La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el martes 20 de Julio de 2004 por mayoría abrumadora una resolución que exige a Israel “la destrucción del Muro de Separación” que construye en Cisjordania.
La Autoridad Nacional Palestina (ANP) consideró la resolución como “una histórica victoria” mientras que el Estado Hebreo declaró su propósito de continuar la construcción.
A favor de la destrucción del Muro votaron 150 miembros al tiempo que 6 encabezados por los Estados Unidos se opusieron y 10 se abstuvieron.
Los 25 países de la Unión Europea votaron a favor del proyecto de resolución después que los patrocinadores árabes aceptaron varias modificaciones propuestas por estos países durante intensas negociaciones.
Las modificaciones europeas señalaron que Israel tiene el derecho de la autodefensa con la necesidad de abstenerse de asesinar fuera del límite de la ley.
El Tribunal de Justicia Internacional había editado una opinión de consulta en la cual declara que la construcción del Muro es ilegal y la Asamblea General pidió a Israel que cumpla con sus compromisos jurídicos expresados en dicha opinión.
La Corte de Justicia Internacional emitió una opinión de consulta el 9 del presente mes en la cual declaró que la construcción del Muro de Israel es ilegal y la resolución de la Asamblea General exigió al Estado Hebreo que cumpla con los compromisos legales señalados por la Corte.
La resolución de la Asamblea llamó también a “realizar nuevos esfuerzos para buscar una solución a la ilegalidad” que representa el Muro en caso de que Israel no cumpla con la opinión de la Corte.
En respuesta a las propuestas de la Unión Europea la resolución condenó “todos los actos de terrorismo” e instó a Israel y a los palestinos a cumplir con los compromisos incluidos en “la Hoja de Ruta”, adoptada por el Comité Cuatripartito (la Unión Europea, las Naciones Unidas, los Estados Unidos y Rusia).
Estados Unidos -aliado principal de Israel- votó contra la resolución y el segundo hombre de su delegación en las Naciones Unidas, James Cunninghan, condenó la rapidez con que el órgano internacional adoptó la resolución, la cual calificó de “parcial”.
Por su parte, Israel declaró su desafío a la resolución de la Asamblea General. El Consejero diplomático del premier israelí, Duri Gold dijo: “tenemos el derecho de defendernos y estamos decididos a continuar la construcción de este Muro” y afirmó en declaración a la agencia francesa de noticia AFP que su gobierno solo tendrá en cuenta la opinión del Tribunal Supremo Israelí.
Se conoce que el Tribunal Supremo Israelí emitió el 30 de Junio de 2004 la decisión de cambiar una parte de la trayectoria del Muro, pero dictaminó que Israel tiene el derecho de construirlo por razones de seguridad.
La parte palestina consideró que la resolución de la Asamblea General es histórica y puede ser la más importante desde 1947 respecto a la causa palestina y que constituye una gran victoria para la diplomacia y el pueblo palestino, así como para la diplomacia árabe frente al Muro Racista. También alegó que la comunidad internacional tiene que asumir la responsabilidad de imponer su voluntad al gobierno israelí, el cual expresa su indiferencia.
Las resoluciones de la Asamblea General no tienen carácter obligatorio desde el punto de vista jurídico, pero reflejan la opinión de la comunidad internacional respecto a causas de suma importancia además de representar la autoridad moral universal, a diferencia de las resoluciones del Consejo de Seguridad que si son obligatorias para los gobiernos.
La reciente resolución de la Asamblea General es la segunda adoptada respecto al Muro, pues el pasado 20 de octubre la Asamblea había adoptado una resolución demandando al Estado Sionista la detención del Muro en los territorios ocupados al calificarlo de “contrario al derecho internacional”.
El Muro de Separación Racista que las fuerzas ocupantes comenzaron a construir el 16 de mayo del 2002 alcanza una altura de 8 m y una longitud de 750 km (en caso de que se concluya); es una cadena de túneles, profundas canales, altas paredes cimentadas, una cerca de alambre púa electrizada y aparatos de control. En algunas zonas la altura alcanza los 12 m.
Israel alega que el Muro tiene el objetivo de cercar a Cisjordania para impedir las operaciones palestinas de inmolación dentro de la “línea verde”, pero en realidad se adueñan de una gran extensión territorial de los palestinos. Según reportes del Centro Palestino de Estadísticas el Muro usurpa el 65% de los recursos hidráulicos en Cisjordania y casi el 23% de las tierras más fértiles.