Tres palestinos murieron, el miércoles 3 de marzo, cuando un helicóptero Apache lanzó un misil contra un automóvil civil que transitaba por un camino costanero que une de Norte a Sur la Franja de Gaza.
Los tres cadáveres, completamente carbonizados, fueron recogidos por los equipos médicos que acudieron al lugar.
El Director de Relaciones Públicas del Hospital Al–Shifah dijo que había recibido tres cadáveres completamente carbonizados, sin manos, pies y cabezas.
Ese mismo día, en Cisjordania, se reportó el fallecimiento de otro joven herido gravemente el 26 de febrero último, por disparos israelíes mientras protestaba contra el Muro de Separación, en el poblado Bedeu, cerca de Ramalah, donde se produjeron otras dos muertes y 20 heridos.
También se informó sobre la muerte de un muchacho por disparos israelíes al intentar impedir una incursión al campamento de Tulkaren, en Cisjordania.
Días antes, el sábado 28 de febrero, tres palestinos fueron asesinados en el Norte de Gaza, con cohetes dirigidos desde un helicóptero Apache.
Al día siguiente, dos palestinos fueron asesinados en el campamento de Balatah, al Oeste de la ciudad de Nablus, al Norte de Cisjordania.
Un dirigente palestino al referirse a los asesinatos cometidos por el Estado sionista dijo que Israel continuará sus agresiones sin preocuparse de cualquier reacción regional o internacional debido al apoyo ilimitado que recibe de Estados Unidos.
Según estadísticas de la Agencia Francesa de Noticias las últimas agresiones israelíes elevan el número de palestinos caídos desde el comienzo de la Intifada de Al-Aqsa, en septiembre del 2000, a dos mil 843.