Lleva en una cárcel de Jericó, custodiado por agentes británicos y norteamericanos, desde el 1 de mayo de 2002. Israel le acusa de planear el asesinato del ministro de Turismo, Rehavam Zeevi. El Supremo palestino ordenó su liberación. El «rais» hizo oídos sordos.
JERUSALÉN. Es la cabeza visible de los «Seis de Jericó», quienes sirvieron como moneda de cambio el 1 de mayo de 2002 para poner fin a uno de los asedios militares israelíes sobre Yaser Arafat en su «mukata» de Ramala.
Acusado por Israel de diseñar el asesinato del ministro de Turismo, Rehavem Zeevi, el 17 de octubre de 2001, como respuesta a su vez al «asesinato selectivo» de su antecesor como líder del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), Abu Alí Mustafá, Ahmed Saadat aguanta el tiempo a sus 50 años, «sin privilegios», dice, en la cárcel de Jericó.
Esta entrevista, la segunda que concede a un medio occidental desde su encarcelamiento, la primera a uno español, se ha realizado a lo largo de distintas conversaciones telefónicas («le llamo yo, usted no puede llamarme»; «vayamos al grano, sólo me dejan hablar unos minutos») y se ha completado con varias preguntas y respuestas enviadas por correo electrónico.
-¿Ordenó usted el asesinato del ministro de Turismo israelí, Rehavam Zeevi?
-No hay una sola prueba que me implique en el asesinato de ese ministro racista. Así lo entendió el Tribunal Supremo palestino en junio del año 2002, que ordenó mi puesta en libertad y la de dos de mis actuales compañeros de celda. La ANP y Yaser Arafat se negaron a cumplir esa sentencia y prefirieron violar el sistema judicial palestino para no enfadar a Israel y a Estados Unidos. Sigo preso, de hecho, por el miedo de Arafat a las amenazas de Israel.
Premisas de EE.UU.
-¿Se siente pues abandonado no sólo por Arafat, sino también por el Gobierno de Abu Alá?
-Arafat y Abu Alá no sólo me han abandonado a mí, sino también al resto de los palestinos al haber aceptado las premisas políticas de Estados Unidos, muy cercanas al proyecto y a la estrategia sionistas, como punto de partida y de atraque para nuestra causa. Mi suerte, nuestra suerte está ligada a las negociaciones con Israel. Con la excusa de querer protegernos de Israel, la ANP viola sus propias leyes y tribunales. En lugar de protegernos a nosotros, se protege a sí misma.
-Liga usted su liberación al resultado de las negociaciones con Israel ¿Cree todavía que la Hoja de Ruta puede ser aplicada?
-El principal objetivo de la Hoja de Ruta es acabar con la legítima resistencia palestina y enfrentar a los palestinos en la llamada «lucha contra el terrorismo». La Hoja de Ruta no es una iniciativa de paz sino un plan de seguridad. Nació muerta por las 14 reservas que le puso Sharón y que le aceptó Bush, y por si no bastara, Israel comenzó a construir el muro del apartheid que bloquea cualquier posibilidad de ponerla en práctica. El FPLP siempre la ha rechazado por ignorar el núcleo del conflicto, la ilegal ocupación israelí de la nación palestina.
-Pero después de muchos años de lucha armada sin resultados quizás debería darse una oportunidad a la diplomacia...
-Ni yo, ni mi partido, ni la mayoría de los palestinos deseamos la violencia. Pero la ocupación israelí nos empuja a ella. Podría darle muchos argumentos en este sentido pero me centraré en uno solo: nuestra resistencia está ligada a la ocupación. Si se pusiera fin a la ocupación y se nos permitiera crear un Estado palestino libre, viable, justo y democrático, la violencia acabaría de manera automática.
El muro
-A raíz de la construcción del muro de Cisjordania, Abu Alá y Arafat hablan en las últimas semanas de la solución de un Estado binacional en lugar de dos Estados independientes. ¿Qué le parece esta opción?
-Lo ha dicho Abu Alá pero no Arafat. La realidad es que el muro del apartheid acaba con cualquier posibilidad de establecer un Estado palestino independiente. Pero creo que no es más que una maniobra política. El FPLP está a favor de la creación de un Estado independiente en toda Palestina. Sería un Estado unificado que rechazaría cualquier discriminación por religión, color o nacionalidad. La solución de dos Estados que convivan en paz y en seguridad no pondría fin al histórico conflicto entre nuestra nación y los sionistas de Palestina.
-¿Cree imprescindibles unas elecciones para despejar la crisis interna palestina?
-Desde luego, pero su convocatoria depende de varios factores. El primero, la retirada de las fuerzas de ocupación israelíes. El segundo, la convicción del Gobierno palestino de la necesidad de celebrar elecciones libres e independientes en igualdad de condiciones para todos los partidos. Desde la oposición de izquierdas, creemos que la ANP y Al Fatah no celebrarán las elecciones por temor a perder sus privilegios. En los últimos cambios de Gobierno se han perdido excelentes oportunidades para separar del poder a políticos y ministros corruptos que defienden sus intereses y no los de la población a la que dicen representar.
Fuente: Diario Español ABC
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