La brutal agresión israelí continúa en su noveno día contra nuestro heroico pueblo en la Franja de Gaza. Israel y su ejercito sionista con el comienzo de su furiosa y colérica campaña terrestre, acompañada por un arsenal militar aéreo y marítimo, convirtió cada pulgada de la Franja, en un blanco perfecto donde desplegar todo su armamento, causando la muerte de más de 500 personas, de ellos el 30 por ciento niños y mujeres. Dirigió el criminal ataque a las edificaciones civiles, mezquitas, hospitales, centros de salud, terrenos de deporte y centros sociales.
En esta última agresión, la sede principal de la Unión de Comités de Atención a la Salud, ubicada en el barrio Al-Rimal de la ciudad de Gaza, fue bombardeada por los F16. Este Centro sanitario especializado, fue destruido junto con una ambulancia y tres clínicas móviles que contaba con modernos equipos que prestaban servicio en el norte y centro de la Franja. Las tres clínicas móviles, con un valor aproximado de un millón y medio de dólares, fueron donadas recientemente por la Asociación española ASECOP.
La destrucción de la sede de la Unión de Comités de Atención a la Salud, de las 3 clínicas móviles y la ambulancia, tiene un solo propósito: golpear la infraestructura en los territorios palestinos, acabar con las capacidades del pueblo palestino, doblegar su voluntad y obligarlo a aceptar el proyecto sionista.
Israel hace caso omiso a todas las resoluciones internacionales, incluso, aquellas que están relacionadas con las instituciones civiles y de salud, ya que y de acuerdo a lo establecido por la Cuarta Convención de Ginebra, los equipos clínicos y humanos deben trabajar libremente durante las guerras.
El gobierno de Olmert, igual que los anteriores, se ha comportado de está manera por el apoyo directo de Estados Unidos, evidenciado y a través del uso del veto en el Consejo de Seguridad cada vez que se propone condenar a Israel. Esta política de Washington, acompañada por la débil posición de los países europeos y el silencio árabe, permitió al ocupante continuar su acelerada agresión contra niños, mujeres, ancianos y funcionarios del sector de salud, que en una semana perdió a 10 de sus trabajadores, además de la destrucción de sus centros y ambulancias.
Responsabilizamos, totalmente, al ocupante de las masacres cometidas en Gaza y exigimos juzgar a los generales israelíes y a los 3 criminales de guerra Olmert, Barak y Livni.
En este sentido demandamos a las organizaciones humanitarias y jurídicas, especialmente a la Cruz Roja Internacional y la Oficina de Coordinación del Trabajo Himanitario de las Naciones Unidas a que intervengan para poner fin a los asesinatos e impedir que el ejercito sionista convierta a los civiles y equipos médicos, en Gaza, en objetivos de guerra, también exigimos que se le permitan a los hospitales y centros sanitarios, cumplir con sus deberes profesionales y humanos.
Afirmamos que la política de asesinato, opresión, crueldad y agresión no doblegaran el trabajo y el deber de la Unión de Comités de Atención a la Salud ni de las otras instituciones de salud palestina, pese a los obstáculos impuestos por el ocupante.
Dirigimos un mensaje de solidaridad con nuestros colegas e instituciones de salud que operan en la heroica Gaza y estamos conscientes de la magnitud de las dificultades y peligros que enfrentan los funcionarios del sector y confiamos en sus capacidades de cumplir con el deberes hacia nuestro pueblo, especialmente los heridos.
Unión de Comités de Atención a la Salud
5 de enero del 2009 |