Pregunta: En el contexto de los pasados años de Intifada se introdujeron más de una vez los conceptos de alto el fuego y de la tregua, ¿cómo se reflejaron estas cuestiones en el accionar nacional palestino?

Respuesta: La lucha armada no es un objetivo en sí mismo, sino una de las formas de lucha que debe completarse con otras en servicio de los supremos intereses nacionales palestinos. Por ende, los destacamentos de la Resistencia tienen derecho a definir la metodología y línea de la Resistencia, lejos de utilizar una visión corta y de línea aventurera que conllevan al derramamiento en vano de la sangre de nuestro pueblo desarmado, y a determinar los instrumentos de este medio de lucha nacional y sus objetivos, lo que nos hizo aceptar y declarar la tregua provisional. En este marco, llamamos a intensificar y concentrar la lucha armada contra las fuerzas de ocupación dondequiera que estén, y en especial en los territorios palestinos ocupados tras la agresión de junio de 1967 por ser el eslabón más débil. Llamamos a alejar a los civiles, de ambas partes, del conflicto tomando en cuenta la experiencia de Hizb allá en el Sur del Líbano, en 1996 y de los movimientos de liberación nacional desde Vietnam, Argelia, hasta Sudáfrica. La política agresiva y sangrienta de Sharón hizo romper la tregua debido a su insistencia en continuar las operaciones de eliminación contra los cuadros y dirigentes de la Intifada y Resistencia, desde Aiman Bahdawi (FDLP), Raed Al-Karmi (Al-Fatah), Ismail Abu Shanab (Hamas) hasta Abu Ali Moustafa (FPLP); en rechazar la liberación de los prisioneros, y continuar la construcción del muro de separación y la agresiva campaña colonialista. Con la decisión de aceptar la tregua hemos impedido el enfrentamiento entre los propios palestinos. Hemos tenido acierto en nuestra decisión. Sólo Israel es el responsable del rompimiento de la tregua y de su no renovación.

Pregunta: Durante los pasados tres años se repitieron las operaciones de asesinatos contra los diferentes dirigentes nacionales y cuadros locales. ¿Cómo se refleja esa política ocupacionista en la actividad combativa palestina?, ¿cómo se puede enfrentar dicha política? y ¿por qué hay faltas en la persecución de los traidores?

Respuesta: La política de asesinatos es a la vez antigua y moderna desde Verdán hasta Al-Fakhani, en Beirut, pasando por Túnez y varias capitales europeas y llegando a Gaza y Cisjordania. Esas políticas no doblegan a nuestro pueblo en el sendero de su lucha, sino lo fortalecen. La respuesta a esos crímenes demanda cerrar nuestras filas, rechazar las discordias internas y aferrarse a la opción de intensificar la Intifada y Resistencia en el camino de la libertad y la independencia. Tratar la cuestión de los colaboradores de Israel exige un consenso patriótico palestino decidido por las fuerzas y organizaciones nacionales democráticas islámicas y la ANP. Ese asunto es de especial importancia y esperamos su aplicación con soluciones prácticas.

Pregunta: A pesar de la Intifada y el flujo de sangre palestina derramada sobre los territorios palestinos, muchos analistas y observadores de la situación palestina, además de los polos del accionar nacional, democrático e islámico afirman que la política oficial de la ANP no se eleva al nivel de los sacrificios del pueblo, sino en muchas ocasiones se ha alejado. ¿Cómo se puede cerrar la brecha entre el trabajo político negociador y el papel popular combativo nacional en el futuro en concordancia con las aspiraciones generales?

Respuesta: Esto es cierto, hemos advertido sobre estas destructivas políticas; pedimos abandonarlas y retornar a las reglas del programa de consenso patriótico, pues estas políticas concesionistas llevaron al proceso de Oslo a un camino cerrado. Podemos ver cómo la política de la ANP y el gobierno de Abu Mazen se derrumbaron porque volvieron a los principios de las políticas miserables concesionistas del proceso de Oslo. El intento de hacer prevalecer la hegemonía y el absolutismo sobre la decisión nacional palestina y el ceder ante las presiones israelo-norteamericanas al ofrecerles más concesiones, no son políticas durables porque se contradicen con los supremos intereses de nuestro pueblo, por lo que su destino es derrumbarse junto con sus diseñadores. La solución está en el retorno a la mesa de diálogo para ponerse de acuerdo sobre un programa de consenso patriótico que abarque entre sus puntos la reformulación de una estrategia negociadora. Hoy el gobierno de la Autoridad y Ahmad Korei están ante una prueba práctica. Los llamamos a la creación de un programa común, una dirección unificada, y un gobierno de unidad nacional, ya que sin ello continuarán el derrame de sangre en los hogares palestinos, las concesiones y las aventuras. Esta situación de concesiones y aventuras conduce a un proceso de doble efecto: es destructiva para el pueblo y la patria y para la Intifada y Resistencia.

Pregunta: El arresto político no se detuvo a pesar de todas las voces que demandan su fin. Hay varios luchadores aún detenidos en las cárceles de la ANP, especialmente en Jericó, pertenecientes a diferentes organizaciones. ¿Pudiera ser, como afirma la Autoridad, que el arresto de ellos está considerado dentro del marco de los supremos intereses nacionales de protegerlos? ¿O el interés nacional requiere liberarlos para que se incorporen a las filas del pueblo en su lucha diaria y continua contra la ocupación israelí?, ¿y quién garantiza su seguridad en los lugares de detención?

Respuesta: Siempre hemos rechazado la actitud de arrestos políticos que practica la ANP y nos hemos quemado con su fuego desde 1996 hasta hoy en día. Esta política va en contra de los requisitos del interés nacional y la reconstrucción de la unidad palestina, y representa en estos momentos la admisión de la condición impuesta por la administración norteamericana y el gobierno de Sharon de lanzarse sobre los luchadores de nuestro pueblo y la Intifada. Nosotros llamamos de nuevo a prohibir el arresto político y a solucionar las diferencias entre los destacamentos y la ANP sobre la base de un programa de dominador común para proteger la Intifada y su marcha combativa libertadora.

Pregunta: En los umbrales del inicio de un nuevo año de la Intifada, renunció el gobierno de Abu Mazen, que había dictado un conjunto de medidas sin cosechar éxitos. Esta fue la primera experiencia para un primer ministro. Hay quien indica que este gobierno fue el candidato de poner fin a la Intifada. ¿Cuál es el nivel de exactitud de este planteamiento? ¿Acaso si se asigna a otro primer ministro tendrá las mismas tareas o no?

Respuesta: Desde el inicio, el gobierno trajo su muerte en el mecanismo y formación de su estructura, pues se creó de un sólo matiz político de los bloques de Al Fatah y de una base popular estrecha y limitada, e incluyó en su membresía muchos de los elementos que fueron adictos a la corrupción. El conflicto que se desencadenó entre los polos de la Autoridad en su mayoría no fue creado a base de diferencias políticas, sino sobre diferencias que no parten de principios, o sea diferencias sectaristas estrechas, y sobre la distribución de las facultades acompañado de una lucha interna por apoderarse de las instituciones de la Autoridad. Ese conflicto se desarrolló hasta alcanzar las instituciones de la OLP, e intentar arrebatar su representativitad. Lamentablemente las soluciones adoptadas entre ambas partes del conflicto ocurrieron lejos de las instituciones nacionales palestinas y se utilizaron soluciones de orden administrativa en niveles altos de la propia Autoridad y el gobierno. Reafirmo que la innovación (como principio) del cargo de primer ministro de la ANP es una cuestión sana. Nosotros luchamos, desde la declaración política de la independencia del Estado de Palestina, en noviembre de 1988 en Argel, no por un régimen autoritario, sino por un parlamento democrático, por distribuir las facultades, y estamos en contra de centralizar el poder en una sola persona. Todo ello debe hacerse bajo estricta disciplina dentro del marco de un programa de denominador nacional común; también se debe recurrir al arbitraje de las instituciones nacionales de coalición de nuestro pueblo y crear un gobierno de unidad nacional entre las principales organizaciones y la Autoridad, que goce de una amplia base política social.

Pregunta: En los umbrales del nuevo año de la Intifada ¿cuáles son las principales lecciones que se deben tener en cuenta para desarrollar el desempeño oficial organizativo y popular palestino?

Respuesta: La única salida de la gran crisis nacional que vivimos es el regreso a la mesa de diálogo palestino- palestino y al serio trabajo por la reconstrucción de la unidad palestina. Así podremos resistir las enormes presiones externas y llegar a un programa de denominador común que reestructure las instituciones de la OLP y la ANP sobre bases parlamentarias democráticas de coalición, y permita el abandono de la política absolutista, sectarista, divisionista y egoísta que utilizó la Autoridad desde 1994 hasta nuestros días; así como la creación de una dirección nacional con la participación de todos en el trazo de la decisión nacional palestina, que asuma la responsabilidad de los resultados de su ejecución e impida el plan de Sharon de provocar enfrentamientos armados entre palestinos. De esta forma protegemos la marcha de la Intifada y adoptamos una metodología y línea unida de resistencia, de manera que caminamos por el sendero correcto para enfrentar los peligrosos desafíos a la sombra de la declarada agresión israelo-norteamericana. Esto nos permite profundizar el carácter democrático de masas de la sublevación popular y la resistencia madura y responsable en sus operaciones militares ante nuestro pueblo, los árabes y el mundo e incrementar las fuerzas de paz dentro de la opinión pública israelí, en la marcha victoriosa hacia el amanecer de la independencia, el retorno y la autodeterminación.

 
 
 
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