Quince palestinos muertos y más de 85 heridos, entre ellos varios niños, fue el resultado de la última masacre ocurrida en la mañana del domingo 7 de marzo, cuando fuerzas sionistas invadieron los campamentos de refugiados Al-Breij y Al-Nusairat, en el centro de la Franja de Gaza.
Esa nueva y criminal incursión duró cinco horas, mientras paralelamente se desarrollaba otra acción en el poblado palestino de Yaábud, al Oeste de Jenin, en Cisjordania, donde dispararon a los ciudadanos indiscriminadamente y arrestaron a varios jóvenes.
Las tropas ocupantes invadieron los dos campamentos apoyadas por decenas de tanques y vehículos militares, en medio de un intenso bombardeo hacia las viviendas de la población civil.
Las fuerzas de la resistencia palestina destruyeron cinco tanques al enfrentar esa invasión y así impidieron a los soldados sionistas continuar sus horrendos crímenes.
El Consejero del Presidente Yaser Arafat, Nabil Abu Rudaina, acusó a Israel de continuar burlándose de la seguridad y advirtiéndole que pagará el precio de esa actitud.
Agregó que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) se dirigirá al Consejo de Seguridad para convocar a una reunión urgente que discuta esa última masacre e imponga sanciones al gobierno de Israel.
Una declaración del gobierno palestino condenó esa agresión israelí y la política de asesinato, destrucción y represión. También demandó a los países patrocinadores del proceso de paz, al Consejo de Seguridad y al Comité Cuatripartito, poner fin a la indiferencia del gobierno israelí ante el derecho internacional, llamando a intensificar el esfuerzo para salvar dicho proceso.
También la ANP demandó la intervención urgente para detener la cadena de agresiones en diferentes territorios palestinos y garantizar la protección internacional del pueblo en los territorios ocupados.
La crisis de Sharon y su sangrienta política tras la masacre de Gaza
Varios dirigentes y expertos palestinos coincidieron en considerar que las agresiones de las tres últimas semanas se derivaron de tres razones.
La primera de ellas es el intento del gobierno israelí de exportar su crisis interna hacia el pueblo palestino. La segunda, cubrir la retirada de las fuerzas sionistas de Gaza y la tercera el deseo de Sharon de continuar su proyecto sangriento por encima del proyecto político de su gobierno.
Ante esa política criminal los expertos consideraron que el pueblo palestino tiene derecho a defenderse de la ocupación a causa de la constante agresión a civiles inocentes.
Igualmente criticaron el silencio internacional ante las masacres llevadas a cabo por Israel contra el pueblo palestino.