El ejército ocupante abandonó la Franja de Gaza, luego de dar por terminada una intensa y sangrienta agresión que dejó como saldo casi 60 muertos, entre ellos mujeres y niños, más de un centenar de heridos y la destrucción, total o parcial, de viviendas, carreteras, cañerías y sembradíos.
El pasado miércoles 1 de noviembre las fuerzas israelíes lanzaron una nueva operación denominada “Nubes de otoño”, bajo pretexto de impedir el lanzamiento de cohetes de fabricación casera contra ciudades de Israel.
Fuentes periodísticas dieron a conocer que soldados, tanques y helicópteros israelíes penetraron en la localidad norteña de Beit Hanoun, quedando rodeada por unos 70 vehículos blindados y por más de 400 efectivos que declararon el poblado “zona militar cerrada”, situación que obligó a los palestinos a permanecer cercados sufriendo la falta de agua y electricidad.
La horrenda masacre fue dada a conocer, el pasado 30 de octubre, mediante declaraciones hechas por el Primer Ministro israelí Ehud Olmert, ante la Comisión de Seguridad y Asuntos Exteriores del Parlamento y divulgada días después del retiro de aproximadamente 200 soldados y equipos que se encontraban en Gaza como parte de la operación “Lluvia de verano”, que entre los meses de julio y octubre del presente año, convirtió la zona en un verdadero abismo de sangre y destrucción.
Esta horrorosa escalada ocurre 48 horas después del ingreso de la agrupación ultraderechista “Israel Beiteinu” en el gobierno de coalición sionista, circunstancia que da paso a nuevas y sangrientas medidas y políticas de agresión contra el pueblo palestino.