Al arribar al trigésimo aniversario de la sublevación general del 30 de marzo de 1976 que protagonizó el pueblo palestino en defensa de su tierra, la misma que desde hace tres mil años poblaron sus ancestros, la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL) dedica las primeras palabras de esta declaración política a rendir merecido tributo de recordación a los mártires palestinos de estos casi 60 años de enfrentamiento al ocupante sionista, a los patriotas que sin doblegarse han sufrido toda clase de vejámenes en las cárceles israelíes, a los héroes cotidianos de la resistencia y la Intifada, y a quienes padecen del exilio forzado con el corazón latiendo en Palestina.
La causa directa del levantamiento general que la historia registra como Día de la Tierra Palestina fue la decisión tomada por las autoridades israelíes de arrebatarle 2100 hectáreas de tierra a las aldeas árabes de Galilea Central, en Arraba, Sakhnin y Der Jana, para convertirlas en asentamientos de colonos judíos y de esta forma intentar superar el balance demográfico en territorios donde la población palestina era mayoritaria. La ocupación y militarización arbitrarias de estas aldeas sobrepasó los límites del escándalo, dado que sus dueños palestinos poseían certificados de propiedad emitidos por el propio Departamento de Tierras de Israel, paradoja histórica sólo fundamentada en la inequidad y la injusticia.
El estallido popular del 30 de marzo de 1976 encontró como contrapartida la ilegalidad y crueldad de los acontecimientos que siguieron. La monstruosa injusticia que se comete de forma sistemática por el poderoso ejército israelí contra nuestros hermanos palestinos constituye un verdadero genocidio. Abarca el asesinato selectivo de sus líderes, las masacres contra civiles inocentes, la impune utilización de la tortura, de la cual no escapan siquiera los niños, la construcción del muro del apartheid y la ignominia que refuerza el saqueo y la bantustanización de su territorio, la continua política de despojo y la colonización que ha confinado al pueblo palestino a vivir en sólo el 18 % de su territorio histórico. Todo ello bajo la grosera impunidad que le confieren la complicidad y el apoyo financiero, militar y tecnológico de los Estados Unidos, país que incluso fue el principal sostén para la conversión de Israel en potencia nuclear.
La más reciente y descarada manifestación de burla y desprecio por los derechos nacionales palestinos y de la complicidad norteamericana y británica con el gobierno sionista acaba de concretarse en la destrucción de la Muqataa, sede de la Autoridad Nacional Palestina, y de la aledaña Cárcel de Jericó, para proceder al secuestro de Ahmad Saadat, Secretario General del Frente Popular para la Liberación de Palestina y sus compañeros, para quienes reclamamos solidaridad y libertad. Aquellos que con su serpenteo político a veces incluso se atreven a presentarse como supuestos fieles de una inexistente balanza de justicia y respeto a los legítimos derechos del pueblo palestino, descubren con cada nueva acción su compromiso ilimitado con el sionismo y el genocidio que éste lleva a cabo.
La Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL) exige hoy, y lo hará irrenunciablemente hasta la victoria final de esa noble causa, que se respete el legítimo derecho a la constitución del Estado Palestino independiente, con su capital en Jerusalén Oriental, la retirada israelí de todos los territorios árabes ocupados desde 1967, que cese la construcción del muro de ignominia, que se garantice el derecho al retorno de los refugiados, y que se ponga en libertad a todos los presos políticos. Son esas precondiciones inexcusables para poner fin al genocidio que se comete contra el hermano pueblo palestino y para el logro de una paz verdadera en la región del Medio Oriente.
¡VIVA PALESTINA LIBRE!
Secretariado Ejecutivo de la OSPAAAL
29 de marzo de 2006