Al menos once palestinos murieron y otros 25 resultaron heridos durante una incursión lanzada por el ejército israelí el pasado viernes contra la localidad de Khan Yunes, en el sur de la Franja de Gaza.
De acuerdo con fuentes médicas, por lo menos dos de los fallecidos eran civiles que se encontraban en el lugar.
En la madrugada del viernes, las fuerzas sionistas salieron del asentamiento judío de Neve Dekalim, al oeste de Khan Yunes, y tomaron el campo de refugiados llamado Nuevo y el barrio Austríaco, al suroeste y oeste de la ciudad, respectivamente.
Con el empleo de altavoces, los soldados ordenaron a los habitantes de ambas áreas que abandonaran sus casas y amenazaron con considerar como enemigos a quienes permanecieran en la zona.
Unas 600 personas, muchas de ellas con niños pequeños en brazos, en medio del frío y la oscuridad, abandonaron sus casas para refugiarse en dos escuelas de la Agencia de la ONU para la Ayuda a los Refugiados Palestinos (UNRWA).
Fuentes palestinas cifraron en 25 el número de viviendas demolidas por el ejército sionista, que el 25 de septiembre último había destruido otras 55 viviendas en esa misma localidad.
“¿Qué paz, ni qué retirada? Nosotros lo único que sentimos es el miedo y el frío. Ni siquiera se si mi casa sigue en pie o fue demolida”, dijo Kamilia Attobji, madre de 10 hijos.
La incursión se realizó horas después de que Ariel Sharon, dijera que el momento brinda una oportunidad única para la paz, tras la reciente desaparición física del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat.