En un paso considerado como complemento del plan de judaización de la ciudad santa, el gobierno israelí aprobó, el domingo 10 del corriente mes, la demarcación del Muro de Separación en los alrededores de la parte este de la ciudad de Jerusalén ocupada.
Israel fijó el 1º de septiembre del 2005 como último día para finalizar la construcción del Muro que separa a 55 mil habitantes de su ciudad sagrada. También despojará a 3 mil seiscientos cincuenta y cinco estudiantes de sus escuelas situadas en la parte occidental de dicha construcción.
El gobierno israelí se apresuró a responder las previstas críticas internacionales, diciendo que trabajará para organizar el cruce de los estudiantes a sus escuelas a través del Muro, hasta que se construyan nuevas escuelas, en la parte que quedara para los palestinos. Para dicho fin decidió crear 12 puntos de cruce.
El Vice Primer Ministro Ehud Olmert dijo que “las actividades de construcción, en caso de que todo marche bien, podrán terminarse a principios de septiembre”
Olmert dijo a la prensa, después de una reunión del gobierno que “permanecerán del otro lado del Muro sólo 55 mil personas que son una parte pequeña de la población del este de la ciudad, a ellos les ofrecemos facilidades cómodas para cruzar el Muro”. Según él, esa ayuda será un intento de “disminuir el peso del sufrimiento” de la quinta parte de la población de Jerusalén.
Agregó, “estamos obligados a realizar viajes diarios para trasladas 3 mil seiscientos cincuenta y cinco estudiantes a sus escuelas”, situadas en las zonas que serán anexionadas por el Muro.
Registros oficiales estiman que los palestinos que viven en el este de Jerusalén ocupada alcanzan un total de 240 mil.
Israel alega falsamente que el Muro se construye para impedir actos de emulación de los palestinos dentro de la línea verde. Mientras que la realidad demuestra otra cosa: intensas actividades de robo de tierras palestinas.
La Autoridad Nacional Palestina (ANP) pidió a Israel la inmediata detención de la construcción del Muro que deja consecuencias muy negativas e irreparables y viola los derechos humanos al impedir la llegada de los obreros palestinos a sus centros de trabajo y la libertad de movimiento de los habitantes de los territorios ocupados.
La ANP consideró que este nuevo paso israelí es muy peligroso, destruye la paz y aumenta la dificultad de la entrada de los palestinos a la parte este de Jerusalén, futura capital del Estado Palestino.
El Director del Centro de los Derechos Sociales y Económicos en Jerusalén Este Ziad Al-Hamuri dijo que el Muro separará más de 100 mil palestinos, contrario a lo que divulga el gobierno de Tel Aviv. Agregó que los planes dejarán entre 40 y 50 mil palestinos en la Jerusalén Este.
El asunto más peligroso del proyecto, según el Director radica en la separación de los habitantes de su ciudad, dejándolos fuera del Muro y en caso de que la ley israelí llamada las “propiedades de los ausentes” sea aplicada, implicara la pérdida de las propiedades de los ciudadanos palestinos.
El Muro, construido por Israel bajo pretexto de seguridad, anexiona grandes porciones de territorios de Cisjordania y convierte la creación de un Estado Palestino en algo imposible.
La Corte Internacional de Justicia, La Haya, consideró en el año 2004, que el Muro es ilegal, demandó detener su construcción y destruir la parte edificada. Por su parte la Asamblea General de la ONU adoptó la misma posición pero Israel no acató las demandas.
Se conoce que la opinión de esos dos organismos internacionales no es obligatoria para las Naciones.
Israel ocupó Jerusalén Este junto con otras tierras palestinas durante la guerra de 1967, la anexionó oficialmente y la declaró junto con la parte oeste de la misma ciudad sagrada, como su capital.
La decisión del Estado Hebreo, no fue reconocida por la comunidad internacional. |