Este nuevo acto de piratería sangrienta israelí, demuestra una vez mas que el estado ocupante continua su política de asesinatos y destrucción y rechaza acatar los documentos y resoluciones de la legalidad internacional. También sigue oponiéndose a una paz global y equilibrada, así como al derecho de nuestro pueblo a un estado independiente sobre los territorios ocupados en 1967 con Jerusalén como capital y el retorno de los refugiados a sus hogares en virtud de la Resolución 194.
Cualquier intento de poner en peligro la vida del líder nacional Ahmad Saadat, del General Fouad Al-Shoubaki y de los luchadores palestinos que se encontraban en la cárcel de Jericó abrirá una nueva ronda de conflictos sangrientos y solo Israel será el responsable del derrumbe de la tregua y de la caída de las victimas.
Los gobiernos estadounidense y británico son cómplices por encubrir este sangriento y salvaje acto sionista, pues la retirada de la guardia de ambos países antes de comenzar la operación de piratería demuestra que estos gobiernos conocían los planes israelíes de atacar a la cárcel de Jericó.
Las contradicciones en el seno palestino abren el apetito a los ocupantes para continuar la política de asesinatos de los hijos de nuestro pueblo, las actividades colonialistas y la judaización de Jerusalén, por lo que debemos apresurarnos en la formación de un gobierno de coalición nacional basado en un programa de denominadores comunes y en el inicio de un proceso de reconstrucción de las instituciones de la OLP sobre bases democráticas.
La comunidad internacional esta llamada a presionar a Israel para la inmediata detención de sus agresiones y para proteger la vida de los luchadores palestinos arrestados, al frente de los cuales se encuentran el líder nacional Ahmad Saadat y el coronel Fouad Al-Shoubaki.
Oficina Central de Información
del FDLP
14 de marzo del 2006