ENTREVISTA - ARCHIVO
 
Al-Arab Alyaum conversa con Abu Laila, número dos del Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP)
6 de agosto del 2005
 

“Sharon minimiza el Plan Hoja de Ruta y trata de imponer un Estado de Bantustanes cercados”, dice Abu Laila.

-Evadir las cuestiones de la solución final es una receta para hacer perder los derechos palestinos reconocidos internacionalmente.

-El Estado Provisional es un protectorado israelí similar a los Bantustanes de Sudáfrica.

-La legalidad internacional no aprueba el derecho de Israel a la existencia como estado judío.

-La nacionalidad palestina no sustituye el derecho al retorno.

-El Muro de Separación es una plataforma opuesta a un plan político integral.

El máximo dirigente del Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP), en los territorios palestinos ocupados, Qais Abdel-Karim, “Abu Laila”, afirmó que la retirada israelí de Gaza es un paso obligatorio que Tel Aviv se vio obligado a dar como consecuencia del incremento de la resistencia y para deshacerse de la carga demográfica y de seguridad que representa la Franja de Gaza.

En un diálogo con Al-Arab Alyaum dijo que Sharon minimiza el Plan Hoja de Ruta y que su proyecto está dirigido a imponer lo que ha llamado “Arreglo Transitorio de Largo Alcance”.

A continuación el texto del diálogo:

- Las motivaciones de la decisión de Sharon de retirarse de la Franja de Gaza aún provocan polémica en los medios políticos. ¿Cuáles, en su criterio, son las verdaderas causas de esta decisión?

La retirada de Gaza es un paso obligatorio que el estado de Israel se vio obligado a dar a consecuencia del incremento de la resistencia y para deshacerse de la carga demográfica y de seguridad que representa la Franja de Gaza.

No obstante el Plan de Separación adoptado por el gobierno de Sharon trata de convertir la retirada obligatoria en un logro estratégico confundiendo a la comunidad internacional y por lo tanto ganar tiempo para completar el muro de segregación racial y ampliar y reforzar las colonias judías en Cisjordania y completar el proyecto de aislar a Jerusalén.

Con esos pasos pretende Sharon imponer un status quo rotulado como el “Arreglo Transitorio de Largo Alcance” que converge con la alternativa del “Estado de Fronteras Temporales”, conformado por Bantustanes cercados por el muro y las colonias, lo cual parecería más a tono con el régimen de segregación racial en Sudáfrica que con un estado independiente. De esa forma también pudiera aplazar por muchos largos años las negociaciones en torno a las cuestiones de Jerusalén, de los refugiados y de las fronteras.

Conscientes de las graves pretensiones de ese plan liquidacionista, las Fuerzas Nacionales e Islámicas advirtieron sobre las consecuencias de caer en esa trampa como un status quo con el pretexto de “coordinar” la retirada de Gaza o convertirla en parte del Plan Hoja de Ruta.

El plan unilateral de desenganche sustituye a la Hoja de Ruta y no puede ser parte de ella, cuyo objetivo principal es desvincularse de los compromisos que implica para Israel y sobre todo en lo referido a frenar las actividades de colonización.

Frente a ese proyecto unilateral, las Fuerzas Nacionales e Islámicas realizan esfuerzos por implementar un plan palestino para enfrentar los desafíos que implica ese paso israelí. Las fuerzas palestinas parten del hecho de que la salida del ocupante de cualquier territorio palestino o la evacuación de cualquier colonia es un logro de nuestra lucha nacional, con tal de que se lleve a cabo sin un precio político y sin que la parte palestina tenga compromisos adicionales.

La Autoridad Nacional Palestina (ANP) es la única facultada para asumir la responsabilidad de las posiciones evacuadas, pero como parte de un plan que será convenido y ejecutado por todas las Fuerzas Nacionales e Islámicas de modo que garantice la seguridad, estabilidad y el orden, como así también poner las zonas evacuadas en función del beneficio público, lejos del favoritismo y el egoísmo.

- El gobierno israelí insiste en la desarticulación de los destacamentos de la resistencia. ¿Dónde enmarcan esa insistencia?

La retirada de todos los territorios que fueron reocupados luego del 28 de septiembre del 2000 es uno de los compromisos más destacados que Israel debería ejecutar en la primera etapa del Plan Hoja de Ruta. Sin embargo, el gobierno sionista pasa por alto ese compromiso al igual de todos los demás. Es más dilata el cumplimiento de las obligaciones contraídas en la Cumbre de Sharm Al-Sheikh en la que se acordó la tregua y la retirada de Israel de cinco zonas palestinas: Jericó, Tulkarem, Qalquilia, Belén y Ramallah.

Tras semanas de demora y dilatación, Israel traspasó las responsabilidades de seguridad a la ANP en Jericó y Tulkarem y evadió el cumplimiento de su compromiso con respecto a las otras tres ciudades, a pesar del cumplimiento no usual de parte de todos los destacamentos de la resistencia de la tregua anunciada a lo largo de los cinco meses pasados, no obstante la continuidad de las violaciones israelíes.

De acuerdo con su propia visión de la Hoja de Ruta, Tel Aviv cargó ese plan con catorce objeciones y reservas con vista a vaciarlo por completo de su contenido. Así trata de condicionar el cumplimiento de ese compromiso a lo que denomina “la desarticulación de la infraestructura” de la resistencia, condición imposible que las propias fuerzas de ocupación israelí, con toda su maquinaria militar desatada impunemente en Cisjordania durante tres años, no ha podido desarmarla, ni destruir su infraestructura .

Plantear esa imposible demanda es un mero pretexto para obstaculizar todo avance posible en la solución del conflicto y un intento de sembrar la semilla de la discordia y la guerra fratricida entre las filas palestinas con el fin de causar los mayores daños a la causa y a los derechos palestinos.

- ¿Qué hay respecto a la ausencia de las cuestiones de la solución definitiva?

Sobre la base de los Acuerdos de Oslo, las negociaciones en torno a las cuestiones del orden permanente debían terminar en mayo de 1999. Ya han pasado más de seis años y el “proceso de paz” está inmerso en un vertiginoso ciclo vicioso donde la espiral de violencia se mezcla con las inútiles gestiones en busca de más soluciones parciales y transitorias.

La más reciente de esas ediciones es la Hoja de Ruta sujeta a la constante minimización a la medida del Plan Sharon dirigido a un desenganche unilateral con miras a imponer el llamado “Arreglo Transitorio de Largo Alcance” posiblemente a través de la opción del “Estado de Fronteras Temporales”.

La quintaesencia de ese macabro plan es el restablecimiento de relaciones pacíficas entre los estados de Palestina y de Israel sin hallar una solución a las cuestiones del orden permanente, cuya discusión y solución se aplazará para los largos y venideros años. Es una fórmula segura para hacer desvanecer los derechos palestinos reconocidos por la legalidad internacional, ya que las llamadas cuestiones del orden permanente son la esencia del conflicto y se refieren a los derechos de los refugiados, Jerusalén, fronteras permanentes, colonias y fuentes hidráulicas.

No puede haber paz sin la solución de esas cuestiones en virtud y en consonancia con las resoluciones de la legalidad internacional.

Por tanto, ello explica la unanimidad palestina de rechazar la opción del “Estado de Fronteras Temporales” e insistir en la necesidad de iniciar de inmediato las negociaciones en torno al orden permanente en el marco de una conferencia internacional. De otro modo, el Estado Provisional sólo será un protectorado dependiente de Israel, más bien similar a los Bantustanes establecidos por el régimen de segregación racial en Sudáfrica.

- Ha hablado de la concepción israelí del estado palestino. ¿Cuál es la concepción palestina al respecto?

El estado que anhela la gran mayoría del pueblo palestino es el que está basado en la total retirada israelí de todos los territorios ocupados tras la guerra de junio de 1967, incluyendo Jerusalén.

Ese estado debe gozar de plena soberanía sobre las tierras, cielos y recursos hidráulicos, y cuya capital debería ser Jerusalén y debe ser el estado para todos los palestinos dondequiera que estén, tal como enuncia la Declaración de Independencia, sin dañar el derecho de los refugiados al retorno a sus hogares, de los cuales fueron expulsados en 1948 en cumplimiento de la Resolución Internacional 194.

El estado palestino debe ser regido por un sistema parlamentario diverso que garantice el respeto a los derechos del hombre, la autoridad de la ley y la independencia de la justicia.

- Las más recientes declaraciones de Sharon implican un rechazo abierto a la posibilidad de renunciar a Jerusalén. ¿Cuál es el límite mínimo palestino en relación con el arreglo de esa cuestión?

Sobran las palabras para explicar el lugar que ocupa Jerusalén en el corazón de todo palestino. Jerusalén es la capital política y espiritual de Palestina. Es la fuente de inspiración e iluminación de civilización para todo el mundo. En Jerusalén se encuentran los lugares más sagrados para los musulmanes y los cristianos: la mezquita Al-Aqsa y la Iglesia del Juicio Final.

No puede haber paz sin la solución del problema de Jerusalén y la única solución posible es la que está basada en la total soberanía palestina sobre la parte árabe de Jerusalén, que fue ocupada tras la agresión de Junio de 1967, para que sea la capital del consolidado estado palestino.

- ¿Cuál podría ser la lectura de los proyectos planteados para solucionar el problema de los refugiados?

La causa de los refugiados es el meollo y la esencia de la causa palestina. No puede haber una solución global y definitiva de la causa palestina sin la solución del problema de los refugiados que conforman la mayoría de los hijos del pueblo palestino, tanto dentro de la patria como en el destierro.

La única solución aceptable para la cuestión de los refugiados es el cumplimiento de la Resolución 194 consistente en garantizar el derecho de los refugiados al retorno a sus hogares de donde fueron expulsados desde 1948. Ha de recordar que el reconocimiento de esa Resolución fue la condición insoslayable para el reconocimiento de Israel por parte de Naciones Unidas, siendo una decisión aprobada con la unanimidad internacional.

No se puede renunciar o negociar ese derecho, ni siquiera someterlo a discusión. Cualquier negociación debe girar en torno a la forma o el modo de su aplicación, única y exclusivamente.

El alegato de que la puesta en vigor del derecho al retorno, reconocido unánimemente por la comunidad internacional, constituye una amenaza al carácter judío del estado israelí, no es más que un explicito reconocimiento de que Israel es un estado usurpador y que solo puede garantizar su presencia sobre los escombros de los legítimos derechos palestinos reconocidos internacionalmente.

La legalidad internacional habla del “derecho del estado de Israel a vivir en paz”, mientras el llamado “derecho del estado de Israel a existir como estado judío” -o sea sumir en el olvido el derecho de los refugiados al retorno a sus hogares- no es más que un artificio norteamericano-israelí, que no tiene nada que ver con la legalidad internacional.

Por otra parte, hay que rechazar toda tentativa de evadir, mediante la interpretación tergiversada, la esencia de la Resolución 194, hablando para tales fines del derecho de los refugiados al retorno a su patria, de modo que se entienda que la solución de su causa es mediante la asimilación de los refugiados en el futuro estado palestino. La decisión del estado palestino, tras su establecimiento, de otorgar la nacionalidad a los ciudadanos palestinos en cualquier parte, es una cuestión propiamente soberana y legalizada por la Declaración de Independencia, pero en modo alguno suple el derecho de los refugiados al retorno a sus hogares de donde fueron expulsados desde 1948, ni menoscaba ese derecho .

- Los prisioneros constituyen una cuestión vital insoslayable. ¿Cuál es en su criterio el mecanismo a seguir para hallarle una solución a esa cuestión?

Israel mantiene más de ocho mil prisioneros palestinos entre los cuales hay unos mil bajo reclusión administrativa, sin juicio y sin formular en su contra acusaciones precisas. Entre esos hay unos 400 que fueron detenidos desde antes de los Acuerdos de Oslo y contra los cuales se dictaron altas condenas y aún Israel niega su liberación, con el alegato de su responsabilidad en el asesinato de judíos.

Detrás de los barrotes de las mazmorras hay destacados líderes como Abdel- Rahim Mallouh, miembro del Comité Ejecutivo de la OLP, los miembros de la Asamblea Legislativa, Marwan Al-Bargouti y Houssam Khodr, así como los miembros del Consejo Nacional, Rakad Salem, Ibrahim Abu Hijleh, Jamal Al-Taweel y otros.

Teniendo en cuenta que decenas de miles de los mejores hijos del pueblo palestino han vivido la experiencia de la detención, esa cuestión es muy sensible y recibe mucho interés de la opinión pública, que siente indignación por la intransigente posición de Israel y las consideraciones raciales a la hora de tratar el tema de los prisioneros. Una de las cosas que más indigna es la impotencia del negociador palestino de enfrentar esa intransigencia y de plantear las prioridades palestinas en la agenda de trabajo, especialmente con respecto a la necesidad de liberar a los prisioneros de alta condenas que han pasado ya muchos años en la cárcel, así como a los presos de Jerusalén y de los territorios del 48 y los presos árabes, entre los cuales figuran niños, féminas, enfermos y ancianos. En general, es necesario fortalecer la posición unánime palestina de que no puede implementarse ningún acuerdo de paz con Israel si no garantiza la liberación incondicional de todos los presos y detenidos.

- El muro de la geofagia se ha convertido en un serio desafío a la parte palestina. ¿Cuál es la posibilidad de hacerle frente a ese desafío?

El Muro de la geofagia no es una simple muralla de seguridad y separación, sino es la base material de un proyecto político integral, consiste en lo se puede llamar “Arreglo Transitorio de Largo Alcance” adoptado por Sharon, y es la coronación del proyecto colonialista expansionista que representa uno de los pilares fundamentales de la presencia de la ocupación israelí en los territorios árabes ocupados.

La lucha palestina en contra de la colonización ha alcanzado un logro estratégico con la decisión adoptada por la Corte Internacional de La Haya, que consideró ilegítimo el muro y exigió su eliminación y reafirmó que las colonias construidas por Israel en los territorios ocupados son ilegales y violatorias a la ley internacional.

Esa decisión aprobada por la gran mayoría de la Asamblea General de la ONU fue la respuesta más fehaciente a las promesas dadas a Sharon por el presidente estadounidense George W. Bush, el 14 de abril del 2004, en el sentido de que se tomarían en cuenta las realidades colonialistas al trazar las fronteras permanentes bajo el pretexto de que el retorno a las líneas del armisticio de 1949 es “una cuestión ajena a la realidad”.

Creemos que la Resolución de la Corte de Justicia de La Haya puede y debe constituir un punto de partida de una estrategia ofensiva palestina para mantener y completar el cerco del aislamiento internacional en torno a Israel. Incluso promover la imposición de sanciones dirigidas a frenar sus violaciones a las leyes internacionales y poner límite a la progresiva y permanente política expansionista y colonialista, a pesar de los enunciados de la Hoja de Ruta relativos a la necesidad de poner coto a todas las acciones colonialistas, incluyendo el llamado crecimiento natural de las colonias existentes .

- ¿En su criterio cómo serán las relaciones con Israel tras el establecimiento del Estado Palestino?

Es muy temprano para adivinar la naturaleza de las relaciones que pueden tener lugar entre un estado palestino independiente, dentro de los límites de las fronteras de 1967, e Israel. Las resoluciones de la legalidad internacional, en el marco de una solución global y definitiva, obligan a la parte palestina a respetar el “derecho de Israel a vivir en paz”.

Con la excepción de ese compromiso que es parte de la fórmula de “tierra a cambio de paz”, el modo y la dimensión de las relaciones con Israel es una cuestión que emana de la propia soberanía y la decide el estado palestino independiente de acuerdo con la voluntad expresa del pueblo y en consonancia con los supremos intereses nacionales.

- ¿Cuál es su concepción de las relaciones del estado palestino con los estados árabes?

Un estado palestino que se establezca en el marco de las fronteras de 1967 no puede adquirir razones y condiciones de vida si no se abre plena y profundamente a todos los vecinos árabes, mediante fuertes y sólidos lazos que abarquen todos los aspectos políticos, económicos, culturales y de seguridad, entre otros.

Es muy natural que tales relaciones se hagan sobre la base del fortalecimiento de los vínculos de hermandad, destino común y respeto a la soberanía y la independencia y a la no intervención en los asuntos internos de otros países.

- El dialogo palestino que tuvo lugar en El Cairo fue un intento de sacar al sistema político palestino de su atolladero. ¿Hasta qué grado fue exitoso ese intento?

No es un secreto para nadie que el sistema político palestino sufre de una profunda crisis y atraviesa en la actualidad una etapa muy delicada ante el advenimiento de los compromisos de cambio y transformaciones.

Dicha crisis es el resultado del monopolio del poder y de la toma unilateral y no participativa de las decisiones, lo cual condujo a la proliferación de la corrupción y del desorden y la falta de exigir cuentas y como consecuencia al deterioro del desempeño negociador.

*Entrevista hecha para Al-Arab Alyaum por Asaad Al-Azouni
 
 
 
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