El periódico sionista Ma´ariv entrevistó a varios soldados israelíes que hablaron acerca de su protagonismo en acciones de asesinatos de palestinos.
Los soldados sin excepción se sienten plenos y orgullosos cuando matan a sangre fría a un palestino y afirmaron en sus escalofriantes declaraciones que ellos “no están arrepentidos”, sino por el contrario, dispuestos a seguir ejecutando crímenes.
El soldado Isaf, de la unidad terrorista “Gafaani”, afirmó que “no es saludable tener piedad con los palestinos”. Narró que vió a un palestino armado en una de las calles del campamento Jabalia, le apuntó a la cabeza a través de la mira del fusil, le disparó y lo vió caer sobre la tierra.
“¡Oh, Dios!, ese es el mejor sentimiento del mundo, parecido al que uno siente cuando se gana una partida de fútbol” exclamó sin ambages.
“Después de eso dentro de un cuarto ví a otro palestino, de cuerpo grande, le disparé y lo vi volar, a pesar de que era de gran tamaño en aquel momento se convirtió completamente en un niño”, continuó el soldado.
El militar agregó que “si uno se levanta en la mañana con mal humor, uno puede matar a un palestino, armado o no, y si hay un niño desarmado de menos de 14 años hay que matarlo, también uno puede matar a una mujer para que deje de parir y a una pequeña para que no crezca, se case y de a luz a por lo menos 10 niños”.
Narró que después de terminar las operaciones de matanza, los soldados vuelven a la base militar, donde siempre hay una competencia sobre quien mata en el día a más palestinos.
“No estoy arrepentido sobre lo que he hecho durante mi servicio militar, por el contrario hoy estoy dispuesto a realizar los mismos actos” indicó Isaf.
“Nosotros siempre esperábamos desesperadamente salir para realizar otras operaciones para matar. Veíamos los programas de televisión, nos reíamos y pensábamos: ¡Oh, Dios! cuando saldremos de nuevo para matarlos”, rememoró
Esas declaraciones fueron hechas al periódico sionista luego de que Isaf terminó su servicio militar y viajó a la India para descansar antes de dar comienzo a los estudios en la Universidad.
El soldado Shai, de la misma unidad terrorista “Gafaanti”, contó al rotativo como salían en operaciones para perseguir y matar a los palestinos.
“Ví correr a uno armado, disparé hacia él. Lo maté desde el primer disparo y le grite a mi amigo Afi, ¡lo maté!, ¡lo maté!, pero sentí que eso no era suficiente. En mi mente quise matar otros mas, quise matar a muchos de ellos. Disparé otra vez, pero no logré el objetivo. Otra bala que disparé hizo caer a uno palestino mas, me acerqué y estaba frío. El oficial responsable me había ordenado que verificara si estaba muerto. Eso quiere decir acercarme al palestino y dispararle de nuevo para asegurarme de que ha muerto, le disparé una vez más y me aseguré que lo había matado” explicó macabramente.
Recordó que en la noche regresaron a la base militar, donde los amigos le hicieron un buen recibimiento. “Me besaron y estaban muy contentos. Después comenzó la fiesta con bailes y cantos”.
“Tuve un sentimiento extraño después de matar los palestinos, por lo que le pedí al oficial que me permitiera llevar algo que me hiciera recordar a los que había matado. Aceptó y recogí algunas cosas que aún conservo en mi cuarto”, rememoró Shai.
Ahora, el militar confiesa que, “durante mi descanso fuera del país, intenté deshacerme de la imagen de aquel hombre mientras lo remataba.
Alon, otro soldado, pero de la unidad de paracaidistas, relató “cuando volvimos a la unidad, en Tulkarem, nos organizaron una fiesta porque matamos a varios palestinos”
“El oficial nos otorgó un certificado de estímulo, que es muy bueno porque uno puede enseñarlo cuando conoce a una muchacha y eso deja en ella una buena impresión”, afirmó el militar.
El soldado recordó como en una ocasión salió en una misión para matar palestinos. “Ví a uno de ellos en un carro, le disparé pero no logré el objetivo y el palestino siguió su viaje. Entonces me preparé bien y decidí dispararle a la cabeza pero la bala impactó en el pecho y a través de la mira ví donde le había logrado dar”.
Relató que el soldado que lo acompañaba le dijo que el terrorista recibió el impacto y disparó una ráfaga para asegurar su muerte. “Tuve un sentimiento de plenitud, es el mejor sentimiento del mundo”, afirmó.
Agregó que el oficial llegó al lugar y le alcanzó el equipo de comunicación para hablar con el jefe de la zona quien le dijo: “Alon todo mi respeto para ti por ese acto…”
“Los soldados tomaron fotos con el cadáver del palestino y yo pedí una para conservarla”, afirmó el militar.
Alon indicó que las leyes en la unidad son muy claras y señalan que quien mata a un palestino gana más vacaciones que los otros. “Después del regreso de mis vacaciones recibí un certificado de estímulo”.
El soldado Dudu, de la unidad “Gafaani” recordó que esperaban a los palestinos en la Franja de Gaza, cuando vieron llegar a varios niños. “Inmediatamente quisimos matarlos, los menores tuvieron miedo cuando disparamos, huyeron y se escondieron”.
“Nos acercamos a ellos y uno salió con un cuchillo en la mano, disparé hacia él y lo maté”, dijo sin trazos de pena.
“El era un árabe sucio y después de matarlo se convirtió para mi como un pedazo de tela. El no era un niño, era un cadáver, un pedazo de carne tirado en la tierra. En momentos como esos, uno no se preocupa del muerto y su destino”, aseguró el militar.
“Todos los soldados quieren matar para sentir lo que yo sentí”, afirmó Dudu.
Recordó como los soldados orinaban en las botellas de refrescos y se reían mucho.
“Siempre llevábamos cámaras, nos tirábamos fotos con el cadáver del palestino que matábamos y la conservábamos como recuerdo porque esas fotos nos dan un sentimiento de tranquilidad”, concluyó el soldado.