ENTREVISTA - ARCHIVO
 
Entrevista de Nayef Hawatmeh, Secretario General del Frente Democrático para la Liberación de Palestina, concedida al periódico ecuatoriano “El Sucre”, edición N° 28 del mes de febrero del 2004
 
La Intifada impide la liquidación de Palestina
Por: Marcelo Larrea
17 de febrero del 2004
 

Después de los tratados de Oslo han sido arrebatados más territorios palestinos que anteriormente

“Nuestro pueblo enfrenta los tanques con las piedras porque tenemos fe en nuestra causa”.

Los muros de anexión arrebatarían aproximadamente un 44,5% de los territorios palestinos en caso de culminarse

La pretensión de expulsar a Arafat ocasionaría a Israel más daños que beneficios

El drama trágico en el que se debate el pueblo palestino, bajo el terror sistemático de Israel y su pretensión de desaparecerlo del mapa, hiere la sensibilidad de todo ser humano.

El uso de los diversos recursos de la guerra, la demolición de viviendas con niños, mujeres y hombres en su interior, el asesinato privilegiado de los niños “porque mañana lucharán contra el sionismo”, la tortura, la represión y el crimen selectivo e indiscriminado, ahora han dado paso a la construcción de muros para aislar a los palestinos, en una réplica cruel del ghetto de Varsovia, que en su tiempo el nazismo usó contra los judíos.

En este contexto, los palestinos, viven... sobreviven, aman y entregan su vida por su patria, en estado de sitio y usurpación permanente, constituyendo un ejemplo cotidiano de heroísmo para los hombres y mujeres del mundo, empezando por los judíos.

Para mirar de cerca los estremecedores acontecimientos, a la luz del análisis político, nuestro Director, Marcelo Larrea, entrevista a una de las figuras más prominentes de la resistencia palestina, Nayef Hawatmeh, Secretario General del Frente Democrático para la Liberación de Palestina.

¿Cuáles fueron las causas, y cuáles han sido los propósitos, medios y resultados de la Intifada declarada el 28 de septiembre del 2000?

- Después de más de 7 años de la firma de los Acuerdos de Oslo, el proceso negociador llegó a un camino cerrado ya que los sucesivos gobiernos israelíes intentaron hundirlo con pequeños detalles sin determinar el objetivo final de estas negociaciones. Esos engaños israelíes fueron acompañados de una salvaje campaña colonialista, pues después del inicio del proceso negociador en Madrid, en 1991, y luego de la firma de los Acuerdos de Oslo en 1993, fueron arrebatados por las fuerzas ocupantes muchos más territorios palestinos que anteriormente.

El responsable directo del aborto de los Acuerdos de Oslo es el conjunto de posiciones intransigentes israelíes que rechazan hasta el momento aceptar los legítimos derechos del pueblo palestino a la independencia nacional, la libre autodeterminación y el retorno de los refugiados a sus hogares de donde fueron expulsados, tal como lo reflejan las resoluciones de la comunidad internacional que condenaron la agresividad israelí, así como la ocupación de la tierra palestina y la represión contra su pueblo.

Como una respuesta a todo eso estalló la Intifada que, con su carácter general, es un conjunto de movilizaciones de masas y de actos mayormente pacíficos, puesto que no existen las condiciones para la presencia de una resistencia armada de forma global. Hay actos de resistencia armada contra el ejército ocupante y los milicianos colonos, pero debido al gran desequilibrio de la correlación de fuerzas, eso no representa el carácter de la Intifada. Nuestro pueblo enfrenta los tanques con las piedras porque tenemos fe en nuestra causa. A pesar de las masacres cometidas por la sangrienta maquinaria militar sionista, la Intifada ha podido frustrar los planes de Sharon que tienen el objetivo de liquidar la causa nacional palestina.

Política criminal
¿Cuál es su evaluación política del incremento sistemático de la agresión israelí en contra del pueblo palestino?

El gobierno de Sharon continúa su sangrienta y criminal política agresiva contra el desarmado pueblo palestino. Nosotros estamos ante una real tragedia humana: ellos matan a nuestros niños, destruyen nuestra economía, arrasan las tierras sembradas, arrancan los árboles y siguen bloqueando ciudades, aldeas y campamentos en Gaza y Cisjordania, tienen puntos militares desplegados en todas partes, impiden el retorno a los límites mínimos de la vida natural de nuestro pueblo, imposibilitan a los campesinos llegar a sus campos y granjas y no permiten la entrada de medicinas o el traslado de los enfermos palestinos a hospitales.

Pese a esta política ocupacionista de represión, muerte y asesinatos, cuyo objetivo es destruir los cimientos de la independencia palestina, nuestro pueblo aún resiste y espera el respaldo de todos los amantes de la paz, la democracia y la libertad en el mundo para que estén junto a nosotros frente a la criminal maquinaria israelí apoyada por Estados Unidos.

Quisiera referirme a lo último que engendraron las políticas racistas israelíes: los muros de anexión a Israel y de separación racista construidos sobre los territorios palestinos ocupados con el fin de anexionar las tierras mas fértiles, las fuentes de recursos hidráulicos y dividir los territorios en 8 islotes aislados que representan cantones racistas para los palestinos, lo que hace recordar la política del Apartheid practicada en Sudáfrica. Esos muros arrebatarían aproximadamente un 44,5 por ciento de nuestros territorios en caso de culminarse.

Estados Unidos garantizó la cobertura política a esa agresividad israelí e imposibilitó la aprobación de la resolución del Consejo de Seguridad que condena la edificación de dichos muros y demanda eliminarlos. Eso constituye una nueva muestra de la irresponsable parcialidad política a favor de Israel del gobierno de los nuevos conservadores estadounidenses.

¿Cómo juzga la situación actual del gobierno de Sharon, la continuación del cerco en Ramallah contra Arafat y las reiteradas pretensiones de expulsarlo?

El gobierno del Partido Likud que encabeza Sharon es un gobierno de guerra, que llegó a la cúpula del poder con las consignas “dejen al ejército que triunfe” y “liquidación de la Intifada en 100 días”. Las fuerzas ocupantes para aplicar esos lemas han masacrado a nuestro desarmado pueblo. Con sus buldózeres han borrado barrios completos de la faz de la tierra en el campamento de Jenin, además de los barrios viejos situados en el centro de la ciudad de Nablus, considerados por la UNESCO como uno de los históricos tesoros del mundo. Igualmente han hecho en Hebrón, Tulkarem, la ciudad de Gaza y sus campamentos, y recientemente, y no son los últimos, en Rafah y su campamento, donde desalojaron a más de 300 familias palestinas y destruyeron sus viviendas.

Respecto a la segunda parte de la pregunta, todo el pueblo está cercado y se prohíbe el traslado de una aldea a otra, e incluso de un barrio a otro dentro las ciudades. Existen puntos de control en todas partes; la dirección palestina es blanco de asesinatos y eliminación; y el bloqueo alcanza todas las instituciones y organismos de la OLP y la Autoridad Nacional incluyendo la sede de la presidencia de la ANP, donde está sitiado el hermano Yasser Arafat.

Ellos amenazan con expulsarlo, pero están conscientes de que dar un paso como ese les ocasionaría más daños que beneficios, por lo que sería una estupidez hacerlo, e incluso hasta Estados Unidos se opone a esa determinación de Israel porque conoce la magnitud de la oposición mundial a una decisión que contradice la legalidad internacional.

Decisiones como esas no doblegarán a la lucha de nuestro pueblo contra la ocupación.

Los elementos básicos de la paz
¿Cuál es la importancia del movimiento judío en contra de las políticas de guerra de Sharon y cuál es la actitud de ustedes frente a ellos?

La importancia del movimiento judío antisionista y sus actividades radica en su papel de desenmascarar las políticas sangrientas sionistas, pero es importante destacar que ese movimiento aún es marginal en el seno de la sociedad israelí y sus acciones están limitadas, por lo que todavía no podemos apostar por ellos.

En los últimos años notamos el retroceso de las acciones de las fuerzas que llaman a la paz en Israel y un crecimiento a favor de la derecha. Eso se debe a las políticas de militarización racista que practica la derecha encabezada por el Partido Likud. Por otra parte, existe una posición que ha comenzado a crecer entre los intelectuales, políticos israelíes y ex oficiales del ejército, conscientes de la inutilidad de las políticas de ocupación debido a la resistencia del pueblo palestino. Sin embargo, semejantes ideas no encuentran su camino en el terreno por dos razones:

Primero, no se ha cristalizado un movimiento israelí serio y verdadero que asuma la responsabilidad de movilizar las fuerzas de paz, desarrollarlas y activar su papel frente a la extrema derecha.

Segundo, las ideas planteadas por los que critican la política de Sharon no llegan a la conclusión demandada y, en especial, a aceptar los derechos del pueblo palestino a la independencia, la autodeterminación y el retorno, así como la necesidad de desarticular completamente los asentamientos judíos y la salida de la ocupación. Todo ello hace afirmar que todavía es temprano para esperar el desempeño de un papel eficaz y el surgimiento de una corriente política israelí activa que rija los amplios sectores de su sociedad bajo la divisa de “paz global”, equilibrada sobre la base de la tierra a cambio de la paz, y de la eliminación de la ocupación, la retirada de Israel a las fronteras del 4 de junio de 1967, la creación de un Estado Palestino Independiente, con su capital Jerusalén árabe, la desarticulación de los asentamientos y la destrucción del muro de anexión y de separación racista.

La necesidad de un programa unido
¿Cuáles considera son los principales problemas que enfrenta hoy la resistencia palestina y cuáles son las propuestas del FDLP para superarlos?

El problema fundamental que enfrenta la resistencia palestina es la carencia de un programa político unido, de denominador común, entre las diferentes organizaciones y fuerzas palestinas.

Con el propósito de salir de ese atolladero político, el Frente Democrático planteó más de una iniciativa a las fuerzas patrióticas, democráticas e islámicas y a la Autoridad Palestina para continuar el diálogo nacional, y convocó a las partes árabes, y de ellas a Egipto, a patrocinar dicho diálogo en un intento de llegar a un programa de denominadores comunes. El último de esos intentos tuvo lugar en El Cairo, en marzo pasado, y estuvo precedido de otros encuentros realizados en la capital egipcia a fines del 2002. Antes de esos dos se sostuvieron conversaciones en Gaza, el 5 de agosto de 2002, cuando se elaboró un importante documento político y organizativo llamado “Documento de agosto”, pero cuya aprobación se frustró en el último momento debido a cálculos egoístas y limitados de algunas fuerzas y organizaciones palestinas, a pesar de la importancia de los resultados de los fructíferos diálogos con la participación de las fuerzas patrióticas, democráticas e islámicas.

Nuestra visión para rebasar las dificultades se basa en la necesidad de incorporar a todas las fuerzas y organizaciones palestinas bajo un programa unido y un diálogo nacional donde todos participen con el fin de reconstruir las instituciones palestinas, incluso las de la Autoridad, partiendo de un frente de coalición mediante un proceso electoral regulado por la ley de la representatividad porcentual. Esa es una condición necesaria para reconsiderar el papel colectivo de la dirección palestina y elaborar una política negociadora que supere los errores fatales de la trayectoria de Oslo, la cual llegó a un camino cerrado y luego, en el año 2000, a su derrumbe debido al fracaso de las negociaciones en Camp David (2) y en Taba, Egipto, al no alcanzar las demandas justas de nuestro pueblo: la independencia, la autodeterminación, el retorno de los refugiados, la desarticulación de los asentamientos y la total retirada de las fuerzas sionistas de las zonas palestinas ocupadas durante la agresión del 5 de junio de 1967.

Iraq: cálculos equivocados de EUA
¿Cómo ha afectado a la lucha de los palestinos la invasión de EE.UU. a Iraq y el empantanamiento de la administración Bush en ese conflicto?

Como declaró la Casa Blanca con la ocupación de Iraq tratan de crear una nueva estrategia en la región que les permita imponer su control sobre las riquezas de esos países y reorganizar la zona de forma tal que esté, en gran medida, dentro de la esfera de subordinación a los intereses imperialistas norteamericanos. En ese contexto, los halcones de la administración Bush consideraron que constituirá una situación apropiada para imponer el concepto israelí para la solución del conflicto israelo-palestino, respaldado por Estados Unidos. Sin embargo, pocos días después estalló la resistencia iraquí y comenzaron a hundirse en el pantano de ese país, lo que demuestra los cálculos equivocados de los nuevos conservadores de la Casa Blanca y el Pentágono. Mientras ellos se empantanan, el pueblo palestino aún resiste y seguirá resistiendo a pesar de todas sus heridas.

La posición norteamericana alineada a los intereses de Israel representa un obstáculo para lograr un arreglo político equilibrado global del conflicto árabe-israelí y palestino-israelí. El arreglo no se alcanzará imponiendo soluciones que no responden a las demandas justas del pueblo palestino, concernientes a su derecho a establecer su Estado Independiente y a decidir libremente su destino sobre su tierra, así como al retorno de aquellos que fueron expulsados de su suelo patrio y sus fuentes de sustento.

Esa es la condición para cualquier solución equilibrada y perdurable.

Vive Palestina
¿Cuándo la estrategia de Israel goza del apoyo implícito, cuando no explícito, de una gran potencia como EEUU, cuál considera usted, es la función de la nación árabe en su conjunto respecto a los derechos nacionales del pueblo palestino?

Lamentablemente, las sucesivas administraciones norteamericanas, en contraposición a los principios del derecho internacional y la justicia, continúan su respaldo absoluto a la agresión expansionista y colonialista israelí, partiendo de la coincidencia de los intereses entre ambos países. Esa posición de Washington ha entorpecido el alcance de un arreglo político que logre la paz global. El apoyo ilimitado que ofrecen esas administraciones instiga a las fuerzas derechistas sionistas a ampliar sus planes agresivos contra los pueblos árabes y el palestino.

El respaldo oficial árabe a la causa palestina retrocedió considerablemente después de los sucesos del 11 de septiembre de 2001 como resultado de las fuertes presiones ejercidas por la Casa Blanca sobre los regímenes árabes.

Varios gobiernos han adoptado la posición de autodefensa ante la presión de Estados Unidos, por una parte, y sus pueblos por otra. No obstante, en la conciencia de los pueblos árabes vive la causa palestina y están dispuestos a sacrificarse para apoyar a los palestinos, pero la represión organizada contra ellos les impide expresarse.

A pesar de esta realidad, millones de personas salieron en las capitales árabes a apoyar a nuestro pueblo que enfrenta la muerte y el terrorismo israelí. Sobre las fundamentales fuerzas políticas, nacionales y democráticas, recae la tarea principal de organizar a las masas, fructificar las acciones frente a la represión de su voluntad por parte de sus gobiernos y alzar la voz contra las políticas de Sharón.

La Nación Árabe está consciente de que no habrá estabilidad ni paz en la región sin que se otorgue al pueblo palestino su derecho a la independencia, autodeterminación y al retorno de los refugiados; y por ende, contamos con su respaldo como el gran soporte para enfrentar la agresión israelí apoyada por Estados Unidos.

Los elementos básicos de la paz
¿Cuál es la importancia del movimiento judío en contra de las políticas de guerra de Sharon y cuál es la actitud de ustedes frente a ellos?

La importancia del movimiento judío antisionista y sus actividades radica en su papel de desenmascarar las políticas sangrientas sionistas, pero es importante destacar que ese movimiento aún es marginal en el seno de la sociedad israelí y sus acciones están limitadas, por lo que todavía no podemos apostar por ellos.

En los últimos años notamos el retroceso de las acciones de las fuerzas que llaman a la paz en Israel y un crecimiento a favor de la derecha. Eso se debe a las políticas de militarización racista que practica la derecha encabezada por el Partido Likud. Por otra parte, existe una posición que ha comenzado a crecer entre los intelectuales, políticos israelíes y ex oficiales del ejército, conscientes de la inutilidad de las políticas de ocupación debido a la resistencia del pueblo palestino. Sin embargo, semejantes ideas no encuentran su camino en el terreno por dos razones:

Primero, no se ha cristalizado un movimiento israelí serio y verdadero que asuma la responsabilidad de movilizar las fuerzas de paz, desarrollarlas y activar su papel frente a la extrema derecha.

Segundo, las ideas planteadas por los que critican la política de Sharon no llegan a la conclusión demandada y, en especial, a aceptar los derechos del pueblo palestino a la independencia, la autodeterminación y el retorno, así como la necesidad de desarticular completamente los asentamientos judíos y la salida de la ocupación. Todo ello hace afirmar que todavía es temprano para esperar el desempeño de un papel eficaz y el surgimiento de una corriente política israelí activa que rija los amplios sectores de su sociedad bajo la divisa de “paz global”, equilibrada sobre la base de la tierra a cambio de la paz, y de la eliminación de la ocupación, la retirada de Israel a las fronteras del 4 de junio de 1967, la creación de un Estado Palestino Independiente, con su capital Jerusalén árabe, la desarticulación de los asentamientos y la destrucción del muro de anexión y de separación racista.

La necesidad de un programa unido
¿Cuáles considera son los principales problemas que enfrenta hoy la resistencia palestina y cuáles son las propuestas del FDLP para superarlos?

El problema fundamental que enfrenta la resistencia palestina es la carencia de un programa político unido, de denominador común, entre las diferentes organizaciones y fuerzas palestinas.

Con el propósito de salir de ese atolladero político, el Frente Democrático planteó más de una iniciativa a las fuerzas patrióticas, democráticas e islámicas y a la Autoridad Palestina para continuar el diálogo nacional, y convocó a las partes árabes, y de ellas a Egipto, a patrocinar dicho diálogo en un intento de llegar a un programa de denominadores comunes. El último de esos intentos tuvo lugar en El Cairo, en marzo pasado, y estuvo precedido de otros encuentros realizados en la capital egipcia a fines del 2002. Antes de esos dos se sostuvieron conversaciones en Gaza, el 5 de agosto de 2002, cuando se elaboró un importante documento político y organizativo llamado “Documento de agosto”, pero cuya aprobación se frustró en el último momento debido a cálculos egoístas y limitados de algunas fuerzas y organizaciones palestinas, a pesar de la importancia de los resultados de los fructíferos diálogos con la participación de las fuerzas patrióticas, democráticas e islámicas.

Nuestra visión para rebasar las dificultades se basa en la necesidad de incorporar a todas las fuerzas y organizaciones palestinas bajo un programa unido y un diálogo nacional donde todos participen con el fin de reconstruir las instituciones palestinas, incluso las de la Autoridad, partiendo de un frente de coalición mediante un proceso electoral regulado por la ley de la representatividad porcentual. Esa es una condición necesaria para reconsiderar el papel colectivo de la dirección palestina y elaborar una política negociadora que supere los errores fatales de la trayectoria de Oslo, la cual llegó a un camino cerrado y luego, en el año 2000, a su derrumbe debido al fracaso de las negociaciones en Camp David (2) y en Taba, Egipto, al no alcanzar las demandas justas de nuestro pueblo: la independencia, la autodeterminación, el retorno de los refugiados, la desarticulación de los asentamientos y la total retirada de las fuerzas sionistas de las zonas palestinas ocupadas durante la agresión del 5 de junio de 1967.

Iraq: cálculos equivocados de EUA
¿Cómo ha afectado a la lucha de los palestinos la invasión de EE.UU. a Iraq y el empantanamiento de la administración Bush en ese conflicto?

Como declaró la Casa Blanca con la ocupación de Iraq tratan de crear una nueva estrategia en la región que les permita imponer su control sobre las riquezas de esos países y reorganizar la zona de forma tal que esté, en gran medida, dentro de la esfera de subordinación a los intereses imperialistas norteamericanos. En ese contexto, los halcones de la administración Bush consideraron que constituirá una situación apropiada para imponer el concepto israelí para la solución del conflicto israelo-palestino, respaldado por Estados Unidos. Sin embargo, pocos días después estalló la resistencia iraquí y comenzaron a hundirse en el pantano de ese país, lo que demuestra los cálculos equivocados de los nuevos conservadores de la Casa Blanca y el Pentágono. Mientras ellos se empantanan, el pueblo palestino aún resiste y seguirá resistiendo a pesar de todas sus heridas.

La posición norteamericana alineada a los intereses de Israel representa un obstáculo para lograr un arreglo político equilibrado global del conflicto árabe-israelí y palestino-israelí. El arreglo no se alcanzará imponiendo soluciones que no responden a las demandas justas del pueblo palestino, concernientes a su derecho a establecer su Estado Independiente y a decidir libremente su destino sobre su tierra, así como al retorno de aquellos que fueron expulsados de su suelo patrio y sus fuentes de sustento.

Esa es la condición para cualquier solución equilibrada y perdurable.

Vive Palestina
¿Cuándo la estrategia de Israel goza del apoyo implícito, cuando no explícito, de una gran potencia como EEUU, cuál considera usted, es la función de la nación árabe en su conjunto respecto a los derechos nacionales del pueblo palestino?

Lamentablemente, las sucesivas administraciones norteamericanas, en contraposición a los principios del derecho internacional y la justicia, continúan su respaldo absoluto a la agresión expansionista y colonialista israelí, partiendo de la coincidencia de los intereses entre ambos países. Esa posición de Washington ha entorpecido el alcance de un arreglo político que logre la paz global. El apoyo ilimitado que ofrecen esas administraciones instiga a las fuerzas derechistas sionistas a ampliar sus planes agresivos contra los pueblos árabes y el palestino.

El respaldo oficial árabe a la causa palestina retrocedió considerablemente después de los sucesos del 11 de septiembre de 2001 como resultado de las fuertes presiones ejercidas por la Casa Blanca sobre los regímenes árabes.

Varios gobiernos han adoptado la posición de autodefensa ante la presión de Estados Unidos, por una parte, y sus pueblos por otra. No obstante, en la conciencia de los pueblos árabes vive la causa palestina y están dispuestos a sacrificarse para apoyar a los palestinos, pero la represión organizada contra ellos les impide expresarse.

A pesar de esta realidad, millones de personas salieron en las capitales árabes a apoyar a nuestro pueblo que enfrenta la muerte y el terrorismo israelí. Sobre las fundamentales fuerzas políticas, nacionales y democráticas, recae la tarea principal de organizar a las masas, fructificar las acciones frente a la represión de su voluntad por parte de sus gobiernos y alzar la voz contra las políticas de Sharón.

La Nación Árabe está consciente de que no habrá estabilidad ni paz en la región sin que se otorgue al pueblo palestino su derecho a la independencia, autodeterminación y al retorno de los refugiados; y por ende, contamos con su respaldo como el gran soporte para enfrentar la agresión israelí apoyada por Estados Unidos.

 
 
 
Share |
 
 
 
 
 
 
 
 
Contáctenos: mail: fdlpalestina@fdlpalestina.org
Se permite la reproducción total o parcial de los materiales, siempre y cuando se mencione la fuente.
© Copyright 2003 Todos los Derechos Reservados por el FDLP