctrica antes de ser asesinado.
No obstante, los medios de la prensa sensacionalista internacional han prestado mayor atención a las revelaciones de la utilización de falsos pasaportes británicos, franceses, irlandeses y australianos en el operativo atribuido a los miembros del Kidon, la sub-unidad de ejecutores del Metsada, el departamento de operaciones especiales de ese aparato subversivo.
Aunque las cancillerías de esos países han manifestado públicamente su descontento al gobierno israelí, la estrecha colaboración existente entre sus respectivos cuerpos de contraespionaje, hará que el asunto languidezca sin mayores consecuencias.
Constituido en abril de 1951, el Mossad tiene sus orígenes en el Instituto Central de Coordinación y el Instituto Central de Inteligencia y Seguridad sionistas. Es un servicio civil de espionaje y acciones encubiertas, cuyo ámbito trasciende los límites del país y que depende directamente del primer ministro.
En el voluminoso expediente de sus operaciones en el extranjero, que le ganaron notoriedad y fama de eficacia, se inscriben la Operación Garibaldi que condujo a la captura del criminal de guerra nazi Adolf Eichmann, merced a la colaboración del cazanazis judío Simon Wiesenthal y la de la obtención de los planos del caza francés Mirage 5 para el desarrollo del avión israelí AI Kfir.
Su participación en la sangrienta Operación Entebbe fue decisiva en la liberación de pasajeros secuestrados en el aeropuerto ugandés de ese nombre, así como en la denominada Cólera de Dios, consistente en el asesinato de palestinos que, según el servicio secreto israelí, fueron autores o cómplices del atentado llevado a cabo por el denominado grupo Septiembre Negro durante los Juegos Olímpicos de Múnich 1972.
Otro connotado caso fue el de Mordejái Vanunu, un científico de origen marroquí que trabajó en el Centro de Investigación Nuclear del Néguev, el cual tomó fotos de sus instalaciones y las entregó al diario londinense The Sunday Times, que a su vez impuso al servicio de inteligencia británico M16 sobre los documentos llegados a sus manos. El M16 contactó con el Mosaad y Vananu fue secuestrado en Italia y trasladado a Israel, donde padeció 18 años de confinamiento.
La lista de las víctimas de sus atentados terroristas incluye a Jalil Al Wazir (Abu Yihad), el segundo de Yasser Arafat, tiroteado en Túnez, en 1988; el bombardeo en 1992 en el Líbano al convoy de Abbas Musaui, dirigente de Hezbollá, los asesinatos del líder de la Yihad Islámica, Fathi Shikaki, muerto a balazos en Malta, en octubre de 1995, el de Ahmed Yasin, fundador de Hamás quién fuera alcanzado por un misil israelí en Gaza, en el 2004; Imad Mugniyeh, jefe militar de Hezbolá, fallecido después de que estallara su coche en Damasco, en febrero de 2008 y Khaled Nazzal, miembro del Comité Central del Frente Democrático para la Liberación de Palestina, asesinado por el Mossad en Atenas, Grecia el 3 de junio de 1986.
Aunque aún no han sido conocidas en toda su realidad las interioridades de la muerte del líder palestino Yasser Arafat, existen sospechas de haber sido víctima de un homicidio, en el que está presente la impronta del Mossad, responsable de la muerte de dirigentes de organizaciones de países árabes acribillados a balazos, destrozados por explosivos colocados en sus vehículos, misiles, asfixiados, o envenenados.