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Nubes de muerte en el otoño palestino
por: Juan Dufflar Amel
26 de noviembre del 2006

 

Sin el menor respeto a norma legal alguna y más allá de toda consideración humana, Israel continúa anegando en sangre palestina la Franja de Gaza. La masacre de Beit Hanun es uno de los últimos episodios de tan criminal represión.

Las víctimas mortales de la Operación Nubes de Otoño, lanzada el 1o de noviembre por el ejército sionista, rebasan las 60 incluyendo mujeres y niños, mientras los heridos superan los 300.

El estigma de esta nueva matanza recae sobre el primer ministro israelí Ehud Olmert, sucesor de Ariel Sharon y su continuador en el genocidio contra el pueblo palestino en los territorios ocupados, en los que ambos han demostrado sus dotes de auténticos criminales.

Desde que ocupó el poder interinamente en enero del 2006, tras la incapacidad física y mental de Sharon, Olmert, negado a evacuar los ilegales asentamientos judíos, convirtió el Mapa de Ruta para la solución del cruento conflicto del Oriente Medio en un mapa de muerte y desolación, extendiéndolo más allá de las fronteras de Palestina.

El jefe del gobierno hebreo, como todos sus antecesores, pretende despejar a sangre y fuego el camino para hacer realidad el viejo sueño expansionista del “Gran Israel”, del Nilo al Éufrates, a costa de la usurpación de las tierras palestinas, las Alturas del Golán sirio y las Granjas de Chebaa, en el Líbano, cuya brutal e injustificada agresión militar en septiembre pasado solo respondió a la voracidad geopolítica del estado sionista.

Si Israel no logró sus objetivos por la patriótica y firme resistencia libanesa, sus ataques dejaron en el País de los Cedros un saldo de más de mil 280 muertes, la tercera parte de ellos niños, víctimas de los indiscriminados bombardeos de la aviación, los tanques, la artillería y la infantería del ejército.

Las hordas neofascistas de Tel Aviv, siguiendo las órdenes de Olmert, reeditaron en la mártir localidad de Qana, en el sur del Líbano, el genocidio perpetrado en 1996 contra cientos de libaneses refugiados en un centro de Naciones Unidas. Qana, como Sabra y Chatila en el Líbano, y el pequeño poblado de Kuneitra, en Siria, volvió a inscribirse en los registros de las barbaries realizadas por el estado de Israel contra los pueblos árabes, desde su constitución en 1948.

Al asumir plenos poderes, en abril del 2006, Olmert continúo el martirologio del pueblo palestino, que desde el inicio de la Intifada de Al Aqsa del 28 de septiembre del 2000, ha sufrido la muerte de más de 4 mil 500 de sus hijos, entre ellos 980 niños y 300 mujeres.

A la represión mediante las armas, el premier sionista unió el asedio por hambre a los habitantes en la Franja de Gaza, la cual mantiene convertida en una gran prisión, en la que millón y medio de palestinos permanecen encerrados en un espacio geográfico de 365 kilómetros cuadrados, la de mayor densidad de población del mundo, imposibilitados de una vida normal, incluso sin acceso a sus áreas de cultivo y otros centros de trabajo, de educación u hospitales.

Olmert es fiel seguidor de la obra llevada a cabo por Sharon: los asesinatos selectivos de los dirigentes palestinos, la destrucción de sus viviendas, la expansión de los asentamientos de colonos judíos en los territorios ocupados, y del muro de segregación racista en Cisjordania.

Ahora, las pérfidas Nubes de Otoño han dejado caer sobre Beit Hanun, al norte de Gaza, una mortífera lluvia de plomo y metralla, preludio de la nueva invasión israelí, anunciada por Olmert, y prolongación de la realizada durante el pasado mes de junio, que hasta el presente ha costado la vida a más de 600 civiles palestinos.

Con impar cinismo, el premier sionista ha declarado que la matanza de 19 civiles, de ellos 10 niños, en Beit Hanun, se debió a una “falla técnica” y se negó a la investigación de los hechos.

Este brutal exterminio de la población civil palestina, como de la del Líbano, continúa siendo ejecutado impunemente por Israel bajo el veto protector de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y el silencio cómplice de la Unión Europea. ¿Hasta cuándo?

Fuente: www.trabajadores.co.cu

 
 
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