REPORTES - ARCHIVO
 
Informe anual -2009- del Centro Palestino para los DDHH
8 de julio del 2010
 

Ofrecemos un resumen del trabajo de Stephen Lendman [*] acerca del Informe anual del Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR), sobre las violaciones israelíes a las leyes internacionales, durante el año 2009, contra la población palestina. [**]

Cada año, el Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR) publica su informe sobre Palestina Ocupada. La reseña de este año, que recorre los principales acontecimientos del 2009, incluye los primeros días de la guerra israelí en Gaza, o sea la operación Plomo Fundido, “el caso más grave de violaciones a los derechos humanos y a la ley humanitaria internacional en los Territorios Palestinos Ocupados en 2009”, el más sanguinario desde la Nakba de 1948, que robó una nación a su pueblo.

Hoy, 1,5 millones de personas luchan en Gaza para reconstruir sus vidas, “a pesar de soportar pérdidas continuas, de sus seres queridos o de sus propias casas”, a consecuencia de una guerra sufrida bajo asedio –un castigo colectivo que infringe la ley internacional y los derechos humanos fundamentales, incluso la libre circulación de bienes y personas, los derechos de los refugiados, el derecho a recibir asistencia sanitaria y una instrucción adecuada y a reconstruir las casas y otros edificios destruidos por la ofensiva militar.

La expansión colonial israelí, el Muro de anexión y las estrategias de control exasperan las condiciones de vida en Cisjordania, “transformando las comunidades palestinas en Bantustanes [aislados]”. Además de esto, prosiguen los esfuerzos para anexar ilegalmente Jerusalén Este expropiando a sus habitantes, con el objetivo de judaizar la ciudad entera: una práctica inaudita en la era contemporánea, especialmente de parte de un estado que se dice civilizado, mientras en realidad es bárbaro y brutal, y las credenciales democráticas y el victimismo del que hace ostentación son una prueba más de que nos encontramos frente a un criminal sorprendido en flagrante delito.

El PCHR pone en evidencia las horribles violaciones a los derechos humanos y la degeneración que se ha verificado durante el año, y en particular: asesinatos políticos premeditados de castigo colectivo, que se expresan en las severas limitaciones al derecho a la libertad de movimiento, la detención y la tortura de ciudadanos palestinos (política oficial de Israel), continua actividad de asentamientos y ataques por parte de los colonos israelíes, ininterrumpida construcción del Muro de anexión al interior del Territorio de Cisjordania, con la sustracción del 12% de las tierras a los palestinos.

Víctimas inocentes son castigadas mientras sufren desde hace 43 años la ocupación militar: una traición internacional sin precedentes.

Crímenes de las fuerzas de ocupación

Se verifican numerosos cada día, como surge de las actualizaciones semanales del PCHR, por ejemplo en la del 17-23 de junio:

- manifestantes pacifistas atacados en Gaza y en Cisjordania, fueron heridos tres civiles (entre ellos un menor) en la aldea de Bilin, al oeste de Ramallah;

- decenas de manifestantes asfixiados por gas lacrimógeno;

- 3 periodistas agredidos en Beit Jala;

- 10 civiles bajo arresto, entre ellos 3 activistas humanitarios, 1 periodista y 5 médicos voluntarios;

- 4 trabajadores de Gaza, entre ellos 2 menores, heridos por arma de fuego en sus campos;

- 43 civiles –entre ellos 5 menores- arrestados en 6 incursiones en Cisjordania y 3 en Gaza;

- ininterrumpido asedio sobre Gaza;

- Cisjordania y Jerusalén Este todavía blindadas por un aparato de control con cerca de 630 checkpoints y de 60 a 80 puestos de bloqueo “móviles”, incluso dentro y fuera de Jerusalén;

- ininterrumpida limpieza étnica, con adicionales hurtos de tierras y demoliciones de casas para el bien de la expansión colonial y de otros proyectos sólo para judíos.

Una vez completado (están a aún a mitad del trabajo), el Muro de separación se extenderá por 724 km, circundando Cisjordania y aislando posteriormente a la población.

Los civiles que se oponen con demostraciones no violentas son sistemáticamente atacados con gas lacrimógeno y proyectiles, heridos y arrestados.

Además de esto, dos tercios de las calles principales están cerradas o controladas por las fuerzas de seguridad. Un tercio de Cisjordania –incluida Jerusalén Este- es inaccesible a quien no posea un permiso (dificilísimo de obtener), que es otorgado después de meses y debe ser renovado –todas medidas dirigidas a hacer la vida en Palestina ocupada oprimente, castigada e imposible. Entre ello, se encuentran también los registros improvisados en las calles y en las casas privadas, algunas seguidas de arrestos y detenciones.

Número de muertos y heridos en 2009

43 años de ocupación han tenido un costo sin precedentes.
Sólo en 2009, este ha sido:

- 1.092 muertos, de los cuales 831 son civiles y 261combatientes;

- las víctimas civiles comprenden 305 menores y 101 mujeres, puestos en la mira a la par que los hombres adultos, así como no se hace diferencia entre civiles y militantes de la resistencia;

- 1.066 son las personas asesinadas en Gaza, el 97% del total;

- en total, la guerra ha segado la vida de 1.419 palestinos y ha herido a otros 5.200;

- muchos han sufrido mutilaciones, daños cerebrales u otras pérdidas graves;

- desde septiembre de 2000 (inicio de la segunda Intifada) hasta diciembre de 2009 inclusive, 6.250 palestinos han sido asesinados, entre los cuales 4.955 eran civiles, y decenas de miles han sido heridos;

- después del cese del fuego del 18 de enero, las fuerzas de ‘defensa’ israelíes han matado 47 palestinos, entre ellos 26 civiles, 7 de los cuales eran menores;

- 12 civiles han sido asesinados por francotiradores israelíes en las zonas de “amortiguación” [buffer zone] de Gaza;

- otros 5 han muerto en los túneles, bajo las bombas;

- en Cisjordania, las fuerzas israelíes han matado 18 palestinos, de ellos, 15 eran civiles (6 menores);

- los colonos israelíes han matado a otros 3, 2 de ellos tenían menos de 18 años;

- ninguna de las víctimas civiles citadas representaba alguna amenaza, menos que menos los participantes en las manifestaciones contra el Muro de separación, la confiscación de tierras y las demoliciones de casas; sin embargo, las fuerzas israelíes han matado civiles a sangre fría, sosteniendo como siempre haberlo hecho en legítima defensa.

Las investigaciones del PCHR han confirmado que Israel “hizo uso de la fuerza excesiva y desproporcionada contra civiles palestinos, a los que está reconocida la protección de la ley internacional” –que Israel reconoce, del mismo modo que los principios de distinción y de proporcionalidad del castigo.

Los civiles palestinos no presentaban amenaza, sin embargo han sido matados por bombardeos a sus casas, u otros edificios, fábricas o vehículos.

Algunos fueron ajusticiados sin proceso, otros cuando su comunidad fue invadida –en todos los casos, se trata de crímenes de guerra, y contra la humanidad.

Durante todo el 2009, Israel ha reforzado la clausura de Cisjordania y aprisionado a Gaza con su asedio, negándole cantidades suficientes de alimentos, medicinas, carburante, electricidad y otros bienes comunes esenciales –exasperando la crisis humanitaria en fase de empeoramiento, sofocando a un millón y medio de personas y paralizando la economía.

“Los miembros de la comunidad internacional, especialmente las Altas Partes contrayentes [de la IV Convención de Ginebra] han vergonzosamente fallado en el emprendimiento de acciones necesarias para garantizar” que esto llegue a su fin y que Israel sea considerada responsable. Al contrario, ellos son cómplices de sus crímenes peores, y comparten su culpa, sobre todo Estados Unidos, su contable-pareja comercial.

Las fuerzas israelíes impiden además a los civiles recibir atención médica u otros servicios de emergencia, estudiar o simplemente trasladarse a Israel o a otros países. Los palestinos son mantenidos prisioneros en su propia tierra en su propio país por un ocupante hostil, que se encuentra allí ilegalmente.

En 2009 la crisis humanitaria ha empeorado, por los siguientes factores:

- una tasa de desocupación del 40%, que en Gaza llega al 55%;

- en la ciudad asediada, en particular, el 80% (1,2 millones) de los habitantes está bajo la línea de pobreza;

- a partir de septiembre de 2000, los ingresos han descendido constantemente, decreciendo al 45% a fines de 2009;

- la producción nacional ha descendido absolutamente en todos los sectores, sobre todo en Gaza.

Otros problemas

En diciembre de 2009 por lo menos 9.381 palestinos se encontraban en la cárcel, entre ellos 310 menores y 34 mujeres, la mayor parte en territorio israelí –una clara violación del artículo 76 de la IV Convención, que dice: “Las personas protegidas inculpadas quedarán detenidas en el país ocupado y, si son condenadas, deberán cumplir allí su castigo”.

Del mismo modo se les debe otorgar su alimento, higiene, asistencia médica y otras condiciones esenciales. Además de esto, los menores deben recibir tratamiento especial, y las mujeres deben ser alojadas en áreas separadas bajo la supervisión de otras mujeres. Israel, en cambio, ubica a hombres custodiando las celdas femeninas, y trata a los niños como a los adultos, además de infringir otras normas internacionales sobre la custodia de los detenidos.

Los abusos israelíes incluyen también asaltos regulares, incursiones y arrestos que siguen a requisas de las viviendas, en particular en las aldeas de Cisjordania y en los campos de refugiados, además de arrestos que se realizan en los checkpoints, en los puestos de bloqueo y durante las manifestaciones.

Durante 2009, las fuerzas de seguridad arrestaron cerca de 5.000 palestinos, 1.000 de ellos en Gaza, la mayor parte civiles (hombres, mujeres y niños), e incluso también a representantes electos del pueblo, encarcelados porque pertenecen a los partidos ‘incorrectos’ y porque quieren una Palestina libre.

A fines del año pasado, 26 miembros del Consejo Legislativo Palestino (CLP) estaban todavía recluidos en la cárcel. Entre ellos se encontraba anteriormente el presidente del CLP, Aziz Al-Dweik, ahora liberado. Son arrojados a la celda también los activistas civiles, culpables de defender los derechos humanos, tratados duramente como otros, y muchos de ellos torturados como otros. Algunos son retenidos en aislamiento por largos períodos.

Los testimonios confirman las terribles historias de las prisiones, en las que las torturas físicas y psicológicas, las exposiciones a condiciones de frío y calor extremos, las privaciones de alimento y sueño, las golpizas, las presiones para lograr la colaboración a cambio de la libertad (en algunos casos, bajo amenaza de daño a los familiares) y las confesiones forzadas en hebreo –no en árabe- por crímenes que no fueron cometidos.

Durante la operación Plomo Fundido, Israel “destruyó con bastante frecuencia las propiedades de los civiles palestinos, entre ellas casas, tierras agrícolas y edificios sanitarios, escolares, religiosos y económicos”. En consecuencia, cerca de 450.000 palestinos han dejado sus casas para trasladarse a lugares más seguros, “llevando a muchos a recordar las escenas de migraciones de masas forzadas” de 1948.

El parte de guerra es devastador bajo cualquier patrón:

- 2.116 casas fueron completamente destruidas, de un total de 2.881 unidades de vivienda, que hospedaban 3.253 familias y 18.750 personas;

- otras 3.277 casas (4.925 unidades de vivienda, con 5.483 familias y 32.703 personas) han quedado inhabitables por la gravedad de los daños sufridos;

- otras 16.000 han sido parcialmente dañadas;

- en total, 51.453 civiles han perdido sus casas a consecuencia de los bombardeos;

- en Cisjordania, Israel ha demolido 134 casas, 83 en Jerusalén Este;

- otros 23 civiles palestinos han sido obligados a demoler sus propias viviendas y a pagar el costo de la demolición.

Hoy, bajo el gobierno de Netanyahu, la situación es peor que nunca.
Además de la represión cotidiana, las construcciones prosiguen: la comuna de Jerusalén y los ministerios israelíes lanzaron proyectos para 3.400 nuevas unidades de vivienda sobre tierra palestina ocupada, ordenando la demolición de casas y la confiscación de miles de dunum de tierra (1dunum =1.000m2) [***].

En complicidad con las fuerzas de seguridad israelíes, los jueces legitiman las políticas de ocupación: es ejemplo de ello la Suprema Corte israelí, que rechaza las peticiones palestinas contra la expropiación de sus tierras para la construcción de las colonias y del Muro de separación. Raramente la corte decide que este último debe ser desviado. De cualquier modo, es difícil que la sentencia se cumpla.

Las construcciones abusivas israelíes significaron nuevos obstáculos, negando a los agricultores el acceso a sus tierras al otro lado del Muro, salvo que tenga los permisos adecuados. Para tenerlos, es preciso sin embargo ser propietario registrado, cosa casi imposible a causa de complicaciones burocráticas (las propiedades fueron registradas bajo el nombre de personas ahora fallecidas, los registros no fueron actualizados y algunos herederos no viven en Cisjordania).

Otras adversidades afrontadas por los palestinos:

- nuevas restricciones al movimiento para todos los palestinos que viven cerca del trazado del Muro;

- menor acceso a la atención médica, a la instrucción y a los propios familiares, más limitaciones de los horarios en los cuales se pueden atravesar las puertas del Muro, “que funciona bajo un rígido sistema de seguridad”, cerrando frecuentemente sin motivo aparente, y difícil de traspasar incluso cuando está abierto.

No judíos perseguidos

Para los palestinos, el sistema legal de Israel es una pesadilla, y la posibilidad de que las investigaciones sean imparciales es inexistente. Lo que necesitan es que los autores de los crímenes sean castigados, que las víctimas sean resarcidas y que la justicia no considere diferencias étnicas o religiosas.

Bajo ocupación militar, y contra los árabes israelíes, el sistema es en cambio fundamentalmente defectuoso e injusto, y funciona bajo leyes que garantizan la justicia sólo a los judíos. En consecuencia, el PCHR y otras organizaciones humanitarias son favorables a medidas de la jurisdicción universal, un principio legal que da a las cortes de otros países la facultad de imputar, perseguir y condenar a personas culpables de crímenes internacionales, dondequiera que se hayan cometido.

No obstante, promover causas a las autoridades israelíes es desalentador, y ninguna ha vencido nunca, desde le momento que la política y la alianza entre las naciones toman el puesto de la ley –a expensas de los derechos de las víctimas.

La Comisión investigadora de la ONU ha realizado investigaciones extensas sobre la guerra en Gaza y sobre los ataques en Cisjordania y Jerusalén Este, confirmando las enormes infracciones a la ley internacional –crímenes de guerra y contra la humanidad.

Pero también en este caso, “esfuerzos insistentes han sido realizados para minar” los informes del Consejo de Seguridad de la ONU para los Derechos Humanos, de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad: una vez más, derechos negados a los palestinos.

Ha resultado de ello, el 16 de octubre –bajo el acoso de la dirigencia palestina- la Resolución del Consejo para los Derechos Humanos (en su XII sesión especial), que condenaba en particular a Israel por la continua anexión de terrenos en Jerusalén Este, y suscribía las conclusiones y las recomendaciones de la Comisión –un primer paso hacia la justicia-, hasta ahora nunca cumplida.

La vida en Palestina ocupada se mantiene gris, oprimida por la brutalidad israelí, que desde hace 62 años crea enormes dificultades a millones de palestinos: de estos 62, 43 han visto además a Israel ocupar Territorios de manera ilegítima, injustificable e inconcebible para un mundo “civilizado”, y gobernado en realidad por rufianes, criminales de guerra, defensores de la fuerza bruta sobre el derecho. Una situación que los activistas no pueden soportar, y que ninguna persona de conciencia debería admitir.

[*]Stephen Lendman vive en Chicago y puede ser contactado en esta dirección:
lendmanstephen@sbcglobal.net.
www.progressiveradionetwork.com/the-progressive-news-hour/.

[**] Informe completo del PCHR, en inglés:
www.pchrgaza.org/portal/en/index.php?option=com_content&view=
article&id=6716:annual-report
2009&catid=40:pchrannualreports&Itemid=172

[***] Dunum: unidad de medida de superficie, muy utilizada en Medio Oriente desde la época otomana, en Palestina equivale a 1.000 m2.

Fuente: Agencia Infopal, Italia.

Traducción: Traducción: Beatriz Esseddin


 
 
 
 
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