4.- El Frente Democrático consideró que el destierro sufrido por la mayoría del pueblo palestino y que obligó a sus "fuerzas principales a asentarse en los países árabes colindantes con Palestina, significa que el éxito o el fracaso de su resistencia, depende de la naturaleza de la situación existente en estos países". Por otra parte, la organización valoró que sacar provecho a la máxima de "enfrentar la superioridad militar del enemigo imperialista mediante la superioridad humana cualitativa y cuantitativa" como una de las leyes básicas de la guerra popular, no sería posible si la resistencia palestina no lograra impulsar a las masas árabes a "contribuir a diario con el enfrentamiento directo, lo cual requiere que la revolución palestina tenga una o más de una base en uno o más de un país árabe"; de modo que esas naciones desempeñen el mismo rol que Vietnam Democrático en relación con la lucha del pueblo sudvietnamita. Es decir, llevar la resistencia palestina a una guerra de guerrillas, dentro de la ocupada Palestina, y después a una guerra popular de liberación de largo alcance que requiere obligatoriamente ampliar la revolución del mero marco palestino al más amplio marco árabe.
Por consiguiente, el FDLP mostró la convicción de que las capacidades propias del pueblo palestino no eran suficientes para encarar la superioridad del eje imperialista-sionista, por lo que había que impulsar a los pueblos árabes al combate. Aún cuando hacía énfasis en la importancia de la lucha armada no la tomaba como el factor decisivo para asestar la derrota al enemigo, sino como la levadura, la espoleta, o la chispa que encendería la mecha de la guerra popular, en la cual participarían todos los pueblos árabes. Tras este planteamiento, se veía a todas luces la influencia de la experiencia vietnamita, aunque, por muy simple que sea, llevaba en sí dos conclusiones tempranamente maduras:
*La primera es la posición crítica del FDLP, a todas voces, ante las operaciones externas exhibicionistas que además del daño que causaban al tildar a la lucha del pueblo palestino de terrorista, imponían las acciones heroicas individuales en lugar de la acción mancomunada del pueblo, cuando la misión de la lucha armada es sin duda alguna, la movilización de las masas, al ser las únicas capaces de lograr la victoria.
*La segunda conclusión complementaria consiste en que la guerra del pueblo no representa que una vanguardia empuñe las armas, sino significa ante todo movilizar al pueblo, organizarlo y poner todas sus capacidades en función del combate. Esa idea fue la semilla que, en el transcurso del tiempo, dio lugar a la tesis de la "Intifada Popular Total".
Ese último análisis fue un incentivo a indagar, aunque de forma selectiva y experimental, las fórmulas más idóneas para organizar a las masas, cuestión que fue siempre el eje de la preocupación organizativa interna del Frente. El impetuoso deseo de encontrar fórmulas para una amplia movilización popular fue el origen de la auto denominación, en los primeros estatutos aprobados, como la de un "frente unido de izquierda", enfatizando la necesidad de ser dirigido por un núcleo marxista-leninista con miras a la implementación de un partido de vanguardia que en aquellos momentos se veía, vagamente como un cuerpo "distinguido" al Frente, pero a la vez unido por su papel dirigente.
Se observaba en esa época la influencia vietnamita sobre la formulación de la relación entre el Partido y el Frente de Liberación.
5.- Pese a las duras críticas a la derecha palestina, que se veía como la materialización de los "programas de la pequeña burguesía" dentro de la resistencia palestina, el FDLP adoptó desde el principio una posición madura con respecto al tema de la unidad y participó activamente en todas las estructuras unificadas de la revolución y organismos de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), partiendo de la apreciación de la importancia vital de la coalición nacional sobre la base dl criterio de "unidad y confrontación" o de "confrontación en el marco de la unidad" o de "alianza con la crítica", donde planteó:
* La propia naturaleza de la revolución durante la etapa de liberación nacional pone la cuestión de la unidad nacional indiscutiblemente a la cabeza de los problemas que deben resolverse con éxito para alcanzar la victoria. La conformación de un frente unido que abarque a todas las clases nacionales constituye en una de las tareas fundamentales ante la revolución.
* Se debe seguir una política de "alianza con la crítica" hacia las direcciones nacionales dominantes en la actualidad. Esta política es expresada mediante la conformación de un frente nacional donde estén representados todos los destacamentos de la resistencia sobre la base de la reciprocidad e igualdad en las relaciones y la unanimidad en torno a un programa conjunto de trabajo. Este programa debe presentar un nivel mínimo de concordancia y un denominador común garantizando a cada organizaciones el derecho a la independencia ideológica, política y organizativa, así como la libertad plena de expresar prácticamente sus posiciones en torno a los temas de discusión para que la política de alianza no se convierta en un voto en blanco al quehacer de las actuales direcciones y pueda consolidar sus posiciones ante las masas.
* En este contexto, hay que comprender la "reciprocidad" como un emblema combativo y no como una condición anticipada a cualquier acuerdo o alianza nacional, teniendo en cuenta que su reconocimiento práctico depende de la correlación objetiva de fuerzas prevalecientes en su momento. Por tanto, para alcanzar esa reciprocidad se deben consolidar las posiciones de la izquierda en los niveles organizativos, militares y de masas, lo cual sería útil para facilitar este batallar y dejar en claro sus objetivos en la conciencia popular y nunca para imponer a las masas ataduras y condiciones previas.
6.- El Frente Democrático siguió firmemente la línea de participar en todas las fórmulas de alianza nacional y todo tipo de acuerdo de trabajo conjunto que no representara atadura a su independencia, y trató por esos medios de ampliar el margen del acuerdo y trabajar en aras de lograr un programa de nivel mínimo y sanear las relaciones, dentro de esos límites, para decidir las políticas adecuadas. En ese marco, tras su surgimiento, la organización tomó la iniciativa de incorporarse a la Dirección de Lucha Armada constituida con el objetivo de intensificar la lucha contra el enemigo sionista. Posteriormente trabajó en aras de ampliar el margen de coincidencia hasta la aprobación de un programa de acción común, en agosto de 1969. Al aparecer la Dirección Unificada del Movimiento de la Resistencia, tras la crisis del 10 de febrero de 1970 con el gobierno jordano, el FDLP participó activamente como miembro e impulsó la creación de las Comisiones Conjuntas de Coordinación en todos los niveles y en todos los campos de acción. Participó también en el Comité Central, cuya formación fue aprobada por la Séptima Sesión del Consejo Nacional, celebrada en El Cairo, el 30 de mayo de 1970, para asumir la puesta en vigor de todas sus resoluciones y tomar todas las decisiones urgentes entre sus dos sesiones, en lo referente a los aspectos políticos y militares.
Al plantearse la necesidad de tomar una decisión en relación con la OLP, al inicio de los debates sobre la formación del Sexto Consejo Nacional, en septiembre de 1969, el FDLP aceptó la entrada en los marcos de esa organización no solamente por la necesaria y acuciante tensión entre el movimiento de resistencia y el gobierno jordano para consolidar la alianza entre los diferentes destacamentos, sino al tomar en consideración los cambios sustanciales en el seno de la OLP a raíz del Quinto Consejo Nacional, que sesionó del primero al cuatro de febrero de 1969, que significaron grandes perspectivas para desarrollar esa organización como un marco amplio para la unidad nacional.
Tal Consejo dio lugar al ascenso de una nueva dirección de la OLP constituida en su mayoría por los destacamentos de la resistencia, especialmente de Al-Fatah y Al-Saeqa junto a militantes independientes, y que sustituyó a la tradicional dirección incapaz de contribuir al accionar palestino dentro de las nuevas condiciones en que la lucha armada ocupara un primer plano. A su vez, hubo cambios radicales en la relación de la OLP con los gobiernos árabes en el sentido de alcanzar mayor independencia de la oficial tutela árabe. Esos cambios permitieron que las masas miraran a esa organización de forma positiva, por la posición política y combativa que ha representó la nueva dirección nacional y por haber consolidado la aspiración popular de materializar la unidad nacional a través de la organización.
Aún cuando el FDLP reconoció esas transformaciones, no dejó de insistir en su planteamiento de que la OLP solo sería el escenario de un frente nacional palestino unificado tras una serie de mutaciones democráticas en sus instituciones y relaciones internas, como el cambio de los organismos burocráticos de formación y relaciones burguesas en estructuras de carácter popular al servicio de la guerra del pueblo, convertir la guerra de guerrillas en la doctrina del Ejército de Liberación de Palestina y eliminar los privilegios en sus filas e intensificar el trabajo político en su seno, además de disolver los aparatos administrativos burocráticos y reconstruirlos básicamente mediante la labor voluntaria.
El FDLP no perdió de vista los imperativos programáticos y organizativos derivados del anhelo de convertir a la OLP en un marco de la unidad nacional. Por tanto, planteó ante el Sexto Consejo Nacional un proyecto detallado para crear un Frente de Liberación Nacional Unificado a sabiendas de que eso requería de una correlación de fuerzas adecuada tras una ardua y paciente lucha. La organización intentó con esa política, que había trazado ante los problemas de aislamiento en el seno del trabajo nacional común, trasladar la cuestión de la unidad nacional del marco de los llamados a la fusión en una "sola organización" a través de "la anexión y la asimilación", que era inútil e imposible de lograr, al marco del reconocimiento de la diversidad y de sus causas objetivas para lograr la unidad democrática multilateral sobre bases programáticas.
Así fue como el FDLP resumió su llamado a todos los destacamentos de la resistencia para lograr un acuerdo sobre denominadores políticos comunes y apoyar esta unidad en las relaciones internas de carácter democrático.