Un reciente informe revela que desde la ocupación de los territorios palestinos, una quinta parte del pueblo palestino sufrió la detención y la prisión y que el 95% fue sometido a las diferentes modalidades de torturas.
Un jurista palestino señaló que Israel obliga a cada prisionero a pagar una multa de más de 100 usd por infracciones que cometieron durante la detención, según las autoridades carcelarias.
Pese a esto, la comunidad internacional da la espalda hacia las torturas que sufren los prisioneros palestinos al tiempo que alza sus voces en defensa de los valores y principios de los derechos humanos.
No obstante, esta actitud se refleja también en la situación palestina y árabe, donde las organizaciones jurídicas pasan por alto esta realidad y en el mejor de los casos expresa su solidaridad de manera tímida e inefectiva.
Quizás lo que arroja más luces sobre el sombrío ambiente existente, son las estadísticas que se publican, de vez en cuando, emitidas por los centros de investigaciones y estudios, que son más certeras y elocuentes que todos los reportes y declaraciones.
Detención y Destrucción
Entre los numerosos informes que contienen estadísticas precisas sobre los prisioneros palestinos, se encuentra el publicado por el abogado Ahmed Shawahnah, del Centro de Estudios de los Prisioneros.
El informe aclara que 711 mil palestinos fueron arrestados desde 1967 hasta la actualidad y unos 650 mil, de los territorios ocupados, vivió la experiencia del cautiverio.
El informa señala que las tropas de ocupación llevaron a cabo 60 mil arrestos durante la Intifada Al-Aqsa, entre los cuales se registran 950 casos de prisioneros con serios padecimientos de salud.
Las autoridades israelíes destruyeron 200 casas, cuyos propietarios son prisioneros y privaron a 2 mil familias de visitar a sus hijos detenidos.
Shawahnah afirmó que la cifra de prisioneras apresadas durante la Intifada Al-Aqsa asciende a 620, de ellas 109 aún continúan detenidas, representando un 4.1% del total de prisioneros.
Las prisioneras se aquejan de las difíciles condiciones que padecen, falta de ventilación, de agua potable, la inexistencia de agua caliente para asearse, ausencia total de material de limpieza, las enfermedades contagiosas y la falta de atención médica y por los tratos inhumanos a las que son sometidas por los carceleros.
Los infantes no son excepción de la regla. 4100 menores de 18 años fueron detenidos y puestos en las cárceles desde el comienzo de la Intifada en 1987. 330 de ellos están en las cárceles sujetos a las torturas.
Un programa de lucha
El informe plantea que las fuerzas de ocupación emplean 180 método de interrogación, entre ellos: fuertes sacudidas, presionar y golpear los testículos, colocar a los detenidos en refrigeradores, someter por largos períodos de tiempo a música altamente ruidosa, privar del sueño, ahogar, colgar de las manos, acoso sexual en especial contra los menores, etc.
El abogado declaró a Al-Jazeera que Israel, de forma premeditada, asesina lentamente a los prisioneros palestinos que además son tratados como criminales.
Añade que la comunidad internacional no cuestiona a Israel por su trato a los prisioneros y remarcó que el papel de las organizaciones jurídicas árabes está muy por debajo de lo requerido.
Shawahneh exigió al Ministerio de los Prisioneros y Liberados y a las instituciones jurídicas, vinculadas al tema, la elaboración de un programa de lucha destinado a lograr que se respete la dignidad y mejoren las condiciones de vida, de los prisioneros palestinos.
Advirtió sobre las maniobras de las autoridades carcelarias israelíes, de aprovechar las coyunturas políticas palestinas, con el fin de menoscabar los logros del movimiento patriótico de los prisioneros y expresó que es necesario un programa de apoyo, de todas las fuerzas, para evitar que la ocupación imponga, una vez más, las difíciles condiciones de los años setenta.