Entrevista

 
Medio Oriente tras la agresión israelí
Una visión sobre la situación actual de las organizaciones populares palestinas
Por: Roberto Fornari
8 de septiembre del 2006
 

En su paso por Buenos Aires dialogamos con Jehad K. Suleiman Rashid, miembro del Frente Democrático para la Liberación de Palestina (integrante de la OLP) y presidente de la Asociación Europea de Cooperación con Palestina (ASECOP), quien aportó su mirada sobre la situación y proyección de las organizaciones populares palestinas.

Consultado acerca de cuáles son las principales reivindicaciones y cuál la estrategia de los sectores laicos y socialistas para recuperar consenso frente a las posiciones integristas, Rashid nos dejó estas reflexiones:

“Las fuerzas que forman parte del campo de acción se ubican en dos campos principales. Por un lado tenemos a las agrupadas en la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), compuesta fundamentalmente por Al-Fatah, el FDLP, el Frente Popular, el Partido del Pueblo de Palestina y otras de menor envergadura.

Por otra parte se encuentran las que ocupan un espacio fuera del marco de la OLP, encabezadas por Hamas (creada en 1988) y la Jihad Islámica que ocupa un espacio menor. Esto, desde el punto de vista orgánico. Desde el punto de vista político, el papel que juegan estos dos bloques tiene una base común que es el Programa de Unidad Nacional Palestino aprobado en el 5º Consejo Nacional Palestino y elevado al máximo nivel internacional por Yasser Arafat ante la ONU en 1974.

Este programa de Unidad Nacional se basa fundamentalmente en una solución realista que reclama la aplicación de las resoluciones de Naciones Unidas aprobadas desde la creación del Estado de Israel y que han sido sistemáticamente rechazadas por éste y vetadas por su aliado principal, los Estados Unidos.

Esta solución que reclama la OLP se compone de reivindicaciones indiscutibles, a saber:

-La creación del Estado Palestino sobre los territorios ocupados ilegalmente por el ejército israelí en 1967, con Jerusalén Oriental como capital, reflejadas en la Resolución 338 y 242 de la ONU.

-El derecho de retorno de todos los refugiados palestinos reflejado en la Resolución 194 de la ONU.

-El desmantelamiento de todos los asentamientos israelíes en los territorios ocupados de Cisjordania y la Franja de Gaza.

-El derribo del muro del apartheid y el reconocimiento de la soberanía total del pueblo palestino en el marco de su Estado democrático, laico y seguro.

Estos son los fundamentos básicos para todas las organizaciones que forman la OLP y son los que en todos los procesos de paz han sido planteados y sistemáticamente rechazados por Israel.

El segundo bloque, encabezado por Hamas, que forma parte del conjunto de las fuerzas del Movimiento de Liberación Nacional Palestino, se basaba fundamentalmente en la lucha por la liberación de Palestina. Esta postura ha sido modificada progresivamente por Hamas, y después de negociaciones y diálogos entre las fuerzas palestinas desarrolladas en los últimos tres años, básicamente después de la victoria de Hamas en elecciones democráticas y ejemplares para todo el Medio Oriente.

Hamas respeta, desde hace un año y medio, el alto al fuego con Israel, ha estampado su firma en el documento de Unidad Nacional junto a todos los presos representantes de las diferentes organizaciones palestinas, que reconocen como una solución realista la aplicación de las Resoluciones de la ONU, incluida la creación del Estado Palestino sobre los territorios ocupados ilegalmente; o sea el reconocimiento de dos estados sobre la Palestina histórica, y el estado de Israel.

En estos momentos, la evolución de la situación se encamina tanto por parte de Hamas como de la OLP, hacia la conformación de un Gobierno de Unidad Nacional que pueda exigir con fuerza a la comunidad internacional inmediatas negociaciones para una solución definitiva y no por etapas o en forma unilateral como quiere el gobierno de Israel.

Esta evolución daría aún más fuerza, después de los acontecimientos en El Líbano y la heroica resistencia de su pueblo, asediado por mar, tierra y aire, para presionar sobre Israel ante el fracaso total de su ejército y su política militar como una solución justa para el pueblo palestino y para la sociedad israelí, que se encuentra cansada de seguir siendo el apéndice de los EEUU.

La situación actual refleja una modificación del comportamiento en el campo palestino por parte de todas las fuerzas en dos direcciones. Primero, reflejando el papel de la OLP después de los fracasos de Oslo y la no aplicación de ninguna resolución de la ONU. Segundo, mejores condiciones de Unidad Nacional entre todas las fuerzas del Movimiento Palestino que va a permitir mayores posibilidades de compromiso a nivel mundial.

El Frente Democrático para la Liberación Palestina y las otras organizaciones han venido insistiendo en una política de Unidad Nacional en los acuerdos del Cairo desde agosto de 2002, y de reflexión sobre las formas de lucha contra las fuerzas militares de ocupación, para privar a Israel de los argumentos que ha utilizado a nivel internacional, esgrimiendo su histórico argumento: que frente a la muerte de civiles en acciones de algunas formas de lucha armada, se reserva el “derecho a la defensa propia”; o sea, a la respuesta más cruel y más fascista.

En esto el FDLP ha insistido en la necesidad de reforzar la lucha armada como un derecho reconocido internacionalmente contra la ocupación militar, alejando a los civiles y buscando la confrontación con el ejército y con los colonos armados.

Hamas ha demostrado a lo largo de estos dos años un cambio de su postura, reforzando con su apoyo los acuerdos de Unidad Nacional y reorientando, también, su papel militar respetando, como hemos dicho, el alto el fuego, dejando algunas formas militares que no han encontrado aceptación política y que fueron utilizadas por Israel contra el pueblo palestino.

El FDLP, con su firme postura e incansable esfuerzo, ha podido mostrarse como representante de una importante fuerza laica dentro del Movimiento de Liberación Nacional que tiene capacidad e influencia notable apreciada por amplios sectores para cambiar de forma constructiva nuestras formas y métodos de lucha manteniendo a la cabeza las formas de lucha militar participativa, desechando el cinturón explosivo, es decir una política militar de masas, además de trabajar constantemente por la cohesión interna del pueblo palestino, contribuyendo a reforzar el prestigio que a nivel internacional este goza, frente a la salvaje política militar de ocupación israelí, punta de lanza del imperialismo yanqui en la región".

Fuente: Prensa De Frente, Argentina.

 
 
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