Reporte

 
La violencia es común en el trato de los soldados sionistas hacia los palestinos
15 de Septiembre del 2004
 

Hace poco más de dos meses, la policía militar israelí detuvo en el punto de control militar de Hawana a un soldado israelí luego de haber sido fotografiado cuando vejaba a un ciudadano palestino ante la asombrada y estupefacta mirada de su esposa e hijos. La única razón de esa actitud fue simple: ser palestino y querer pasar por un punto de control.

El uniformado, miembro de una unidad de paracaidistas, apartó al ciudadano palestino y comenzó repentinamente a golpearlo para obligarlo, acto seguido, a entrar en un almacén cercano, donde le propinó golpes más severos causándole heridas en diferentes partes del cuerpo.

De acuerdo con la corresponsal militar de la radio oficial hebrea, Carmella Menchia, el soldado había solicitado el traslado a otro lugar para continuar el servicio militar, porque se sentía agotado física y síquicamente.

El militar dijo que había informado a sus superiores que no podía seguir con la difícil y espinosa misión de tratar con decenas de miles de palestinos. No obstante, informó la radio que la solicitud fue rechazada.

Entrevistado antes de ser arrestado, el soldado expresó que para controlar la situación en esos puntos hay que recurrir a la fuerza. Hizo énfasis en que las torturas y vejaciones en las barricadas militares son actitudes instituidas que practican a diario los soldados ocupantes.

La autoridad castrense del estado hebreo difundió repetidamente informaciones sobre el arresto del soldado, para presumir ante la opinión pública internacional del cumplimiento de las leyes internacionales y de la Convención de Ginebra, así como de los tratados internacionales.

Mientras el soldado sádico espera el juicio en una cárcel militar, un nuevo acontecimiento tuvo lugar para demostrar que ese caso no es una excepción, sino una regla.

La emisora israelí anunció que más de cien soldados de la Unidad 202 del Cuerpo de Paracaidistas se movilizaron en defensa de su detenido compañero.

Esos militares decidieron lanzar una amplia campaña de respaldo a su compañero de armas, antes del juicio por su sadismo contra el ciudadano palestino cerca de la ocupada Nablus. El grupo creado por los soldados se autodenomina “No somos sádicos”.

De acuerdo con la radio sionista, los soldados manifestaron su desacuerdo con algunas actitudes del acusado, pero aclararon que las agresiones que cometió, y que cometen muchos soldados israelíes contra los palestinos, no ocultan como trasfondo motivaciones sádicas, ni siquiera con el objeto de humillar a las víctimas o causarles daños. “Nos defendemos de ellos”, alegaron los militares.

Añadieron que los soldados que custodian los puntos de control padecen de tensión, estados histéricos e insoportables condiciones de trabajo. Lo que tememos, dijeron, es que los palestinos nos vean vulnerables en nuestro humanismo y que nos subestimen. “Todo lo que queremos es que nos tengan miedo y que nos tomen muy en cuenta”, subrayaron.

“¿De qué forma podemos lograrlo que no sea con la violencia?”, escribieron en una carta cuyas copias fueron remitidas al ministro israelí de Seguridad, Salí Mofaz; al Jefe del Estado Mayor General del Ejército, General Moshé Bagui Yaalón; y a todos los generales del ejército sionista.

Llama la atención que la misiva lleva las firmas de soldados que terminaron su servicio militar hace un mes y que reconocen que en los puestos de control los maltratos y el uso de la fuerza contra los palestinos es un fenómeno muy extendido en las filas castrenses.

“Todos nosotros hemos aplicado la fuerza contra los palestinos durante el servicio militar porque el alto mando militar no nos preparó para lidiar con los civiles palestinos que cruzan a diario los puntos del control”, apuntaron los firmantes.

Los soldados afirmaron más adelante que no es concebible la detención y encarcelamiento de su compañero para ser chivo expiatorio y exigieron de la cúpula superior del ejército asumir la responsabilidad y esclarecer esa errónea decisión.

Los soldados demandaron de los círculos de poder militar liberar a su compañero, a quien describieron como la “sal de la Tierra”, según afirmaciones de la radio israelí.

 
 
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