El Ministerio del Exterior israelí publicó dos listas de productos, una enumera las mercancías cuya importación no está permitida a la Franja de Gaza, y la otra los materiales de construcción que se pueden importar y utilizar bajo supervisión de Naciones Unidas.
La reacción de la comunidad internacional y de los representantes diplomáticos –incluso el enviado del Cuarteto para Medio Oriente, Tony Blair- ha sido insólitamente positiva.
La presentación del gobierno israelí de una lista que especificaba sólo lo que se admite entrar a la Franja y una de mercaderías no admitidas [por Israel] ha sido percibido como un gran paso adelante, suponiendo que todo lo que no se encuentra en la lista podrá ser importado en Gaza.
Al respecto, el Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR) reafirma su posición sobre el bloqueo ilegal impuesto por Israel a la región.
Por más de 20 años, Israel somete a los Territorios Palestinos Ocupados –entre los que se encuentra la Franja de Gaza- a regímenes de clausura de las vías de comunicación. La Franja, en particular, ha sido blindada de manera totalmente rígida desde que Hamas tomó el poder en junio de 2007.
Hace entonces más de tres años que Israel bloquea la entrada y la salida de la Franja en forma extrema, declarando a este territorio una “entidad hostil”, y dejando a su millón y medio de habitantes separado del mundo exterior.
A los civiles palestinos deliberada y sistemáticamente se les ha negado el acceso a lo imprescindible para la supervivencia, como el alimento, las medicinas, la electricidad y otros bienes de primera necesidad.
A los palestinos no se les permite salir de Gaza, y sólo a una cifra minúscula de extranjeros se les permite visitarla.
No están permitidas las exportaciones, y las importaciones están reducidas a un número muy limitado de mercaderías, del todo insuficientes para satisfacer las necesidades de la población. Los civiles palestinos de Gaza son deliberadamente privados de sus derechos fundamentales, como la libertad de movimiento y el derecho a la salud, a la instrucción, y el acceso al trabajo.
La reciente decisión de “aligerar” el bloqueo permitiendo la entrada de una mayor variedad de bienes comerciales y humanitarios –una decisión tomada sólo a continuación de las crecientes presiones internacionales- no altera sin embargo la situación de base.
A los palestinos de Gaza les son negados numerosos derechos humanos fundamentales, entre ellos el derecho a la vida, a los más altos niveles de salud posibles, a la libertad de movimiento de mercaderías y personas, y a una morada segura. Pero antes de todo eso, el bloqueo viola el derecho del pueblo de Gaza a vivir con dignidad.
Las listas publicadas recientemente, y valoradas positivamente por la comunidad internacional con declaraciones que recibían favorablemente la decisión israelí, representan una institucionalización del asedio a Gaza, que es una forma de castigo colectivo, una política ilegal según la ley internacional, como lo confirmó recientemente el Comité Internacional de la Cruz Roja. El PCHR teme que las intenciones de Israel respecto a Gaza sean pasar a una nueva forma de asedio ilegal, aceptada e institucionalizada a nivel internacional: los palestinos de Gaza, en efecto, no sufrirían por la falta de bienes, pero quedarían económicamente independientes, aunque incapaces de cuidar de la propia población, además de estar aislados del resto del mundo social, cultural y académicamente.
Recomendaciones.
El PCHR exige el fin inmediato del bloqueo ilegítimo impuesto sobre la Franja de Gaza, con la apertura incondicional de todos los pasos fronterizos, para asegurar la libertad de movimiento a todos los palestinos.
Esta apertura se debe aplicar incluso a la importación de bienes necesarios para el restablecimiento de la economía, y a las exportaciones. Por ello, la comunidad internacional debe actuar decisivamente, asegurando la remoción total del bloqueo. En tanto y de acuerdo a la IV Convención de Ginebra de 1949, los estados quedan sujetos a la obligación de “garantizar el respeto” a la Convención misma, “en todas las circunstancias”.
La política de cierre de las vías de comunicación es ilegal: cualquier propuesta debe basarse tan solo en lo que exige la ley internacional.
La causa en la raíz del bloqueo israelí es la impunidad concedida por la comunidad internacional. No se puede continuar permitiendo a Israel obrar como un estado por encima de las leyes: todos los que se han manchado de crímenes internacionales deben afrontar las consecuencias.
Para tal fin, es esencial que las recomendaciones incluidas en el informe de la Comisión de investigación de la ONU sobre el conflicto de Gaza (Informe Goldstone) se lleven a cabo; ella propone un procedimiento completo a través del cual se podrá restablecer la legalidad.
Fuente: Palestinian Centre for Human Rights
Traducción: Beatriz Esseddin