Treinta años de confinamiento en las cárceles israelíes, de incomunicación, de constantes amenazas de muerte por parte de sus implacables verdugos, no lograron quebrar la voluntad del combatiente internacionalista libanés, Samir Al-Kantar, ni hacerlo abjurar de sus ideales revolucionarios y el amor a su patria, cuya causa, junto con la del pueblo palestino, abrazó siendo un adolescente.
Excarcelado en un canje de prisioneros logrado entre el Partido de Dios (Hezbollah) y el gobierno israelí y compulsado por la campaña mundial en favor de su liberación, el Presidente de Honor del Comité Internacional por la Liberación de los Cinco cubanos detenidos en Estados Unidos, realizó en días recientes su añorada visita a Cuba, país al que profesa “una profunda admiración, consideración y respeto”.
Durante su encuentro con la colectividad cubano-árabe, que devino acto de mutua solidaridad entre los pueblos del Líbano, Cuba y Palestina, el ejemplar luchador declaró a Trabajadores que el convencimiento de la razón y la justeza de su causa y el apoyo de la comunidad internacional le dotaron de la voluntad y las fuerzas necesarias para soportar la crueldad de su encierro y reafirmar los principios que le han acompañado siempre.
“Los sionistas no se han acostumbrado a que los combatientes árabes resistamos tanto tiempo los horrores de sus lúgubres prisiones y a que preservemos en ellas nuestra integridad, nuestros ideales, nuestras posiciones políticas y nuestro honor revolucionario.
“Mientras estaba encarcelado me repetía a mí mismo y a mis carceleros que cuando saliera libre continuaría mi lucha a favor del Líbano y de Palestina, y por consiguiente ese espíritu de desafío sostenido durante tanto tiempo molestaba a nuestros enemigos, que se negaron durante treinta años a mi excarcelación, pues fui apresado con apenas 16 años de edad y condenado a una irracional sentencia de 534 años de cárcel por mi participación en actos de la resistencia libanesa y de apoyo a la causa palestina.
“Baste señalar que cuando me detuvieron en 1979, el entonces primer ministro israelí, Menagen Beguin, aseveró que el castigo que le esperaba a Samir Al-Kantar ni siquiera el diablo lo había inventado todavía. Para los cuerpos de seguridad del Estado hebreo, continúo siendo un objetivo como han declarado sus autoridades a raíz de mi excarcelación”.
¿Cuánto contribuyó a su liberación la solidaridad mundial?
“Quienes han sufrido y sufren tantos años de encierro por defender a su patria, esperan y agradecen las manifestaciones de aliento y de solidaridad con nuestra causa, porque entre las tinieblas y las penurias de la prisión escuchar esas voces hermanas nos traen un rayo de luz y de esperanza, y personalmente puedo dejar constancia de su gran valor y significación.
“En el caso de los Cinco Héroes cubanos, como he establecido en anteriores ocasiones, aún estando encarcelado y en circunstancias muy especiales y difíciles logré intercambiar correspondencia con ellos, que merecen el respaldo de todos los hombres honestos del mundo.
“Desde entonces sentí un compromiso muy fuerte con la batalla por su liberación y, como he expresado en anteriores ocasiones, tan pronto fui excarcelado lancé un llamamiento internacional en favor de esos cinco luchadores antiterroristas cubanos, hijos de un pueblo que tanta solidaridad militante les ha brindado a sus hermanos libaneses y palestinos y otros pueblos del mundo.
“Y, por supuesto, la causa de los Cinco es también mi causa”, afirmó finalmente.