Declaración

 
Cuarenta años de la derrota del 5 de junio de 1967
Aún sufrimos sus desastrosas consecuencias
 

La derrota no ha sido tanto el fruto de una suerte militar, sino más bien el resultado de los errores de los regímenes burgueses árabes.

La oficialidad árabe no revisó las políticas que condujeron a la derrota permitiendo así la sucesión frutos amargos.

El levantamiento revolucionario palestino puso de nuevo a Palestina en la palestra geopolítica regional.

La recuperación de la unidad de la OLP y su reconstrucción sobre bases electorales democráticas y la implementación de una verdadera participación política, son condiciones imprescindibles para preservar los derechos nacionales palestinos y la unidad de la causa del pueblo palestino.

Cuarenta años pasaron desde aquel desastroso 5 de junio de 1967 y aún el pueblo palestino junto a los pueblos árabes cosechan los frutos amargos del aquel acontecimiento.

Cuarenta años pasaron sin que las oficialidades árabes saquen lecciones de la derrota, impidiendo la movilización de las capacidades árabes, persistiendo en la represión a los pueblos y justificando sus desmanes contra sus propios pueblos a través de huecas consignas en torno a la causa palestina.

Nunca quisieron reconocer la primera lección de la derrota: el sendero a la liberación pasa por la libertad de los pueblos y su derecho a la autodeterminación y la puesta de sus recursos al servicio del desarrollo sostenible hacia la modernidad y los avances tecnológicos y cognoscitivos.

Israel, respaldado por las fuerzas del imperialismo mundial encabezadas por EE.UU., pretendió convertir esta derrota árabe en la antesala para volver a trazar el mapa del Medio Oriente y así aceptar incondicionalmente la existencia y la supremacía absoluta del estado sionista que ejerciera su rol como garra directa del imperialismo para supeditar y sojuzgar la región árabe.

Paralelamente, el imperialismo mantenía su respaldo a los regímenes árabes totalitarios dedicados en cuerpo y alma a reprimir los legítimos anhelos de los pueblos árabes a la liberación, la autodeterminación, la plena independencia nacional y el desarrollo de la Revolución Científico-Técnica.

La continuidad de ese estado de cosas solo podía dar lugar, como ocurrió de hecho, a nuevos reveses y derrotas que amenazan la propia existencia árabe como el retorno de la ocupación colonial directa a Iraq, la intensificación de los conflictos étnicos, religiosos y el surgimiento de las extremistas tendencias fundamentalistas anti-religiosas, creando toda una explosiva situación.

Para enfrentar esta situación se requiere ante todo, compaginar entre el enfrentamiento a las fuerzas del imperialismo y el colonialismo y su punta de lanza (Israel), y la lucha por la democratización de las sociedades árabes y la transferencia pacífica al poder y la consagración de los principios cívicos.

La experiencia histórica no deja lugar a dudas que la Revolución palestina, a lo largo del conflicto palestino árabe-israelí, ha sido el punto de apoyo principal frente al derrotismo de la mayoría de los regímenes totalitarios árabes y el estímulo principal de las capacidades populares árabes como un denominador común en su lucha por la libertad y la independencia.

De ser ésta, aún, la tarea principal de la Revolución palestina, se debe apresurar la reconstrucción de la OLP sobre bases democráticas electorales fundamentadas en la representatividad porcentual en aras de reasumir su papel de guía y de representante genuino de todo el pueblo palestino.

Debe además, afianzar una participación política auténtica en todos los niveles y esferas para dejar atrás los Acuerdos de Oslo y demás soluciones parciales e incompletas hasta alcanzar una solución global y equilibrada que garantice al pueblo palestino, en esta etapa, un estado nacional sobre todos los territorios palestinos ocupados en 1967, así como los derechos a la autodeterminación y el retorno de los refugiados a sus hogares tal como estipula la Resolución 194.

La unidad de lucha de todos los hijos del pueblo palestino en cualquier lugar, es una garantía para coronar con éxito el proceso de liberación palestino, estableciendo un estado nacional con Jerusalén como capital, salvaguardar la identidad nacional palestina de los abnegados y firmes hijos de nuestro pueblo en los territorios palestinos ocupados en 1948.

En el aniversario 40 de la derrota del 5 de junio, que la respuesta sea la reconstrucción de la OLP, la movilización del pueblo palestino para así levantar y movilizar la lucha de los pueblos árabes y los hombres libres de todo el mundo frente a la ocupación israelí de los territorios palestinos y árabes, frente a la ocupación norteamericana de Iraq y frente a todas las conspiraciones que se tejen en contra de los pueblos de la Nación Árabe.

El Frente Democrático para la
Liberación de Palestina
5 de junio del 2007

 
 
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