Cincuenta y nueve años han transcurrido desde la Gran Nakba , desastre árabe y palestino acaecido en 1948, que no hubiera tenido nunca lugar de no ser por la complicidad de las potencias colonialistas imperialistas que se las arreglaron para ingeniar una solución chovinista a la llamada “cuestión judía en Europa” a expensas de los derechos del pueblo palestino.
A esos factores se unieron otros como el desamparo, el oficialismo árabe de turno, el cual completó el proceso de la disipación nacional del pueblo palestino que anexó el resto de su tierra a los países circundantes e impidió el establecimiento del Estado Palestino Independiente.
También se sumaron el silencio de la comunidad internacional y el estrecho horizonte de los liderazgos palestinos de carácter feudal y tribal que acarrearon numerosos desastres y desavenencias a nuestro pueblo.
Hoy, después de seis décadas, prosiguen las tragedias del pueblo palestino recordando a la comunidad internacional que la mancha de vergüenza que carga sobre su frente no se borrará hasta tanto se restablezca la justicia.
La quintaesencia del proyecto colonialista sionista materializado en el estado de Israel, consiste en la dispersión y total disipación nacional del pueblo palestino a través de la supresión de su identidad nacional, el destierro de su patria, la división de su país y someterlo a la usurpación a manos de la ocupación colonialista israelí, que representó, y sigue representando, un trampolín principal de las fuerzas imperialistas mundiales y una garra para la ejecución de los planes de dominio y saqueo de las riquezas de la región árabe, amenazando de forma permanente la independencia de esos pueblos.
Seis décadas de resistencia y enfrentamiento al proyecto colonialista sionista, durante las cuales el pueblo palestino se mantuvo aferrado y adherido férreamente a su identidad y personalidad nacional independiente y a su pertenencia árabe frente a los proyectos de asimilación, asentamiento, colonización y genocidio del ejército de ocupación israelí.
Los sacrificios del pueblo palestino en la patria y en el destierro no darán sus frutos sin la reconstrucción de la OLP y una auténtica participación política en el gobierno de la ANP , capaz de aupar y unificar la lucha popular palestina en contra de las prácticas genocida y colonialista de Israel, salir al paso del complot israelí-americano que pretende aprovechar las actuales coyunturas internacionales para convertir en pedazos la unidad del pueblo palestino y desarticular su causa nacional, así como desvincular a los pueblos y gobiernos árabes de la causa nacional palestina.
Estos son precisamente los objetivos pretendidos por los Acuerdos de Oslo de septiembre de 1993 al reorganizar la ocupación mediante acuerdos transitorios y parciales a largo plazo, dejando cuestiones esenciales como las de la soberanía, los refugiados, Jerusalén, las colonias y las fronteras a negociaciones posteriores que se llevarían a cabo en condiciones favorables a Israel, tras haber creado un estado de hechos consumados en el terreno práctico.
Toda esta situación fue acompañada por la escalada de campañas israelíes contra los hijos de nuestro pueblo, firmes en sus territorios ocupados en 1948, en uno de los más horrendos pasajes de desarraigo, judaización, saqueo de tierras, opresión nacional, discriminación racial, política, económica y social, supresión de la identidad nacional, para convertirlos en una minoría oprimida sin derechos en su propia tierra, la tierra de sus antepasados.
En este nuevo aniversario de Al-Nakba, nuestro pueblo ratifica el compromiso de lucha cuan sean los sacrificios, la barbarie y la agresividad de la usurpadora ocupación israelí.
Como compromiso de fidelidad a los mártires, a los sacrificios y firmeza de nuestro pueblo frente a los sufrimientos del destierro y del desarraigo y magnicidio de los carceleros y criminales de guerra sionistas e israelíes, el deber de las fuerzas palestinas consiste en dotarse de un espíritu de responsabilidad para recuperar la unidad de la OLP como entidad política e instrumento de combate que dirige la lucha de todo el pueblo palestino, así como consagrar una verdadera participación en el gobierno de la ANP , reformar sus instituciones lejos de los compromisos de distribución por cuotas y el desalojo de otras fuerzas.
En este contexto, ha de depurar a la ANP de los corruptos y la corrupción y poner fin al caos y la inseguridad reinantes, como un paso indispensable en la senda de la implementación de una estrategia palestina común frente a las políticas colonialistas y liquidacionistas por parte de Israel.
Tal estrategia debe convertirse en una palanca para mejorar las condiciones árabes e internacionales en favor de la causa palestina y la justa lucha de nuestro pueblo y hacer que el mundo árabe y la comunidad internacional asuman su responsabilidad para levantar el cerco que nos ha impuesto.
Hallar una solución global y equilibrada de la causa palestina sobre la base de las resoluciones de la ONU , que garanticen los derechos de nuestro pueblo al retorno, a la autodeterminación y al establecimiento del estado nacional independiente y su capital Jerusalén.
Gloria a la lucha de nuestro pueblo palestino en la Patria y los campamentos del destierro
Juntos hacia la venidera e inminente victoria
Frente Democrático para la Liberación de Palestina
15 de mayo del 2007