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Durante su reciente estancia en La Habana, el líder del FDLP concedió una entrevista exclusiva a este sitio web y en una conversación de más de una hora y media analizó diversos temas de la actualidad palestina, como el futuro de la Hoja de Ruta, el diálogo interno y el papel actual del movimiento nacionalista árabe.
- Teniendo en cuenta que ha sido aprobado el plan Hoja de Ruta, ¿cómo el FDLP aprecia ese tema? ¿Hasta qué punto la Comunidad Internacional puede presionar para su aplicación y sobre cuáles puntos se va a apoyar el Frente para un llamado a la puesta en práctica de esa iniciativa?
Nayef Hawatmeh: El Plan de la Hoja de Ruta aprobado unánimemente por el Consejo de Seguridad es un compromiso político entre la Unión Europea (UE), Estados Unidos y Rusia, y es una consecuencia de la Intifada palestina que lleva tres años desde que se inició hasta este momento. También es una forma de protesta por parte de la UE, de Rusia y de Naciones Unidas contra el patrocinio y la exclusividad estadounidense de la cuestión del Medio Oriente y del conflicto árabe-israelí.
El plan proclama la participación de la UE, Naciones Unidas y Rusia de forma que permita superar la política norteamericana, caracterizada por su patrocinio único, especialmente en los últimos diez años, de toda la cuestión política palestino-israelí.
El Frente Democrático para Liberación de Palestina exige la aplicación de todas las resoluciones de las Naciones Unidas relativas a la causa palestina y la aplicación de la Hoja de Ruta (bajo el auspicio y el control del cuarteto), pero esa idea se enfrenta a la actitud de Sharon quien mantiene una política contraria a la búsqueda de una solución pacífica para el problema palestino-israelí.
Sharon ha puesto 14 condiciones a la Hoja de Ruta y continúa su política de usurpación del territorio palestino y su colonización por parte de los israelíes porque tiene otra Hoja de Ruta que incluye la anexión del 42 por ciento de los territorios ocupados y al mismo tiempo la inserción de Jerusalén dentro de Israel.
La administración norteamericana está de acuerdo íntegramente con las 14 condiciones impuestas por Sharon, por eso se ha paralizado la aplicación de la iniciativa, que tenía que haberse aplicado antes de finalizar este año.
En Naciones Unidas, Washington utiliza todo su poderío político, incluído el derecho del veto, para impedir cualquier condición que obligue a Israel a cambiar su política. Por ello Rusia, con el apoyo de la Unión Europea y de Naciones Unidas, presentó hace unos días un proyecto que diseña la aplicación de la Hoja de Ruta, pero Estados Unidos tiene poca fuerza moral y ha rechazado la votación sobre el capítulo séptimo de la Carta de Naciones Unidas que obliga a sancionar a Israel en caso de rechazar la aplicación del plan de paz. Es por eso que Israel lleva 55 años ignorando todas las resoluciones de la ONU, es decir desde el año 1947 hasta el momento. También podemos observar que con respecto a Iraq, Estados Unidos utilizó el capítulo séptimo de la Carta de Naciones Unidas para aprobar todas las resoluciones que sancionan a este país árabe y le obligan a actuar como Washington ha querido. Washington ha utilizado las votaciones para llevar a cabo su guerra contra Iraq, mientras Israel durante 55 años ha hecho caso omiso y ha ignorado totalmente todas las resoluciones de la ONU.
- En ese contexto que presenta, hay lo que podríamos llamar una especie de internacionalización del conflicto árabe-israelí, en el sentido de que por un lado tenemos a Estados Unidos e Israel, y a la Comunidad Internacional por el otro. ¿Considera que es válida esa apreciación?
NH: La opinión pública internacional está, en su absoluta mayoría, a favor de las Resoluciones de la ONU. En noviembre último, la Asamblea General de Naciones Unidas hizo seis votaciones que obligan a Tel Aviv al reconocimiento de los derechos de los refugiados palestinos, y a la retirada de los territorios ocupados, única y exclusivamente con la oposición de Estados Unidos, Israel y dos islotes, bajo dominio político totalmente estadounidense.
-¿Cómo valora el diálogo ínter palestino que se va a iniciar esta semana en El Cairo? ¿Considera que hay un ambiente interno apropiado para esas conversaciones y qué resultados espera el Frente de esa reunión?
NH: Nuestra delegación lleva a ese diálogo un proyecto para la unidad nacional que se presentará a todas las delegaciones palestinas asistentes a la Conferencia de Diálogo. Treinta y ocho meses de Intifada, con el fracaso de Sharon, y la ocupación de Iraq por las tropas norteamericanas han creado condiciones que nosotros esperamos que sigan favorables para lograr un acuerdo como resultado del diálogo interpalestino.
Es triste realmente destacar que la fuerza de la derecha palestina, encabezada por Arafat, obstaculice una vez más la posibilidad de lograr un acuerdo que plasme la unidad nacional palestina sobre lo que nosotros exigimos, los acuerdos de interés común y los mínimos intereses comunes.
- ¿Cual es la posición del Frente ante el documento aprobado en Ginebra? Desde su punto de vista, ¿cuáles son las debilidades de ese texto que se pretende convertir en documento oficial?
NH: Lo que se denomina el Acuerdo de Ginebra es el retroceso de una parte del equipo palestino, en relación o en comparación con todas las resoluciones de Naciones Unidas.
El acuerdo de Ginebra representa de una forma muy clara una nueva conquista para Israel porque permite y está de acuerdo con la inclusión bajo el dominio de Tel Aviv de todos los asentamientos que han construido, de todos los territorios sobre los cuales están edificados los asentamientos tanto en Cisjordania como en la Franja de Gaza.
También, el abandonar la defensa del derecho de los refugiados a retornar a Palestina e ignorar la Resolución 194 de la ONU que otorga total y absoluto derecho al regreso de los palestinos refugiados representa un retroceso para los palestinos y una conquista para el gobierno de Israel.
Todo eso sin duda alguna será un paso aprovechado por parte del Partido Laborista sionista que adopta un plan que puede considerarse como relativamente expansionista, pues está hasta cierto punto por debajo del plan expansionista de Sharon.
El acuerdo de Ginebra también representa un retroceso del equipo palestino respecto al propio plan de la Hoja de Ruta.
En este momento se trata de hacer pasar el Acuerdo de Ginebra como alternativa a la Hoja de Ruta y a las Resoluciones de Naciones Unidas. Por lo cual insisto en que ese acuerdo no es un terreno adecuado para la solución con Israel, ni tampoco para poder conseguir la aplicación de la Hoja de Ruta. |