ENTREVISTA - ARCHIVO
 
El Imperialismo vs. Palestina
De Israel el plan y de EE. UU la foto

Ulises Estrada Lescaille *
4 de octubre del 2004
 

Los neoconservadores han consolidado la idea y la base política para los gobernantes en Estados Unidos de que los planes, los intereses norteamericanos se miden sobre la base de que lo que es útil para Israel, es útil para Estados Unidos”, expresa el coordinador del Frente Democrático para la Liberación de Palestina en Europa, Dr. Jehad K. Suleiman Rashid, en exclusiva para Tricontinental

Periodista: Hablemos de la situación actual de Palestina, desde el punto de vista de la agresividad de Sharon, de la posición de los países europeos, de la posición de Estados Unidos y también de algunos países latinoamericanos en apoyo al pueblo palestino y otros más cercanos a Israel.

No se puede hablar de la situación actual del pueblo palestino y de su causa nacional, sin hacer una revisión importante de lo que ha significado la guerra de Iraq, la ocupación militar de Iraq y los efectos secundarios inmediatos sobre la causa palestina, en especial, y sobre la causa de los pueblos árabes en general.

La ocupación de Iraq se hizo partiendo del interés norteamericano, por una parte, de cumplir su compromiso con la defensa de los intereses de Israel, socios ambas partes, en un plan antiguo y luego sobre la zona del Medio Oriente, y de un plan de alcanzar su hegemonía militar a través de la cual consagrar su hegemonía económica, política y estratégica en la zona.

Israel, que no ha podido vencer la fuerte respuesta de nuestro pueblo en los últimos cuatro años, representada en la Intifada, se ha visto embarcado en una actividad bélica inusual que representa la fase superior de la agresividad norteamericano-israelí contra nuestros pueblos y contra el pueblo de Iraq. Además de la victoria militar norteamericana, esto representa para Israel un importante objetivo político, ya que con esta agresión norteamericana, Israel no se ha sentido como un país defendido sino como un país socio en la agresión que le permite, en nombre del combate, en nombre de la lucha contra el terrorismo, participar en una agresión injusta contra el pueblo iraquí, y le permite justificar en nombre del terrorismo toda la agresividad fascista, racista contra el pueblo palestino con todas las luces ! verdes norteamericanas.

La guerra de Iraq ha venido a complicar la cuestión palestina más de lo que estaba en fases anteriores a la guerra. Con la victoria militar norteamericana, Sharon se ha visto con manos libres para aumentar su agresividad contra el pueblo palestino, se ha visto con la autorización inmoral del gobierno de Bush para iniciar la construcción del muro de apartheid, el muro racial contra el pueblo palestino.

Este muro, que tendrá una longitud en torno a los 300 kilómetros, va a separar literalmente todo el territorio cisjordano y llegará a separar casas y familias con el objetivo de hacer desaparecer toda ilusión de la creación de un Estado palestino independiente, después de privar al pueblo palestino de la conexión interterritorial en Cisjordania, después de consagrar la hegemonía militar y la intervención militar en cualquier momento del Estado de Israel contra el territorio palestino para defender y proteger sus asentamientos.

El muro reduce al 20 por ciento el territorio palestino de Cisjordania, priva al pueblo palestino de todo derecho de utilizar sus propios recursos naturales y pone en manos de Israel y de la ocupación todo el control sobre los recursos naturales; reduce a menos del 8% la superficie de Jerusalén oriental en manos de palestinos, haciéndole perder todo carácter árabe. Es un muro que permite a los israelíes apoderarse de toda la tierra fértil que aún queda en manos de palestinos y paralizar el futuro del Estado palestino.

Después de esta guerra, Sharon se ha visto con manos libres de practicar sin ningún tipo de ética, de moral ni de escrúpulos, una política militar contra nuestro pueblo arrasando ciudades, aldeas, cerrando escuelas, impidiendo la vida normal de todo el pueblo palestino, paralizando su sanidad, quebrando el resto de sus sistemas sociales y económicos.

El gobierno de Sharon, socio de Estados Unidos en la agresión, ante la falta de respuesta de la sociedad israelí, del Partido Laborista israelí, de un programa político de la denominada izquierda israelí, se siente capaz de aplicar una política militarista que le consagra como la única figura que podría responder a lo que le exige la sociedad israelí, una seguridad contra el peligro que viene del pueblo palestino.

Con la ocupación norteamericana de Iraq el gobierno de Sharon puede compensar su propio fracaso ante la segunda Intifada y su propio fracaso de cerrar y bloquear a nivel internacional el apoyo que recibe el pueblo palestino.

La política de Sharon ha venido para bloquear en los últimos meses las presiones internacionales con respecto al plan internacional, que goza de la legalidad, el Plan de la Hoja de Ruta apoyado en Naciones Unidas, con una resolución que fue presentada por Rusia y apoyada unánimemente salvo con el voto norteamericano, la Resolución de 1515, que consagra la Hoja de Ruta como la posibilidad de paz para el Medio Oriente, que incluye el derecho del pueblo palestino a su Estado independiente, la retirada de Israel hasta las fronteras del 4 de junio, que incluye el derecho al retorno de los refugiados palestinos a sus hogares, e incluye a Jerusalén como capital del Estado palestino.

La agresividad de Sharon contra el pueblo palestino, la política de apartheid, la política fascista y militar contra el pueblo palestino se encuentra con la feroz resistencia de este pueblo, con una unidad nacional más fuerte a pesar de la victoria norteamericana con su socio israelí en Iraq.

La unidad nacional le daría al pueblo palestino los elementos de compensación positivos para derrotar al gobierno de derecha israelí, para reagrupar en torno a su unidad al Movimiento Nacional Árabe, a la política oficial árabe y ganar de nuevo la batalla de la legalidad internacional contra la política partidista de Sharon y le daría un empuje y un papel distinto tanto a la Liga Árabe como a las Naciones Unidas y a la opinión pública internacional.

No cabe la menor duda de que Sharon, con su agresividad militar, no llegará nunca a resolver la seguridad del Estado de Israel, de la sociedad israelí, que con esta política militar y agresiva estaría menos segura y se convertiría en una sociedad antidemocrática.

Para que el pueblo palestino logre sus inalienables derechos –un Estado democrático independiente, con fronteras reconocidas, la retirada de Israel a las fronteras del 67, con Jerusalén como capital de Palestina y el derecho del retorno de los palestinos a sus ciudades y a sus casas–, para acercarnos a los objetivos deseados, es necesario fundamentalmente buscar todas las vías para la unidad, utilizar todos los recursos en función de la unidad y lograr la creación de un programa de lucha unitario entre sus distintas fuerzas políticas, un programa político que le dé una mayor profundidad a la Intifada y una mejor representación a nivel nacional e internacional a nuestro pueblo palestino, reformar sus instituciones, democratizar su Constitución y utilizar mejor todos los recursos disponibles para la construc! ción y la reconstrucción de nuestra Palestina independiente en el futuro.

El día 30 de Marzo de todos los años nuestro pueblo, tanto de los territorios ocupados como los palestinos que viven en su tierra dentro del Estado de Israel, como los millones que viven en la diáspora, confirman y ratifican su adición al principio de defender ahora y siempre el derecho al retorno a nuestros hogares, a nuestra tierra y a nuestras aldeas. El 30 de Marzo es un día muy significativo, especialmente hoy, después que Sharon se ve incapaz de derrotar al pueblo palestino y que Estados Unidos se ve en la obligación de presionar sobre el pueblo palestino, tras su victoria en Iraq, para dar concesiones que afectan de una forma inmediata el derecho al retorno del pueblo palestino.

Estados Unidos ha intentado presionar para que Israel se convierta en el Estado de todos los judíos en el mundo, un Estado judío y con esto trata de arrancar de raíz el derecho del pueblo palestino a retornar a su tierra.

Sharon aceptó con 14 condiciones el Plan de la Hoja de Ruta, pero fue una aceptación que le quita cualquier posibilidad de aplicación a este plan de paz apoyado por la legalidad internacional. Entre estas condiciones está no plantear y no aceptar el retorno de ningún palestino a su tierra, y ello impide cualquier avance, cualquier progreso en el proceso de paz.

Para el pueblo palestino es vital el derecho al retorno a Palestina. Sin esta cuestión, no hay posibilidad de progreso en ningún proceso de paz que se pueda plantear. Sharon no ha podido vencer ni a la Intifada, ni a la opinión pública internacional, ni a las resoluciones de la ONU que lo obligan a reconocer el derecho de los palestinos al retorno, por lo cual, Sharon trata de maniobrar ante la insistencia de la Intifada, ante la lucha de nuestro pueblo, para vaciar la Hoja de Ruta de su contenido, para retrasar cualquier compromiso a nivel internacional con respecto a los derechos del pueblo palestino y trata también de camuflar su derrota frente a la Intifada y a nuestro pueblo en una retirada parcial, unilateral de la franja de Gaza.

Si Sharon trata de ver su retirada como una aplicación de la Hoja de Ruta, se equivoca porque no tiene absolutamente ninguna relación su retirada de la franja de Gaza con la Hoja de Ruta. Sharon se retira de la franja de Gaza porque no tiene posibilidad de hacer ninguna otra cosa, no le quedan respuestas a la Intifada del pueblo palestino. Sale de Gaza derrotado, pero sale sin ningún premio. Sharon trata en este plan de retrasar cualquier negociación internacional con respecto al proceso de paz. Él trata de alimentar también la división en el seno palestino con la pérdida de tiempo y la manipulación, y me refiero al juego peligroso de parte de algunos palestinos sobre los principios de lucha de nuestro pueblo, el acuerdo de Ginebra, que han negociado y manipulado las resoluciones internacionales al respect! o y que han dado concesiones sin negociación al gobierno de Sharon, quien aprovechó toda esta coyuntura para declarar que el Plan de la Hoja de Ruta no es posible porque los palestinos siguen apoyando la violencia, siguen resistiendo contra Israel y siguen combatiendo con la Intifada la presencia militar israelí.

Por estas razones cada 30 de Marzo es una oportunidad más para que nuestro pueblo y todas las personas en todos los países donde ellos se encuentren, dentro y fuera del territorio palestino, en los países árabes, en sus campamentos de refugiados o en los países del continente europeo, en Estados Unidos, Canadá o Australia, puedan manifestar su compromiso con la lucha por el derecho al retorno de todos los palestinos en la diáspora a sus hogares.

¿Cómo ve usted el papel del gobierno de Estados Unidos frente a la lucha heroica y continuada del pueblo palestino?

El papel norteamericano con respecto a los intereses del Estado Israel ha experimentando importantes modificaciones por el creciente refuerzo de la relación de intereses, de la relación bilateral, de coordinación en todos los campos –militar, logístico, económico, de espionaje– entre el gobierno de Bush y el Estado Israel. Bush ha sido posiblemente el presidente que más y con mayor claridad se ha manifestado a favor de la política partidista del gobierno de Sharon. Bush, bajo la influencia del lobby sionista, plagado de neoconservadores norteamericanos con un cómodo movimiento en el Pentágono y en el departamento de Relaciones Exteriores, es el presidente que más ha contribuido a esta agresividad, nunca vista por parte de los gobiernos de Israel contra nuestro pueblo.

El lobby sionista, que goza de una gran influencia en Estados Unidos, ha convertido a Israel en un socio inseparable de sus intereses con Estados Unidos, el cual le ha diseñado un papel que responde al sueño sionista antiguo de la creación del gran Israel, que no son más que los planes norteamericanos del gran Medio Oriente. Y esto no surge con el 11 de Septiembre ni con la guerra de Iraq, sino mucho antes. Precisamente en el año 1981 Ariel Sharon expresó claramente que la independencia nacional de Israel, tal como lo dijo en anteriores ocasiones, no ha terminado porque necesitamos tener un Medio Oriente vital y dinámico y con libertad de acción para el Estado de Israel.

Posteriormente los neoconservadores, protectores de los intereses de Israel en Estados Unidos, estrategas políticos de los sucesivos gobiernos norteamericanos, reforzaron la idea y la convirtieron en la fotografía norteamericana. De Israel el plan y de Estados Unidos la foto. En este contexto Bush en los últimos años, tras convertir a Israel en socio orgánico inseparable de sus intereses, ha desempeñado un papel destacado con la influencia de los neoconservadores sionistas que trabajan cómodamente en los gobiernos norteamericanos y especialmente en la última legislatura bajo el gobierno de Bush. Estos neoconservadores han consolidado la idea y la base política para los gobernantes en Estados Unidos de que los planes, los intereses norteamericanos se miden sobre la base de que lo que es útil para Israel, es! útil para Estados Unidos. Lo que no es útil para Israel, no es útil para Estados Unidos, y esto explica claramente cuál es el papel que puede jugar, que está jugando y que jugará Israel después de la guerra de Iraq y en el futuro plan del gran Medio Oriente.

De esta forma Estados Unidos e Israel utilizarán su poderío militar, económico y político con capacidad de intervención en cualquier momento y cualquier lugar para responder a sus intereses. Por tanto el papel de Bush con respecto a Israel nunca ha sido de indiferencia, debilidad o ignorancia, sino un papel consciente de apoyo incondicional desde el punto de vista militar o diplomático, con todos los vetos necesarios a cualquier resolución que pueda dañar la imagen de Israel económica y estratégicamente. Bush ha tenido un papel muy activo para consolidar a Israel como una fuerza colonial, racista y militar de primer orden y socio inseparable de sus intereses.

¿Qué posición ha ocupado la Unión Europea en su conjunto, con las particularidades de algunos países considerados miembros o no de este bloque regional?

Yo creo que hay que mirar desde la perspectiva de una línea de separación entre la situación anterior a las últimas elecciones españolas, desde el comienzo de la labor política de la derecha española gobernante anteriormente en España y su colaboración con Estados Unidos, y la situación política en Europa después de las últimas elecciones nacionales en España, con los compromisos adquiridos por parte de los que ganaron las elecciones de ese país.

Europa ha tenido un papel débil, carente de unidad política, afectado por divisiones internas y la política de alianza de algunos países europeos, especialmente Gran Bretaña, que siempre manifiesta su adhesión a Estados Unidos, y con una España dirigida por la derecha encabezada por Aznar, que se alineó de una forma inmediata, activa, con la política militar del gobierno de Bush.

Este periodo dañó sensiblemente la causa palestina y la aplicación del proceso de paz, apoyado por el cuarteto Estados Unidos–Naciones Unidas–Europa y Rusia. En esta etapa, Estados Unidos pudo aplicar toda su política en el Medio Oriente sin resistencia política europea, ni siquiera para defender sus propios intereses en el Medio Oriente. Europa se encontró con la sorpresa de la salida de su seno de un gobierno de derecha como el de Aznar, que ha venido manifestando claramente su inclinación y su apoyo hacia el gobierno de Sharon y llamándole directamente “hombre de paz” y “hombre de Estado” con derecho a la presunción de inocencia.

La salida de España de la unidad de Europa ha ocasionado graves perjuicios a la causa palestina en el ámbito europeo, bloqueando, al igual que Estados Unidos, todas y cada una de las resoluciones que podían haber avanzado hacia la aplicación de la Hoja de Ruta, en favor de mantener una política agresiva de Aznar junto con Bush y Blair contra el pueblo de Iraq y contra los pueblos árabes en general.

Independientemente de que haya habido protestas masivas de millones de ciudadanos españoles y europeos que salieron en contra de la guerra, esto no ha generado el efecto ni la fuerza política suficiente en los gobiernos europeos para enfrentar a un gobierno belicista como el de Bush y a la alianza tripartita compartida con Bush, Aznar y Blair.

Se realizó la invasión norteamericana y el papel de Europa se reduce a un papel tibio, ineficaz, secundario, y Aznar aparentemente creció; pero la presión de la resistencia del pueblo iraquí, la respuesta de la Intifada palestina, la respuesta masiva de los pueblos árabes y de todo el mundo han traído serios obstáculos para la política de Bush, Blair y de Aznar a nivel nacional y dentro de cada uno de estos países mencionados.

Empiezan así a crecer en España las respuestas masivas después de la caída de los primeros soldados, de la desaparición de todo tipo de señales de armas de destrucción masiva, demostrándose la utilización de la mentira para agredir a un pueblo, a un país. Después de que la opinión pública tanto en España como en Europa empieza a ver un Iraq menos demócrata, menos seguro, menos próspero, menos independiente, empezaron estos gobernantes, especialmente en España, a sufrir las consecuencias de su propia política. Crecen en Europa las fuerzas contrarias a la guerra, al terrorismo y favor de la paz; pero sin perder los principios democráticos para combatir el terrorismo, sin perder la defensa de los pueblos colonizados, como es el pueblo palestino, sin perder la defensa del derecho de la ONU a ser el marco de la! legalidad internacional, a través de la cual se resuelven los problemas entre los pueblos.

Las últimas elecciones en España han venido a demostrar el deseo mayoritario del pueblo español del cambio político, el rechazo a la política militarista del gobierno de Aznar, el deseo del retorno de España al seno de Europa, y el deseo de la recuperación del papel coherente y realista de España en el contexto europeo e internacional.

La operación terrorista del 11 de Marzo en Madrid no ha tenido en absoluto nada que ver con la victoria del pueblo español contra el terrorismo. La derecha encabezada por Aznar ha tratado y tratará de justificar su propia derrota política, sus propios errores políticos con la operación terrorista –condenada por todas las fuerzas democráticas del mundo. El que ha ganado en España es el pueblo español, el que ha ganado las elecciones es el decir de todos los pueblos de Europa.

Con la derrota de Aznar se abren nuevas perspectivas a nivel europeo. Se recibe con una importante bienvenida el cambio político en España en todos los países europeos, aparece la primera crisis seria y del país más aliado de la política española al lado de Bush en Polonia. Se abren las puertas para España en todos los países europeos para formar parte, como un país importante, en el seno de la Unión Europea, democrático y defensor del Derecho Internacional. La victoria del pueblo español abre las posibilidades para que la ONU vuelva a tener mejores perspectivas para jugar un papel mucho más positivo y bloquea el libre actuar del terrorismo internacional, con la corrección de la política después de la pérdida de los derechos en España.

El día 30 de Marzo de todos los años nuestro pueblo, tanto de los teExiste una línea divisoria entre la situación en Europa después de cuatro años de política de derecha en España y de una alianza norteamericana Bush-Aznar-Blair en los últimos dos años, tras una política de apoyo incondicional al gobierno de Sharon; entre la política de división de la derecha española que encabezaban una serie de países pequeños en el seno de la comunidad europea, y la política arrogante de un gobierno dirigido por Aznar a nivel latinoamericano, repartiendo salvoconductos a quien a él le parezca adecuado o no como presidente del gobierno.

Ya se abren nuevas perspectivas en todos estos campos –Naciones Unidas, los países árabes– para las relaciones con Europa y vuelve otra vez España a formar parte de una Europa con unidad política ante los problemas pendientes, sobre todo el palestino. Asimismo, se le da un fuerte empujón político a la Hoja de Ruta porque Europa, Rusia y Naciones Unidas no dejarán a Estados Unidos incondicionalmente al lado de Israel, a favor de Israel, e imponiendo las soluciones que ellos estiman adecuadas con la doble vara de medir que nosotros estamos acostumbrados a ver en la política norteamericana.

La política de Europa en estos momentos requiere de una modificación importante que hasta este momento no se ha dado. Requiere del gobierno electo en España una mayor firmeza en sus compromisos, la aplicación de sus compromisos ante su pueblo; requiere de la Unión Europea una mayor firmeza contra la política de apartheid del Estado de Israel, que aún es débil; requiere de Europa una política para la aplicación del plan de paz de la Hoja de Ruta y la defensa del derecho al retorno de los palestinos aplicando todas las resoluciones internacionales al respecto. Requiere de Europa el frenar la agresividad militar norteamericana en una zona tan vital para la paz del mundo como la del Medio Oriente.

¿Esto es posible? Nosotros creemos que sí es posible, pero sin duda alguna los pueblos y las fuerzas democráticas tendremos que hacer lo posible sin ningún tipo de descanso, y sin bajar la presión contra la guerra, por la paz y a favor de la libertad de todos los pueblos.

Sabemos que los pueblos latinoamericanos están al lado del pueblo palestino; sin embargo, quisiéramos conocer sus apreciaciones sobre la posición de los gobiernos latinoamericanos como comunidad e individualmente sobre la lucha del pueblo palestino.

Haciendo una especie de observación o revisión de todo el proceso en los últimos años en América Latina, yo como palestino, como árabe, aprecio en este momento un mayor equilibrio entre la intensidad de apoyo que recibimos de los pueblos latinoamericanos, de las fuerzas políticas latinoamericanas y del ascenso de gobiernos que también están mostrando de una forma progresiva y cada vez más su adición a los derechos internacionales, a la legalidad internacional, a las resoluciones de Naciones Unidas con respecto al pueblo palestino, a sus derechos.

Sin duda alguna, no es un fenómeno aislado de los acontecimientos a nivel internacional y de la política globalizadora, cada vez más claramente imperialista, salvajemente capitalista, que los pueblos latinoamericanos y sus gobiernos irán rechazando más y más. Esto no se reflejaría únicamente a nivel local en cada país, sino en la necesidad de unir fuerzas entre los distintos pueblos en el mundo, entre ellos el pueblo latinoamericano, en contra de una política económica, globalizadora, muy de derecha y salvaje, que va restando posibilidades de desarrollo y de evolución normal en estos países latinoamericanos como en otros continentes que comparten situaciones económicas similares.

A mi modo de ver, la perspectiva latinoamericana está en acercar cada vez más el nivel de intensidad de apoyo al pueblo palestino entre los pueblos tradicionalmente simpatizantes. Se observa un cambio con respecto a nuestra causa en muchos gobiernos latinoamericanos. Actualmente estamos viendo un proceso positivo a nivel político en América Latina, no solamente de sectores tradicionales sino de sectores que anteriormente no participaban en estas posiciones políticas de compromiso con las causas del Medio Oriente. La burguesía nacional latinoamericana también sufre el peligro de una globalización norteamericana. Los gobiernos con los cambios políticos en los últimos años también favorecen el equilibrio entre el apoyo que recibíamos de sectores tradicionalmente comprometidos con el pueblo palestino y los pue! blos árabes, y hay cambios positivos en otros sectores gobernantes o sectores de la economía latinoamericana.

Creo realmente que esto va a abrir unas perspectivas muy esperanzadoras, que siempre hemos deseado: la coordinación entre los distintos pueblos y gobiernos del Sur frente a la derecha y los gobiernos del Norte, los gobiernos de la explotación, encabezados por Estados Unidos. Eso beneficiaría la lucha, porque aumentaría el apoyo internacional a través de la adhesión de los gobiernos latinoamericanos a la justa causa de nuestro pueblo palestino.

La ONU, su Consejo de Seguridad, que es quien aprueba los acuerdos fundamentales de la organización, no aprueba nada que atente contra los intereses estratégicos de Estados Unidos. No obstante, hay una serie de resoluciones aprobadas por la ONU sobre la crisis del Medio Oriente y particularmente sobre la necesidad de dar al pueblo palestino su Estado nacional. ¿Cómo aprecia usted la posición de la ONU en estos momentos en el conflicto palestino-israelí?

Creo que en los últimos años, especialmente desde el arribo al poder de la derecha más recalcitrante de la sociedad norteamericana, de los neoconservado-res con una marioneta política en la figura de Bush hijo, Naciones Unidas ha perdido gran parte de su papel en favor de la doctrina militar del Pentágono, plagado de neoconservadores, de sionistas que trabajan cómodamente, se mueven cómodamente y toman decisiones cómodamente en contra del pueblo palestino, de los pueblos árabes y a favor del gobierno de derecha del Estado de Israel.

Es una realidad que se confirma con cada resolución obstaculizada, retrasada o evitada por parte de Estados Unidos, con su aliado incondicional que es el Estado de Israel. Es una manifestación más de la crisis de identidad, de la crisis interna, de la crisis de representación que sufre Naciones Unidas que, a pesar de todas las resoluciones aprobadas sobre los intereses del pueblo palestino y del Medio Oriente palestino-israelí, ninguna ha sido aplicada, ninguna ha sido respetada, ni han sido tomadas en consideración por ninguno de los gobiernos israelíes, tanto de derecha como de seudoizquierda, que representaba anteriormente el Partido Laborista.

Esto no hubiera ocurrido sin la influencia norteamericana, sin el compromiso norteamericano con su aliado principal. No hubiera ocurrido sin el poder militar del Pentágono, que ha consagrado la doctrina de que Estados Unidos tiene que tener un suficiente poderío militar que aplaste a cualquier fuerza contraria a sus intereses en cualquier sitio del mundo. O sea, está muy claro para lo que sirve el marco de Naciones Unidas: para la posición norteamericana, para sus intereses.

Hasta este momento esto ha sido posible por los factores favorables a esta política a escala mundial: la caída del muro, la caída del campo socialista, la falta de unidad europea, la fragmentación de las fuerzas progresistas y de pueblos, la falta de coordinación entre los pueblos pobres del Sur, ante la desaparición de distintos bloques y su papel importante como los No Alineados y otros, y ha sido posible ante la falta de democracia en distintos países tan vitales para Estados Unidos como es el Medio Oriente.

Pero si es cierto que la fuerza de Estados Unidos ha vaciado a Naciones Unidas de su papel histórico y le ha dado al propio Estados Unidos la oportunidad de utilizar su poderío militar para colonizar, para consagrar su hegemonía estratégica, militar y económica en distintas zonas del mundo, no es menos cierto que también se le puede arrebatar esa hegemonía a Estados Unidos, se le pueden bloquear en el futuro todos sus intentos de vaciar a Naciones Unidas de su papel histórico, haciendo posible la recuperación de elementos tan importantes como, a nivel palestino, la unidad palestina; a nivel árabe, la coordinación y la unidad del mundo árabe; a nivel europeo, la coordinación de la unidad política de Europa; a nivel económico y social, la coordinación de todas las fuerzas de lucha contra la globalización nor! teamericana en todos los países pobres, en el Sur de este mundo pobre; el reforzamiento de la lucha de los demócratas dentro de Estados Unidos; y a nivel árabe especialmente derrotar a Estados Unidos y convertir a Iraq en un nuevo Vietnam que le prive de una nueva posibilidad de agresión. Porque Estados Unidos no entró en Iraq para parar en Iraq, entró en Iraq para después entrar en otros países y lograr el rediseño geopolítico de la zona del Medio Oriente, dirigiendo países, ocupando otros y dictando Constituciones nuevas para el resto de los países de la zona del Medio Oriente, especialmente los productores de petróleo.

¿Un rediseño fascista?

Sin duda alguna. Es un rediseño total y absolutamente fascista, neoco-lonial, sin precedentes, inusual en su táctica y su técnica contra los distintos pueblos del mundo.

Pero si en estos momentos el papel de Naciones Unidas se encuentra debilitado por las razones mencionadas, el papel de Naciones Unidas es recuperable también superando los mismos factores de debilidad, recuperando a Europa, recuperando la unidad árabe, recuperando la unidad de las distintas fuerzas de los países pobres del Sur en su lucha contra una globalización salvaje e inhumana.

Después de los recientes asesinatos de líderes de HAMAS, ¿cómo ve la perspectiva inmediata en cuanto a la política de Sharon aprobada por el gobierno de EE.UU. de debilitar la unidad, la lucha palestina a través del asesinato de sus principales dirigentes?

Desde que empezó a construir el muro, Sharon ha cruzado y ha violado todas las líneas rojas diseñadas por Estados Unidos y con el permiso de Estados Unidos. Ha violado la línea roja de no volver a las ciudades de la zona A, ha violado la línea roja de golpear duramente la infraestructura de la Autoridad Nacional Palestina, no ya la Intifada nada más, sino la ANP, porque anteriormente Estados Unidos le había dado luz verde para golpear la infraestructura de la Intifada, para acabar con la Intifada. Sharon ya está violando la infraestructura de la ANP. Ha puesto a Arafat, después del jeque Ahmed Yassin, también en peligro físico, en la lista de asesinatos selectivos.

Es decir que Sharon en este momento tiene luz verde, total y absoluta, para violar sin ningún escrúpulo todos y cada uno de los derechos internacionales, los derechos humanos y las leyes internacionales que le obligan a respetar al pueblo, su cultura, sus necesidades y su movimiento libre. Quizás no hubiera sido posible que Sharon actuara, si los palestinos hubieran logrado una mayor unidad nacional, si los dirigentes palestinos hubieran logrado un programa político deseado por todo nuestro pueblo que definiera los objetivos del pueblo palestino, un programa de dirección nacional que definiera con claridad la misión y los objetivos de sus gobiernos que lamentablemente han terminado con muy poco éxito con respecto a la lucha contra la ocupación israelí.

Hablamos de esto porque la unidad nacional es prácticamente el corazón por el que late nuestro pueblo palestino y a través del cual puede seguir golpeando la ocupación israelí hasta lograr sus objetivos.

Con la unidad nacional palestina evitamos la fragmentación y las divisiones tan deseadas por parte de Estados Unidos y de Israel dentro de nuestro pueblo. Con la unidad nacional podemos tener mejores papeles tanto en la liga árabe, coordinando con los hermanos de los países árabes, tanto pueblos como gobiernos, las causas nacionales pendientes y cómo tratar estas causas nacionales pendientes a nivel nacional e internacional. Con un programa de unidad nacional se presenta la causa palestina mucho más fuerte ante la opinión pública internacional, con una imagen sólida que defienda nuestro derecho en Naciones Unidas, en los consejos europeos y en cualesquiera de las instituciones internacionales.

Si hablamos de la unidad nacional, hablamos de la única cuestión en la que en cualesquiera de las luchas de nuestro pueblo podemos encontrar una razón para llevarla a cabo. La unidad nacional es la asignatura pendiente para poder mantener no solamente la Intifada sino la causa nacional, la existencia de nuestro pueblo fuera de cualquier peligro, frente a esa política tan agresiva y tan fascista del gobierno de Sharon.

No quisiera terminar esta conversación, que más que una entrevista, es una conversación entre amigos revolucionarios, sin preguntar ¿cómo usted aprecia la posición de los países árabes frente a Israel y al pueblo palestino?

Los países árabes viven actualmente una doble crisis, una crisis interna, de cómo tienen que responder a una agresión humillante, a una ocupación humillante por parte de Estados Unidos, a sus pueblos y, por otra parte, el rechazo de la mayoría de los países árabes a las exigencias norteamericanas de democratización.

De un lado, esta crisis dificulta los planes norteamericanos en la zona, porque está generando y seguirá generando un mayor rechazo a la presencia norteamericana. Del otro, esta crisis de confianza entre Estados Unidos y algunos países árabes abre una positiva perspectiva de coordinación entre el pueblo palestino y sus representantes y distintos países árabes con causas y sin causas pendientes a resolver en el Medio Oriente. Está abriendo el camino a reforzar la colaboración entre el pueblo palestino, la OLP y Egipto. Abre la perspectiva a una mejor coordinación entre Palestina, Siria y otros países árabes, especialmente del Golfo, con la causa palestina.

En este momento tenemos todas y cada una de las posibilidades para poder caminar hacia la unidad nacional, posiblemente, con menos dificultades que las esperadas antes de la guerra y durante la invasión norteamericana, entre el pueblo palestino y el resto de los pueblos árabes. Esto vuelve otra vez a acercar la unión que existía anteriormente entre la causa palestina y el movimiento de liberación nacional árabe. O sea, en este momento vemos que las dificultades de Estados Unidos en la zona crecen, que la desconfianza entre Estados Unidos y sus propios aliados más cercanos crece, y es una oportunidad que no debe perderse para los palestinos. Pero para que se exploten al máximo posible estas oportunidades, debe realmente encaminarse el plan de la unidad nacional hacia su éxito seguro entre las distinta! s fuerzas palestinas.

El Frente Democrático ha jugado un papel importante en acercar todas las posturas posibles para crear un plan de unidad entre las distintas fuerzas palestinas dentro de la OLP, un plan de unidad nacional, un programa político para todas las organizaciones palestinas, basado en los derechos del pueblo palestino reconocidos internacional-mente en la retirada hasta las fronteras del 4 de junio, en la creación del Estado palestino con Jerusalén como capital, y en el derecho al retorno palestino.

El Frente Democrático, sin exageraciones, ha sido la única fuerza palestina que se ha presentado a todas y cada una de las reuniones en los últimos dos o tres años con un programa de unidad escrito. Es la única que ha ofrecido en todas las coordinaciones dirigidas por Egipto y otros países, un programa de unidad nacional, para acercar las posturas de todas las fuerzas palestinas para poder seguir la lucha, que es el programa político de unidad nacional y una dirección que pueda orientar mejor cualquier proceso de paz ahora y en el futuro, para darle la mayor fuerza a nuestro pueblo, unido contra cualquier manipulación de sus derechos a nivel regional e internacional.

* Director de Tricontinental: www.tricontinental.cubaweb.cu

 
 
 
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